La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 36 #2
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Capítulo 36 #2

—Muy bien, chicos —dije mientras me acercaba a la encimera de la cocina—. Tengo muchísimas cajas que abrir. —Miré la capilla de Emberus al fondo de la estancia. Sabía que le debía muchísimo dinero a esa cosa, tanto que Dónut iba a dejar de reír de un plumazo.

No había estado en una estancia segura desde el enfrentamiento para salvar el Fuerte Libertad de la Confederación de náyades, y se me habían acumulado muchas cosas.

Tenía más de treinta logros que mirar, que iban desde cruzar el río en un kayak hasta ir a la convención, pasando por clavarle aquella flecha a Vrah.

Algunos de los logros no estaban nada mal:

¡Logro desbloqueado! Arrancado de raíz.

Has conseguido que un monstruo enraizado se mueva. No es nada fácil. Después mataste al monstruo. Muy impresionante. Espero que recuerdes cómo lo has hecho.

Recompensa: Ya has recibido una caja de jefe. Este logro es la recompensa.

«Hum…», pensé. Era una descripción muy sospechosa a la que le faltaba el típico…

humor de la IA. Había recibido el logro por usar Caparazón protector para lanzar a esa rana eryops por los aires.

No lo había pensado en su momento, pero la descripción de la criatura mencionaba que era muy difícil hacer que se moviesen una vez se asentaban.

Al parecer, la IA quería que recordase cómo lo había conseguido.

La IA no tardó en volver a ser la misma capulla de siempre tras esa descripción.

¡Logro desbloqueado! ¡Bisección!

Te has teletransportado dentro de un objeto sólido. Felicidades. Has perdido tu…

¡Un momento! La teletransportación la llevó a cabo la administración del sistema, lo que significa que te has salvado por los pelos.

Otra vez. No has perdido un brazo ni una pierna.

Y tampoco te han hecho una circuncisión tipo mazmorra.

Nada. Chico, la verdad es que tienen que estar ganando una pasta contigo para que te mimen así.

Los errores de teletransportación son divertidísimos. ¿Has visto La mosca? Bueno, pero que al final no ha pasado nada. Por ahora.

Recompensa: Has recibido una caja de cabrón con suerte de plata.

Madre mía. Recordé la sensación de darme un golpe muy fuerte en la cara con la puerta cuando me habían teletransportado de la convención a la mazmorra.

Ni siquiera había pensado mucho al respecto.

Habían sido ellos los que me habían teletransportado, así que no hubiese sido nada justo de haberme pasado algo.

Aunque esos cabrones tampoco es que valorasen demasiado lo que era justo y lo que no.

¡Logro desbloqueado! ¡Profanado!

¡Has encontrado un templo profanado! Eso significa que todos los encargados del lugar han sido asesinados. La cámara del tesoro del templo ha sido saqueada. Y también es probable que le haya dado unos buenos lametones al vino sagrado.

Y se suponía que este asentamiento era un lugar agradable… No ha vuelto a ser el mismo desde que llegaste.

Si eras adepto de la deidad de este templo, ya no podrás adorarla en él. Es probable que también hayas recibido una misión para dar caza y matar al hereje responsable.

Si no adoras a esta deidad, lárgate de aquí. ¿Recuerdas aquella vez que encontraste a mami y a papi jugando a saltar el uno sobre el otro? Pues esto es algo así. Atrás. No toques nada. No vuelvas a comentarlo en ninguna circunstancia.

También te aconsejaría evitar a la persona responsable. No solo porque la sociedad mira con malos ojos a todos los que asesinan congregaciones enteras, sino porque este tipo de cosas tienen consecuencias.

Recompensa: Has entrado en un edificio. No te voy a dar una recompensa por eso. Si hubieses profanado la capilla o algo así, pues sí, porque las cosas se pondrían más emocionantes.

Un momento…

¡Logro desbloqueado! ¡Profanador de templos!

¡Has profanado la capilla de un templo sagrado rompiéndola con tu carne!

Guau. Mira, no sé… Para eso hay que tener pelotas.

Hay muchas cosas malas que la gente puede hacer cuando está en la iglesia.

Puede soltar tacos. O mirar con lujuria a las monjas que están buenas.

También robar las hostias y usarlas como fichas de póquer.

O arrancar páginas de los himnarios y usarlas para liarse porros.

Yo qué sé. Hasta apuñalar al sacerdote y luego asesinar a todos los seguidores del pueblo y colgar el vídeo el YouTube.

Pero nada de eso es tan horrible como profanar la capilla del templo tocándola con la carne.

Por si no lo sabías, la capilla de un templo es prácticamente indestructible. Se hizo así porque los mazmorreros siempre intentan hacer explotar o inundar ciudades, o enterrar poblaciones enteras de PNJ inocentes en las vísceras de pavos gigantes.

Cuando se profana un templo, la protección de la capilla se va desvaneciendo a lo largo de varias horas, hasta que puede destruirse con un ataque directo.

Se supone que tienes que encontrar templos profanados y destruir las capillas, sí.

Es que hasta es un sacramento de algunas religiones.

