La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 36 #3
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Capítulo 36 #3

Le conté a Mordecai lo de la caja de apóstata antes de ponerme a abrir las demás. Gruñó. No podíamos elegir las cajas que se abrían, o las abríamos todas o ninguna, por lo que no me quedaba elección.

—No pasará nada —dijo, aunque con un tono no demasiado convincente—.

Dijiste que la diosa era Diwata, ¿no? Es rara.

Cambia de género, pero su pronombre suele ser «ella».

Y hace cosas extrañas de cojones, como dejarse embarazada a sí misma y luego comerse a su progenie para después moldear ciudades con la caca.

Por suerte, no se suele ver mucho. Adelante.

Abre las cajas. Si pasa algo, lo superaremos como siempre.

—¿Qué aspecto tiene?

—Su forma natural es la de una especie de ardilla gigante con cuernos. Y también está cubierta en su mayor parte de hojas y musgo. La reconocerás al instante.

—Muy bien. Pues vamos allá.

Tenía bastantes cajas de botín. La mayoría eran cajas de aventurero de nivel bajo, pero había conseguido un total de catorce de asesino de cazadores, incluyendo la que me habían dado al acabar con Cazadora Futura la orca.

Eran más de la que esperaba, la verdad. Al parecer, me habían contado las muertes de los tres nebs y de las tres mantis que había matado la otra mantis cuando estaba enfurecida, aunque no me habían dado nada cuando la habían matado a ella.

A pesar de recibir cajas por esas seis muertes, no recibí experiencia, aunque sí una pequeña cantidad cuando habían matado a la mantis berserker.

De nuevo, había muchos cálculos del sistema que no entendía y hasta empezaba a sospechar que hacían cambios sobre la marcha cuando pasaban este tipo de cosas.

A veces las normas parecían cambiar sin motivo aparente, pero no iba a ponerme a discutir al respecto.

Tenía un total de cincuenta y dos trofeos de cazadores y conseguí 637.000 monedas de oro solo en esas cajas. Dónut soltaba un pequeño quejido cada vez que la capilla de Emberus pitaba al recibir el diezmo.

La caja de cabrón con suerte de plata contenía unas pocas pociones de invisibilidad y una capa inútil que no podía llevar. También daba unas pocas habilidades de ataques con martillo, por lo que se la di a Firas.

En la caja de arma a distancia de oro había un parche para mi chaqueta, el primero que recibía en este piso. Dónut empezó a inspeccionarlo mientras se abría la caja de apóstata de oro.

El símbolo apareció en el aire y luego se abalanzó por cuenta propia hacia la parte superior de mi brazo izquierdo.

Era otro tatuaje. Parecía una pelota llameante de serpientes, una peluca de Medusa voladora.

Una de las cabezas de serpiente descendió hasta enroscarse en la telaraña del tatuaje de mi codo, el que me daba acceso al gremio de Sufrimiento, algo que no había visto y sobre lo que no había oído hablar desde que me habían dado el tatuaje por usar el Anillo de sufrimiento divino por primera vez.

Antes de que me diese tiempo a examinar las propiedades del tatuaje, se abrió la caja subida de tono de oro.

Esperaba algo ridículo, como otro anillo para el pie o una crema hidratante. Pero fue otro parche.

Este era más grande que el primero: un pedazo de tela rectangular y blanco con una pequeña bomba circular bordada a mano con hilo negro y fino. Se parecía a un dibujo a lápiz de una bomba. Dónut soltó un grito ahogado y luego se acercó para examinarlo más de cerca.

—Exquisito —dijo—. Es bordado español sin duda. Mucho mejor que aquella monstruosidad impresa.

Se había quedado tan obnubilada por el parche que no pareció darse cuenta del nuevo tatuaje, que era de lejos el más grande que me habían dado. Con ese, la tela de araña y el pase de goblin, me había cubierto prácticamente la manga del brazo izquierdo.

—Podría haber sido peor —dijo Mordecai, que también estaba examinando el tatuaje—.

Diwata es una deidad menor. Una natural.

Podría considerarse una Apito de segunda.

Es muy vengativa. Puede hacer crecer los árboles e invocar animales.

Vas a tener que mantenerte lejos de los dríades a partir de ahora. Creo que algunos la veneran.

—Pues va a estar complicado —comentó Louis desde el sillón—. Esos tipos medio árboles están por todas partes.

Tatuaje enemigo de la iglesia.

Diwata.

El portador de este símbolo se convierte en enemigo de la iglesia de Diwata.

Todos los adeptos que haya por fuera del club Vencedor te atacarán nada más verte.

Ya no puedes venerar a Diwata ni a ninguno de sus aliados…

Aunque tampoco es que hayas perdido mucho con eso.

La tía es una hippie. Siempre está llorando por los estúpidos árboles y deja que los animales del bosque se la follen. Es asqueroso, en realidad.

Recibirás una bonificación de daño del 25 % contra todos los adeptos de Diwata.

Como adepto de Emberus, también recibirás una bonificación adicional del 25 % contra todos los adeptos de Diwata, lo que suma un total de un 50 % de daño adicional.

Aviso: Ah, esto es importante, así que atento. No dejes que Diwata te vea. Jamás. Si se pasa por una fiesta y tú estás allí, lo mejor que puedes hacer es largarte por la puerta de atrás. Eso es todo lo que voy a decir al respecto.

