La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 44 #2
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Capítulo 44 #2

—Prudence —dijo—, cuéntanos lo que le hicieron.

La mujer tragó saliva, pero terminó por responder.

—Cuando atacó Escolopendra y el mundo se puso patas arriba, el ataque en nueve fases mató a casi todo el mundo. Pero otros quedaron transformados. La mayoría de las osunas hembras cambiaron. Se convirtieron en bestias reptilianas.

—Entonces ¿los dinosaurios antes eran osos? —preguntó Dónut—. Carl, ¿has oído eso? ¡Una osa abusó sexualmente de Mongo!

—Deja que termine de hablar —comenté.

—Antes del cataclismo incluso, los clérigos… podían llegar a ser crueles, sí. Pero es necesario. Es lo que hay que hacer. No podemos desviarnos del camino que nos lleva al paraíso eterno. Evita que nos perdamos.

—Mamá —llamó una de las crías de oso. Se llamaba RANDY —. Dile que se vaya. —Señaló a Mongo.

—Ese no es de los malos, estúpido —comentó el otro osezno. Este se llamaba TODD . Me dio la impresión de que eran gemelos. O de la misma camada, al menos—. Es un mongoliensis. No atacan a las mamás ni a los niños.

—Se llama Mongo —lo presentó Dónut—. Mongo es un dinosaurio muy bueno.

Mongo pio para confirmar las palabras de la gata.

—Sigue —insistí. Teníamos que intentar que hablase mientras aún podía.

—Bailar está prohibido —explicó Prudence—. Pero se formó una comunidad de madres que enseñaba a las crías las viejas costumbres. El arte del baile. El arte del ballet.

—¿Ballet? —pregunté—. ¿Estás de coña?

—Lo sé, lo sé —dijo Prudence—. Sé que es un pecado abyecto, pero se lo enseñaron a los niños igualmente.

La idea era que terminasen interpretando un espectáculo secreto para otros niños y sus familias, un pequeño recital en la escuela después de clase en el que los niños irían disfrazados y se pondrían a bailar.

—Prudence negó con la cabeza—. Pobres almas descarriadas…

—¿Y qué ocurrió? —preguntó Dónut, que se inclinó hacia delante.

—Una de las bailarinas era hija del sumo sacerdote del asentamiento.

A pesar de tener solo ocho años, era la mejor y practicaba más que cualquier otro.

Iba a salir la última y hacer una interpretación en solitario.

Se llamaba Tina. El día del recital, las chicas se subieron al escenario.

Pero el padre de Tina había descubierto el secreto de alguna manera.

Reunió a un grupo de clérigos para encontrar al lugar donde iba a tener lugar el espectáculo y detenerlo.

Terminaron por hallarlo y entraron a toda prisa en la escuela mientras Tina subía al escenario.

—Oh, no —exclamó Dónut con asombro.

—La madre de Tina intentó detener a su marido. Le dio una torta delante de todo el mundo, delante de su congregación. Algo inaudito.

—Entonces ¿Tina no llegó a bailar? —preguntó Dónut—. ¡Seguro que se puso muy triste!

—El clérigo no tuvo elección. Se vio obligado a apartar a su hija de un empujón y darle un latigazo a su esposa.

Pero, debido a la rabia y a la humillación, esa noche llegó demasiado lejos.

Estaba como poseído, o eso dicen. Le dio latigazos a la mujer hasta matarla prácticamente, en el escenario y delante de su hija.

Y encima había tirado a Tina al suelo y le había hecho daño.

La niña tenía una varita mágica con la que se suponía que iban a lanzar chispas durante el baile. Pues se le rompió al caer.

—Los pecadores siempre reciben su merecido —dijo el pequeño Randy.

—Así es, cielito —comentó Prudence. Luego continuó—: Después de terminar de darle la paliza a su esposa, el clérigo anunció que estaba obligado a castigar a todos los padres y los niños que habían participado en aquel sacrilegio.

Pero, antes de que le diese tiempo a hacerlo, ocurrió. El ataque en nueve fases.

—El castigo de los dioses —comentó Randy.

—Sí. Buen chico. La mayoría murió, pero otros osunos se transformaron. Solo las mujeres. Los hombres supervivientes se quedaron igual, y fueron muy pocas las hembras supervivientes que no cambiaron, como mi abuela. Ella era muy devota. Su fe la salvó.

—Dios —murmuré.

—Escolopendra las transformó en demonios. A las pecadoras. No envejecen ni pueden procrear. No son nada comparado con lo que eran antes. Su castigo sirvió como escarmiento para todos.

—Y ahora la pequeña Tina es la Gran Tina —dije.

—Es la única niña que se transformó —explicó la mujer—.

