La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 19 #2
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Capítulo 19 #2

—Pues que le vaya bien la vida —respondió Dónut—.

Ah. Y otra cosa: que si alguna vez tiene otra gata, se asegure de comprarle comida húmeda.

Y que no conspire para venderla cuando envejezca un poco.

Que no finja quererla cuando no es verdad.

Que no la haga sentir especial cuando en realidad ella no se siente así. Y ya.

Volvió a lamerse la pata y yo seguí acariciándole el lomo.

—Hum —dijo Odette—. ¿Y tú, Carl?

—Yo nada —aseguré.

—Carl —empezó a decir Bea—. Carl, ¿vas a venir a buscarme?

—Qué va —respondí. Me giré hacia Odette—. ¿Hemos acabado?

—Casi —respondió la presentadora. Intentaba ocultar la irritación de su voz y siguió haciendo preguntas con las que sonsacarnos información.

Bea no quitó en ningún momento la cara de corderito degollado.

Obviamente, la habían drogado hasta las trancas.

Me recordó a la primera aparición de Katia en el programa.

Dónut siguió lamiéndose la pata y fingiendo que aquello le daba igual.

Yo me limité a gruñir. Bea estaba a punto de romper a llorar en cualquier momento, y Odette fue capaz de sentirlo.

La presentadora suspiró y se despidió de nosotros.

Las luces se encendieron. Odette se quitó el casco de insecto y me fulminó con la mirada durante un segundo antes de sonreír.

—Bien jugado, Carl —dijo—. No ha sido la entrevista sorprendente que tenía pensada, la verdad.

Y no podía llegar en peor momento. —Suspiró—.

Pero ya sabía que iba a ser complicado. Al menos nos hemos adelantado a ese naga de mierda.

Si te dice algo, asegúrate de decirle una cosa de mi parte: «Más suerte la próxima vez».

Bea no había dejado de mirar a Odette. Ahora estaba contemplando a la mujer sin la cabeza de insecto. Recordé lo mucho que me había sorprendido la primera vez que había visto que Odette era humana.

—Estoy orgulloso de ti, Dónut —dije—. Te has comportado con mucha madurez. Lo has conseguido.

—Odette, cielo —dijo la gata—. Ya no estamos grabando, ¿verdad?

—Así es —respondió Odette—. Ya hemos terminado.

Dónut bufó de repente y saltó sobre mi hombro.

—Zorra asquerosa y despreciable —espetó a Bea, a quien tomó por sorpresa.

—¿Q-qué? —preguntó ella.

—Bailabas conmigo. Cantabas conmigo. Me hiciste sentir querida. Yo no hice nada malo, pero ibas a abandonarme.

—¿Qué? —repitió Bea.

—No hice nada malo. Nada. Eras la única persona que conocía.

Nací y ya estabais allí. Carl y tú. Os quería y erais mi mundo.

Mi mundo entero. Sabía que tenías más gatos y que quizá yo no era más que un medio para ganar más premios que tu madre, pero eras la única humana que había conocido y lo eras todo para mí.

Fui una estúpida, porque creí que, como te quería, eso significaba que tú me querías a mí.

Odette murmuró algo en voz muy baja.

—Y te portaste fatal con Carl. Y, aunque es grande y tonto, no se merecía eso.

No es perfecto, y sé que ronca y que tiene esas costumbres desagradables y esos amigos que huelen mal.

Pero lo que le hiciste no está bien. Y sé que yo también me burlé alguna que otra vez, pero soy una gata y no puedo evitarlo.

Soy así. Además, seamos sinceras, no se enteraba de nada.

Pero lo traicionaste. No puedes hacerle eso a la gente a la que amas.

¿Y sabes qué, señorita Beatrice? Que no te mereces lo triste que me siento ahora mismo.

Aún te quiero. Aún te echo de menos. Y me odio por ello.

No mereces explicar tu parte de la historia.

Perdiste esa oportunidad. Pero me alegra que hayas escapado, porque si se acaba el mundo y eres la única superviviente, será un destino bien merecido.

Porque estarás sola y quizá al fin llegues a comprender cómo nos hiciste sentir a Carl y a mí.

El silencio se apoderó del ambiente.