Pero lo que no puede ser es que lo hagas a lo loco.

Y mucho menos cuando no eres un integrante de esa congregación.

Es como entrar en la UCI sin venir a cuento y desenchufar de las máquinas a una abuelita en coma.

No perteneces a ese lugar.

A las deidades no les gusta cuando un malnacido entra en su casa y les da una patada cuando están tirados en el suelo. Es de mala educación. Y, lo que es peor, cuando una capilla se destruye de manera impropia, la deidad pierde parte de su poder y el resto de las deidades lo saben. Es humillante.

Si tienes suerte, habrás conseguido saquear cosas decentes de los sacerdotes o de los monjes o de lo que quiera que hubiese por allí, porque esta caja, aunque técnicamente sea un premio, podría considerarse buenas y malas noticias al mismo tiempo.

Recompensa: ¡Has recibido una caja de apóstata de oro!

—Joder —murmuré. No había hecho nada malo.

Al parecer, esa pequeña psicópata de Lucia había matado a todos los que había en la iglesia.

Lo único que había hecho yo había sido caer a través del tejado del templo.

Había aterrizado sobre una especie de capilla, sí, y se había roto.

Y nada más. En el libro de cocina no había comentario alguno sobre estas cosas.

Y yo sabía que si los templos se profanaban terminaban por volverse «corruptos», lo que significaba que había enemigos en su interior.

Pero esta era la primera vez que había oído esta retahíla de las capillas.

¡Logro desbloqueado! Las flechas no se usan así, tontolaba.

Has agarrado una flecha por el asta con la mano y se la has clavado a alguien. Eso es lo típico que haría un niño que esnifa pegamento. Y la verdad es que tengo muy claro que tienes un arco en el inventario.

Recompensa: Has recibido una caja de arma a distancia de oro.

Sí que tenía un arco sin magia en el inventario.

Lo había conseguido del mismo elfo al que le había saqueado la primera flecha de gonorrea.

La última vez que había disparado con un arco había sido en una actividad en el instituto, y me había destrozado la muñeca izquierda al hacerlo.

Con la xistera , no necesitaba más armas a distancia.

¡Logro desbloqueado! ¡Me pica cuando hago pis!

Has infectado a otro combatiente con una enfermedad venérea.

Bien hecho, Derek Jeter. Espero que al menos los hubieses invitado a cenar antes.

Recompensa: Has recibido un condón de bronce. Úsalo la próxima vez.

No había recibido una caja, sino un condón de verdad con su envoltorio y todo, que era de color bronce. No era mágico. En un lado tenía el dibujo de una anciana que bien podría haber sido Bea Arthur y, en el otro, una oveja.

—¿Qué cojones? —empecé a murmurar, pero me detuve cuando oí los jadeos de la IA al leer el siguiente logro.

¡Logro desbloqueado! ¡Este cerdito hizo bum!

Has lanzado una bomba con la planta curvada y elástica de tu pie.

Has usado tu pie derecho perfectamente perfecto de 30,004861 centímetros de largo para presionar con él un dispositivo bomba, uno con mi nombre, nada más y nada menos, y darle un ligero y travieso empujón para que saliese por la puerta y explotase.

Los mataste. Los mataste a todos para alegrarle el día a papaíto.

La IA emitió un gemido grave e intenso durante casi cinco segundos seguidos, una cantidad de tiempo incómoda e innecesaria.

Recompensa: Has recibido una caja subida de tono de oro.

—¿Eso era un condón? —preguntó Dónut cuando terminaron los logros—. ¿De verdad la IA te ha dado un condón a ti? ¡Eso sí que es una recompensa inútil!

—Pues no ha sido lo peor —dije.

—A mí me han dado un logro John Wick que me resultó de muy mal gusto. Y ni siquiera me dio recompensa. Aunque al menos me salió algo muy útil en esa caja ¿De Verdad Acabas de Lanzar Bola de Fuego en Esta Habitación tan Pequeña? de platino.

—Tenemos que hablar sobre ese tema, que lo sepas —dijo Mordecai, que sonaba irritado.

—¿Y cuál fue el premio? —pregunté. Después le encontré sentido al nombre de la caja. Recordé el árbol quemado en medio del asentamiento y empecé a asustarme—. Espera. ¿Qué hiciste para que te la dieran?

—Ah, pues el premio está genial —dijo Dónut, que señaló a un lado.

Había una pequeña estancia tamaño armario junto al baño en el espacio principal.

No me había dado cuenta hasta ese momento—.

¡Una instructora de canto! ¡Una sala de entrenamiento especial!

¿Te lo puedes creer? Hay una pequeña estancia con un micrófono detrás de un cristal y una señora PNJ holográfica que me enseña ejercicios de garganta para entrenar la voz.

Se llama Amante Illiana y es fantástica.

Dice que tengo la voz de una gaviota del Bucle de Cygnus.

Mi habilidad de Canto ya ha subido hasta nivel 4.

Mordecai suspiró.

—En realidad, es un buen premio. La próxima vez que Dónut lance una ilusión con su voz, puede que las apariciones sean sólidas. Ahora ponte a abrir las cajas, Carl.