Ya no tiene consciencia. Ha perdido toda la fe.

Mata todo lo que ve, pero caza osunos activamente.

Su madre sobrevivió junto a algunas de las demás mujeres presentes aquella noche, pero se transformaron en dinosaurios iguales a tu compañero.

Son violentas y también matan, pero no están tan trastornadas.

La madre de Tina intenta evitar que cause muchos destrozos, pero algo ha cambiado durante las últimas noches.

Tina es más fuerte que nunca y las demás no pueden detenerla.

—Hum… ¿Sabes cómo se llama la madre de Tina? —pregunté.

—Se llama Kiwi —respondió Prudence.

Dónut soltó un grito ahogado y yo extendí el brazo para rascarle la cabeza a Mongo.

—Parece que te has tirado a la madre de Tina, chico.

Misión actualizada. El recital.

Gran Tina está fuera de control.

Está desatada y se ha puesto a matar a todos los osunos que encuentra.

Jamás había estado tan enfadada. Su violencia, que solía ser una molestia ocasional, se ha convertido en una amenaza constante para todos los que se encuentran en el Coto de Caza.

Si no se corta por lo sano y pronto, es posible que los altos elfos usen su ejército para lidiar con el problema.

Y te aseguro que no quieres que ocurra algo así.

Hay que detener a Tina. Mátala o dale lo que quiere.

—Dios, Carl —dijo Dónut—. ¡Es como en la trama de Foot­lose ! ¡Están copiando películas!

—No recuerdo el momento en el que la protagonista se transforma en una dinosaurio asesina después de que su padre le diga que no puede bailar —comenté.

—Quizá eso saliese en la segunda parte.

—La misión dice que podemos darle lo que quiere —comenté—. ¿A qué crees que se refiere? ¿A matar a todos los osunos?

Las paredes se estremecieron cuando Tina se hizo con otro aperitivo en uno de los edificios cercanos. Los dos oseznos gimotearon a mi lado.

—Claro que no, Carl —dijo Dónut—. ¿No viste la película? Es bastante obvio.

Me la quedé mirando.

—¡Quiere bailar! ¡Tenemos que terminar el recital!

Joder. Claro.

—Pero ¿cómo cojones se supone que vamos a hacerlo? Deberíamos matarla y ya.

Pluch. Giré la cabeza hacia el lugar donde había oído el ruido. ¿Qué había sido eso? Había sonado dentro del bar.

Miré por encima de la barra para investigarlo y, justo en ese momento, apareció el punto rojo en el mapa. Vi movimiento en el suelo. Era la garra de oso. Se había caído de la pared y ahora empezaba a avanzar como una oruga. Se dirigió hacia la puerta y salió a la noche lluviosa.

Fragmento encantado. Garra de osuno (izquierda). Nivel 5.

4,2 % del total.

Se trata de un secuaz de Gran Tina.

Cuando lo piensas fríamente, te das cuenta de que en realidad los vampiros son nigromantes que tiene un trastorno alimenticio. Que existan estas cosas es prueba de ello.

Un secuaz encantado solo puede ser creado por un vampiro dos puestas de sol después de la muerte de la víctima. En su forma actual, no es más que una parte corporal reanimada y sin mucho interés que intenta abrirse paso hacia el resto de su cuerpo. Pobrecita. Solo quiere volver a casa.

Pero ojo. La escena del crimen de un vampiro suele parecer el pasillo de los juguetes de un centro comercial en el Black Friday.

En otras palabras, los vampiros son muy sucios a la hora de matar.

Lo normal es que el resto de las partes del cuerpo estén aplastadas, a medio digerir o que las haya vomitado por la zona.

Cuando ocurre algo así, dichas partes se unen a cualquier otra igual de perdida para conformar un berserker rastrero, que es un monstruo terrorífico de por sí.

Pero si las partes consiguen reunir al menos un 70 % de su cuerpo original, se convierten en algo mucho más mortífero.

—Mierda —murmuré—. Por eso nos estaban dando la protección contra el vampirismo.

—Un momento. No entiendo nada —dijo Dónut—. ¿La dinosaurio también es una vampira? ¿Gran Tina es una tiranosaurio vampira?

—Es una alosaurio —corrigió el pequeño Todd, que alzó la vista del pelaje de su madre—. Tiene tres dedos. No dos. Eso significa que es una alosaurio.

—Sé contar, Todd —dijo Dónut.

Misión actualizada. El recital.

Sorpresa, hijos de puta. Agarraos bien los machos. No sabéis de la misa la media. La cosa está a punto de ponerse muy interesante.

En el exterior, el mundo tembló cuando Tina volvió a rugir.