—Ya no eres mi persona —aseguró Dónut—. Ahora lo es Carl. Siempre lo ha sido, en realidad.

Bea se quedó mirando a Dónut mientras le temblaba el labio inferior. Reconocí esa mirada. Dónut hacía lo mismo de cuando en cuando.

Seguía acariciándole el lomo a la gata.

Bea se había quedado sin palabras. Pasó a mirarme a mí.

—Carl…

—Me alegro de que estés bien —dije para interrumpirla—.

De verdad. No le deseo el mal a nadie. Ni siquiera a ti.

Pero hay cosas muy importantes en juego, más importantes que este drama de mierda que no merece tanta atención.

Me alegra que se haya terminado al fin. Creo que Dónut te ha dicho todo lo que necesitabas oír.

Se acabó. De una vez por todas. Adiós, Beatrice. —Miré a Odette—. Sácala de aquí.

Y luego desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Odette ladeó la cabeza, asintió y Bea se esfumó y dejó el espacio vacío en el sillón. Dónut volvió a saltar al cojín y alzó la vista para mirarme, con ojos relucientes.

—Me alegro —dijo—. Me alegro de que nos hayamos quitado la espinita. Me siento mucho mejor.

—Y yo —aseguré—. Siempre fue una distracción. Pero ahora se ha terminado.

Nos quedamos así unos instantes.

—Tampoco creo que la gente vaya a darle mucha importancia a lo ocurrido —comentó Dónut—. Odette y Zev tienen razón. Esto ha pasado en el peor momento posible.

—Entonces ¿es cierto? —preguntó la presentadora. Suspiró alegre, para luego mirar por encima del hombro y levantar el pulgar en dirección a alguien que no estaba con nosotros.

—¿Qué? —pregunté—. ¿De qué cojones estás hablando? ¿Qué pasa?

Mensaje de administrador.

Este es un mensaje automático.

Debido a un cambio de regencia en el sistema ha tenido lugar un conflicto de intereses que ha hecho que retiremos a uno de tus patrocinadores con efecto inmediato.

Tendrá lugar una subasta especial para reemplazar el patrocinador restante y esta se completará dentro de 60 horas.

Puedes quedarte todos los premios que hayas recibido hasta el momento.

Patrocinador perdido: la Corporación Valtay.

—Pero ¿qué…? —dije.

Y luego llegó otro mensaje con una voz diferente, pero parecida a la que había oído cuando había empezado todo.

Por favor, atentos.

Este es un mensaje de alcance planetario.

La Corporación Borant, que no debe confundirse con el Gobierno del sistema Borant, ha sido declarada como entidad no gubernamental independiente por un juzgado del Sindicato.

Debido a ello, se ha formalizado de manera automática un fallo del juzgado que se había archivado hasta el momento y que concede un 51 % de la propiedad de la Corporación Borant a la Corporación Valtay.

La Corporación Borant seguirá a cargo de este mazmorreo y nada cambiará en lo que respecta a vosotros.

Esto no es más que un aviso de cortesía.

Todos los contratos legales que hayáis firmado anteriormente se seguirán respetando.

No obstante, el Gobierno del sistema Borant ya no tiene autoridad alguna sobre este planeta, sus recursos ni la producción de Planeta mazmorrero: Tierra , que ahora recae únicamente en la Corporación Borant y en sus nuevos accionistas mayoritarios, la Corporación Valtay.

Si tenéis alguna pregunta que afecte a alguna deuda o a alguna obligación contractual, todos los ciudadanos de pleno derecho del Sindicato pueden solicitar asesoramiento jurídico gratuito*. Que tengáis un buen día.

Odette suspiró.

—No han cancelado todos los contratos, gracias a los dioses. —Me miró—. Son buenas noticias para Mordecai y para el resto de los guías y de los decimarios. Es una pena que sean los Valtay. Pobrecitos.

—Lo ha conseguido —susurró Dónut—. Lo ha conseguido.

Bajé la vista para mirar a Dónut.

—¿Qué cojones? ¿Qué ha pasado? ¿Tienes algo que ver con esto, Dónut?

Ella levantó la cabeza para mirarme a los ojos.

—Viva la revolución, Carl.