La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 15
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Capítulo 15

D ÓNUT : CARL, ¿EN QUÉ CLASE DE HISTORIA ABURRIDA Y DEL MONTÓN NOS HAS METIDO?

SI VOY A FORMAR PARTE DE UNA SERIE EN LA QUE NO SOMOS MÁS QUE ESTRELLAS INVITADAS, ME GUSTARÍA QUE FUESE ALGO MÁS INTERESANTE QUE UNA HISTORIA DE VENGANZA CON TRASFONDO FANTÁSTICO, LA VERDAD.

EN SERIO TE LO DIGO. ESTO PARECE ALGO QUE LA CW CANCELARÍA DESPUÉS DE LA PRIMERA TEMPORADA.

AL MENOS LA HISTORIA DEL CIRCO ERA INTERESANTE.

C ARL : Tenemos que acabar rápido con esto y luego ponernos manos a la obra con lo otro. Espero que sirva para darnos ventaja de alguna manera, pero aún no sé qué va a pasar. Mi abogado no me ha respondido.

La lluvia había empezado a aligerarse, pero el follaje de la jungla no dejaba de gotear a nuestro alrededor.

El ambiente estaba tan húmedo que costaba respirar.

Había insectos por todas partes y algunos de ellos aparecían marcados como puntos rojos en el minimapa.

Los pies se me hundían en el barro a cada paso.

Avanzábamos hacia el nordeste a través de la selva, en paralelo al río a un kilómetro y medio de distancia.

Seguíamos en el lado del río en el que se encontraba la ciudad y, en ocasiones, veía restos de edificios enterrados entre la maleza.

La selva había cubierto por completo las ruinas.

Dónut siguió quejándose, pero yo me detuve para hacerme con un puñado de setas que sabía que estaban en la lista de Mordecai. Todas emitieron un llanto cuando las arranqué del suelo y recibí unos pocos puntos de experiencia por cada una.

D ÓNUT : ZEV, ¿CÓMO VA LA AUDIENCIA DE ESTE PROGRAMA?

Z EV : Pues… normal.

D ÓNUT : LO SABÍA, CARL. ESTO NO ESTÁ BIEN. DEBERÍAMOS ABANDONARLA, A ELLA Y A ESOS HOMbrES NO SÉ QUÉ. ESTA HUMEDAD ME VIENE FATAL PARA EL PELAJE. ESTO ES PEOR QUE EL DESIERTO.

Z EV : La audiencia fue bien en el tercer piso cuando os unisteis a la trama, pero bajó bastante a mitad de temporada, mientras estabais en el cuarto y el quinto piso.

Ahora parece que está remontando con el arco narrativo actual.

Les gustan mucho los seis guerreros y la montura oruga.

Me perdí muchas cosas cuando estuve ausente, pero he intentado ponerme al día.

Los fans temen que Signet haya limitado mucho sus posibilidades con esta trama y que tenga que depender de algo muy artificioso para salir de ella.

Y también están muy emocionados con vuestro regreso, pero algunos de los más acérrimos creen que lo vais a estropear debido al resto de los problemas que tenéis.

Tienen miedo de que todo vaya a saltar por los aires antes de alcanzar una resolución.

O de que os llevéis demasiado protagonismo debido a vuestras personalidades.

D ÓNUT : PUES CLARO QUE NOS VAMOS A LLEVAR PROTAGONISMO. QUE CARL Y YO ESTEMOS EN EL PROGRAMA ES LO MISMO QUE TENER A AUDREY HEPBURN Y… NO SÉ… «MACHO MAN» RANDY SAVAGE COMO ESTRELLAS INVITADAS EN UN PROGRAMA DE LA TELEVISIÓN PÚBLICA.

C ARL : ¿Cómo sabes siquiera quiénes son esos?

D ÓNUT : EL TIPO SALIÓ EN UN EPISODIO DE WALKER, RANGER DE TEXAS.

Z EV : Nunca he visto esa serie. Solo el remake.

D ÓNUT : Aquí no se habla de remakes, Zev.

Z EV : Cierto. Bueno, cambiemos de tema. Estamos hablando con la gente de Furor y van a intentar darle un giro a la historia para que volváis a estar en una estancia segura a tiempo para el programa de Odette, que será dentro de pocas horas.

El punto blanco de un élite apareció en mi mapa, y Areson el ogro no tardó en aparecer.

Tenía una puñetera flecha clavada en un lado de la cabeza.

El forzudo de más de dos metros salió al claro y se nos quedó mirando.

Llevaba al hombro el cadáver de un elfo de piel blanca, como un saco. Lo tiró a mis pies. Era un cazador.

—Perdón. Intenté que seguir latiendo —dijo el ogro mientras Signet le decía que se inclinase para arrancarle la flecha de la cabeza.

Tiró de ella, y brotó un chorro de sangre, como si le acabase de reventar un grano. El ogro ni se inmutó. Yo volví a fijarme en el elfo mientras el forzudo seguía disculpándose.

—Signet decir que tú quererlos vivos, pero empezar a gritar y yo tener que despachurrar para desgritar. Luego todo lo de dentro salir. Perdón por desvivir.

Cadáver del cazador Arwick. Asesinado por el élite Areson el Sabio. El Sueño.

—No pasa nada —dije al tiempo que me arrodillaba para examinar el cadáver.

El Sueño era un grupo de elfos poderoso que se extendía por la galaxia y que participaba en la Guerra de Facciones del noveno piso.

En el inventario tenía una fotografía de la madre de su líder, que se llamaba Paradigma Noflex, una criatura calva pero extremadamente atractiva.

Este cazador también era calvo. No me había percatado de lo pálidos que eran, ni siquiera después de haber visto la foto.

Llevaba un carcaj lleno de flechas normales, pero le faltaba el arco.

También iba ataviado con una túnica mágica holgada que le permitía moverse muy rápido y le daba una pequeña ventaja de Constitución.

—Los quiero vivos, pero me gusta más verlos muertos —dije.

—Ser elfo extraño —comentó Areson mientras se frotaba la herida—. Muy pálido. —Se miró la palma de la mano, que tenía manchada de rojo. Después contempló la sangre con gesto inquisitivo y la lamió—. Rica.

—Sí que es muy pálido, ¿no? —repitió Dónut—. Tiene el tono de los muslos de la señorita Beatrice en diciembre.

—Estos elfos vienen de muy lejos —comenté—. Y han llegado en naves espaciales. Tenemos que matarlos a todos.

Solo tenía dos objetos en el inventario.

Una flecha mágica y un pedazo de papel. Saqué un recipiente para explosivos de mi inventario, lo guardé en el del elfo y luego metí los dos objetos dentro de él.

Después, saqué el recipiente de la criatura y me lo guardé de nuevo para poder examinar los objetos.

Ambos eran relativamente seguros, por lo que los saqué sin problema.

Esto era algo que tendría que hacer a partir de ahora al saquear a los cazadores.

La flecha parecía una normal, pero era mágica y contaba con un veneno bastante desagradable.

Flecha de gonorrea doble y vehemente.

Es una flecha normal, pero la punta está embadurnada con un veneno que te contagiará con Gonorrea doble y vehemente.

Y te aseguro que no quieres contagiarte con Gonorrea doble y vehemente.

No te matará, pero querrás que lo haga. Les prenderá fuego a tus genitales. Literalmente. Y luego sanará esa zona de tu cuerpo una y otra vez. La única manera de deshacerse de la enfermedad es… caparte. O transmitírsela a otra persona.

—Joder —murmuré, con cuidado de no tocar la punta antes de volver a guardarla en el inventario.

El papel era un menú infantil de lo que parecía un restaurante de Canadá. En el dorso y escrito en lo que parecían lápices de colores, había un mapa bastante aproximado del Coto de Caza. Parecía estar dividido en secciones y había cosas escritas en los bordes.

—Hum… —dije un momento después, mientras intentaba dilucidar qué era lo que estaba viendo.

—¿Qué pasa? —preguntó Dónut.

—Creo que varios cazadores se han sentado en una estancia segura y se han puesto a dividirse el Coto de Caza para no interponerse entre ellos. Mira. El Enjambre tiene la esquina inferior izquierda, y el Sueño esta parte en la que estamos ahora. La zona incluye Villa Mongo.

Los cazadores sin afiliación quedaban relegados a los alrededores de Zockau.

Había varios grupos más, con nombres como los Artesanos o la Patrulla Sacrílega Nebular.

Me centré en una zona que se encontraba en el sudeste, cerca del castillo élfico.

El Imperio Calavera. Se me aceleró el pulso.

Los orcos habían apostado a sus cazadores por allí.

«Excelente».

Pero el mapa también aportaba más información.

—Mira, aquí están escritos nuestros nombres —dijo Dónut, que señaló con la pata—. ¡Y han escrito mal el mío!

Sí que había una lista de treinta nombres.

Estaban los diez mejores y también muchos otros que reconocí.

Cada nombre tenía una flecha que indicaba un punto del mapa, y todos estaban rodeados por un círculo de colores diferentes.

Algunos tenían círculos de dos colores. Tanto Dónut como yo teníamos un círculo azul y uno púrpura.

Si no había entendido mal, significaba que había dos de los grupos que querían acabar con nosotros. El Enjambre y el Imperio Calavera.

La flecha de nuestros nombres llevaba hasta la ubicación aproximada donde habíamos estado por la mañana antes de partir.

«Hijos de puta». Sabían dónde estábamos todos.

Me fijé en Prepotente y en Miriam, quienes al parecer se encontraban cerca de Villa Mongo.

Lucia Mar tampoco estaba demasiado lejos, en la orilla del río de los altos elfos.

Los grupos se habían repartido zonas para cazar, pero algunos cazadores también habían reclamado mazmorreros específicos. Me pregunté qué pasaría si no nos encontrábamos en las zonas designadas de su grupo. Y también me pregunté cómo podíamos nosotros aprovechar la información.

El círculo de Katia también era el del Imperio Calavera. Elle estaba siendo perseguida por los Artesanos. Vi que Eva también. Además de a Dónut y a mí, el Enjambre había reclamado a Lucia Mar. El grupo Nebular, a Prepotente y a Miriam Dom.

El Sueño solo había hecho lo propio con una persona.

El último nombre. Este cazador muerto lo había redondeado varias veces, con tanta fuerza que el lápiz había atravesado el papel.

Luego, en la parte inferior del mapa había dibujado una versión impresionantemente parecida de su objetivo que había cruzado por encima del rostro sonriente y bobalicón con una equis.

Louis.

Suspiré y recordé el momento en el que Louis me había arrebatado la fotografía de Paradigma Noflex de las manos para luego decirle a Higo que se transformase en ella para tirársela así.