La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 23
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Capítulo 23

Felicidades, asesino.

Has subido de nivel el Anillo de sufrimiento divino. Ahora conseguirás dos puntos de característica por cada muerte.

Respiré hondo y volví a guardar el anillo en el inventario. Recuperé las esposas.

La flecha era para usarla con Louis, seguramente.

Me pregunté durante un breve instante si le iría bien a Higo. Si se estaban tomando tantas molestias en ir a por Louis, estaba claro que también harían todo lo posible por dar caza a la cambiada que ahora se encontraba en algún lugar del noveno piso. Esperaba que estuviese a salvo.

D ÓNUT : Eso ha sido innecesariamente espantoso, Carl.

C ARL : Lo sé.

D ÓNUT : Me da la impresión de que cada vez estás más enfadado. Empiezo a asustarme.

C ARL : Me cuesta no estarlo. Pero tienes razón. No debería perder tanto tiempo contándoles cómo me siento. Necesitaba decirlo en voz alta una vez al menos. Te prometo que de ahora en adelante las muertes serán mucho más normales.

D ÓNUT : BUENO, PERO NO MUCHO, QUE TIENEN QUE TENER SU AQUEL, ¿EH? QUIZÁ PODRÍAS USAR UNA NUEVA FRASE PEGADIZA PARA MATAR A LOS MALOS. SEGURO QUE FUNCIONA MEJOR QUE PONERTE EN PLAN TORO SALVAJE.

Solté una carcajada.

—Ah, por cierto —dije—. Ese tipo tenía equipado algo que creo que podría gustarte. Es un brazalete, así que te lo puedes poner. Te quedan espacios, ¿verdad?

Saqué el brazalete de obsidiana del inventario y lo sostuve frente a mí para que Dónut lo examinase. Ella saltó sobre mi hombro para mirarlo mejor.

—Hum… —dijo—. Es negro y parece estar hecho de cristal. Es bastante sencillo, pero no es tan feo como aquella pulsera de madera, al menos. Aunque…

Soltó un grito ahogado cuando al fin leyó la descripción.

—Dámelo. Dámelo. Dámelo ahora mismo, Carl.

—Pero no nos quemes vivos a todos, ¿eh?

Brazalete de obsidiana mágico del agitador desaliñado.

Este objeto se ha mejorado tres veces.

Aviso: Este objeto tiene un 50 % de probabilidades de romperse si se vuelve a mejorar.

Este brazalete es oscuro, ligero y más o menos elegante si eres uno de esos tipos que van siempre de negro y no dejan de quejarse porque nadie los comprende.

Está hecho de obsidiana, que es un tipo de roca que solo se forma en circunstancias extremas y cuando hay lava de por medio.

Y, casualmente, te transformarás precisamente en eso si no tratas este brazalete con el respeto que merece.

Este brazalete otorga los siguientes efectos:

+10 a Constitución.

+5 a Destreza.

+15 % de resistencia al fuego.

El portador puede lanzar un conjuro de Bola de fuego de nivel 10 una vez cada 20 minutos.

El brazalete apareció en la pata delantera derecha de Dónut. De repente, era mucho más pequeño. Lo alzó para mirarlo bien, resopló y luego desapareció y volvió a aparecer en la pata delantera izquierda.

—No uses Bola de fuego en espacios reducidos —dije—. Es mucho más peligroso que Proyectil mágico.

—Sé cómo funciona el fuego, Carl.

Después de guardar los restos de Akland en el inventario, Samantha gruñó y se alejó rodando. Se detuvo frente a un clérigo osuno que asomaba la cabeza desde dentro de su iglesia. Empezó a ladrarle como si fuese un perro.

—¿Qué? Por Pawna —dijo el clérigo.

—Mataré a tu madre. Y Pawna es una mentirosa de mierda. Se hace la inocente y la casta, pero le va que la empotren bien. Espabila.

—Yo…

Samantha gruñó de nuevo y siguió su camino rodando.

—Oye —grité—. ¿Adónde vas?

Ella no respondió. Suspiré. Iba a tener que agarrarla antes de que nos metiese en un lío.

Dónut resopló.

—¿Recuerdas aquella vez que te emborrachaste hasta perder el sentido y te dormiste en el sillón viendo películas de miedo?

—Sí, claro —dije.

—Pues esa noche pusieron una película llamada Critters .

Era horrible y de bajo presupuesto, pero debo admitir que me gustó mucho igualmente.

Qué raro, ¿no? Pues iba de unos monstruos alienígenas peludos que se juntaban para formar pelotas y empezaban a rodar y a morder a la gente mientras lo destruían todo.

—Sí, Dónut. Conozco la peli.

—Pues ahora que puede rodar, Samantha me recuerda a uno de esos critters.

—No lo había pensado, pero sí —dije mientras reía entre dientes.

—Pero no lo digo como si fuese algo bueno —aseguró Dónut—.

Se está haciendo más fuerte. Ya es más de lo que jamás será Mordecai.

Está rodando más rápido de lo que podía rodar esta mañana.

Él dijo que los espíritus debilitados no eran peligrosos porque, aunque son indestructibles y están locos, no pueden hacer prácticamente nada.

—Estaré pendiente de ella —dije, incómodo de repente—. Pero no podemos abandonarla. Aún no. Teníamos pensado usarla para asaltar el castillo de las náyades por la mañana. Y ahora que sabemos que cuando la lanzo puede teletransportar otras cosas al volver, nos será más útil aún.

—Puede —dijo la gata, que luego suspiró con dramatismo—. Ojalá Katia siguiese con nosotros. Cuesta mucho ser la persona razonable del grupo. Ese era su trabajo. Pero yo sé que esos critters eran malos en las películas y que llamaban la atención de otros tipos malos. Y que hubo muchas peleas.

Gruñí.

—Esa es la razón por la que encaja tan bien en el grupo, Dónut.