A diferencia de otros tatuajes, este no puedes cubrirlo con una manga. Si quieres eliminar el tatuaje y sus efectos, tienes que matar a Diwata o cortarte el brazo. Que sepas que una de las dos cosas es mucho más fácil que la otra.

—Carl —dijo Dónut, que al fin había visto el tatuaje nuevo—. ¿Intentas parecerte a Signet? Porque la verdad es que vas por buen camino. No dejan de salirte tatuajes. Seguro que lo estás haciendo aposta. Es asqueroso. Los tatuajes son asquerosos.

—Oye —dijo Gwen desde el lugar donde se encontraba en la pared del fondo—, la primera vez que nos vimos dijiste que te gustaban mis tatuajes. —La inuit tenía varios en la cara y en las manos.

—Ah, pero eso es diferente —comentó Dónut—. Tus tatuajes realzan tu belleza y son importantes a nivel cultural. Los de Carl hacen que se parezca al típico tío cuyo retrato policial podría hacerse viral en redes.

Gwen gruñó con indignación.

—Yo tengo a Bart Simpson tatuado en el tobillo —comentó Firas—. Me lo hice en la escuela. Está un poco borroso ya. Bueno, más que un poco parece una mancha azul. Se me infectó cuando lo hice.

—Yo estaba ahorrando para hacerme uno de la Estrella de la Muerte —añadió Louis—. Me lo iba a hacer en el pecho.

—¿Quién es Bart Simpson? —preguntó Britney mientras yo cogía los dos nuevos parches para examinarlos.

El chaleco mágico podía albergar tantos parches como cupiesen en la superficie. Ahora mismo solo tenía uno, por lo que había muchísimo espacio. Cada nuevo parche añadía un +1 a todas mis características, así como los beneficios del parche en sí.

El de arquería era uno pequeño y cuadrado de un tamaño parecido al primero, el del planeta Tierra. En este había unas doce flechas llameantes aferradas por la garra de un águila. El dibujo era de la vieja escuela, al estilo Sailor Jerry. La verdad es que no estaba nada mal.

Parche de mejora. Pequeño.

Las doce flechas llameantes que aparecen en este parche son las que disparó el héroe aveceleste Estrella Radiante a su abuelo para acabar con la maldición de tiempo paralizado que asolaba su mundo.

Cuando se añade el parche a una prenda con espacios, proporcionará las siguientes mejoras:

+5 % de Destreza.

+5 % de daño con todos los proyectiles a distancia.

Aviso: Los parches de mejora son objetos efímeros. Puedes quitarlos, pero se destruirán al hacerlo.

—Qué pasada —dije. Miré a Katia, quien ya había sacado el kit de costura. Le di el parche.

Después me hice con el segundo. Este era más grande y ocupaba más espacio, pero seguía dándome únicamente ese +1 a todas las características.

No obstante, los parches en sí daban muchos más beneficios, lo que hacía que mereciese la pena.

Pasé el dedo por la bomba bordada sobre el fondo blanco.

Dónut seguía maravillada. ¿Cómo lo había llamado?

¿Bordado español? No tenía sentido. ¿Cómo iba una gata a saber eso?

Y luego lo entendí. Al fin. Claro. Me sentí un imbécil por no haberme dado cuenta antes.

—Dónut —dije—, ¿cómo se llamaba la afición de la Tierra que te habían dado en el tercer piso?

—Escutelifilia —dijo, aunque le costó pronunciarlo—. Menuda poción más inútil. Nadie sabe lo que significa.

—Pues estoy muy seguro de que acabo de descubrirlo —comenté.

—¿En serio? ¿Y qué es?

Le di unos golpecitos al parche de la bomba.

—¿Qué tipo de hilo se usa con estos parches?

—Ah, pues es buenísimo. Se supone que se usa seda, pero algunas personas intentan engañar a los demás con lino. Lo bueno es que es fácil diferenciarlos, porque… —Se quedó en silencio.

—Sí. Estoy muy seguro de que la escutenosequé tiene algo que ver con el bordado y los parches.

Dónut soltó un grito ahogado.

—Carl, Carl, ¡creo que tienes razón!

—«Escutelifilia» es una palabra compuesta de raíces griegas y latinas —explicó Britney—.

Scutellum es latín y significa «escudo pequeño».

Mientras que filos viene del griego antiguo y es un sufijo muy común que significa «amor».

O algo parecido. La palabra, entonces, significaría «amor por los escudos pequeños».

Supongo que significa que te gustan los parches.

Si me hubieseis preguntado, podría habéroslo explicado antes.

Todos nos quedamos mirando a la bárbara ucraniana como si le hubiese salido un hámster por la nariz.

—No veas —dijo Louis.

—¿Qué pasa? —preguntó ella, irritada, mientras yo negaba con la cabeza y examinaba el parche rectangular.

Parche de mejora. Mediano.

Este parche con bordado tan meticuloso está hecho con hilo de seda de araña segadora.

Es una bomba. Y tú te pasas todo el rato haciendo explotar cosas, así que está bien que tengas un parche que lo honre. El bordado es muy meticuloso, por lo que todas las mejoras son superiores.

Cuando se añade el parche a una prenda con espacios, proporcionará las siguientes mejoras: