Capítulo 11
—Esto es inaceptable, Carl. Me gusta mi colgante de mariposa.
Hace que le caiga bien a las criaturas feéricas y es bonito.
Forma parte de mi indumentaria. No quiero quitármelo.
No entiendo por qué no puedo llevar dos colgantes al mismo tiempo y ya está.
La imbécil de Angel la cocker spaniel tenía como cuatro o cinco chapas en el collar.
Cada vez que caminaba, parecía una puñetera vaca lechera con un cencerro cayendo por las escaleras.
—Es feo. Y la joya es de color turquesa. ¡Turquesa! ¿Acaso te parezco una anciana con dientes renegridos sentada en un bingo?
—La joya es pequeña. Vas a tener que llevarla siempre que estés en Villa Mongo, pero podrás cambiártela cuando encontremos criaturas feéricas.
No tenía que llevar puesto el nuevo colgante.
No era un requerimiento para entrar en el menú del asentamiento y cambiar cosas, como no tardamos en descubrir.
Yo ya había recibido una notificación indicando que había cambiado el nombre de «asentamiento osuno grande» a «Villa Mongo».
El sistema también le había cambiado el nombre a «alcaldesa Dónut», pero ella no tardó en volver a ponerse princesa.
No obstante, Mordecai dijo que si quería darles órdenes a los guardias sí que había que llevar puesto el colgante.
Los beneficios eran mucho mejores, además.
Yo ya tenía uno de esos, pero el mío era un collar. Examiné el nuevo de Dónut.
Colgante de collar mágico de la burguesía decadente.
Este colgante es un indicador de que formas parte de la élite, de la clase media de la cadena de mando.
Cada una de las joyas engarzadas en este colgante representa un asentamiento que es propiedad y está bajo el control del portador.
Si se conserva la joya del asentamiento después de que se derrumbe el piso, el propietario de este colgante recibirá permanentemente un estipendio de impuestos cada diez días en función del tamaño y de la población de dicho asentamiento.
Además, cada una de las gemas proporcionará ventajas adicionales dependiendo del pueblo.
Para mejorar este collar, lo primero que hay que hacer es conquistar un asentamiento de tamaño grande. Los collares mejorados también mejoran todas las gemas que haya en ellos.
Hay una gema engarzada:
Turquesa normal. Villa Mongo (sexto piso).
+8 de Destreza.
+4 de Inteligencia.
Soplón (nivel 10).
Impuestos recibidos: 3.592 de oro cada 10 días.
Sé un líder justo y amable.
Lo cogí para examinar Soplón, que era una habilidad, no un conjuro.
Soplón.
Los soplones no les caen bien a nadie. A nadie excepto a los gallinas.
Si te encuentras dentro de un asentamiento, al activar la habilidad se alertará de inmediato a todos los guardias del lugar, que empezarán a dirigirse hacia ti.
A nivel 5, un guardia se teletransportará instantáneamente al lugar donde te encuentres.
A nivel 10, serán cinco guardias. A 15, todos los guardias del asentamiento aparecerán a tu lado.
Además, a nivel 10 los guardias podrán invocarse hasta a un kilómetro de distancia a las afueras de uno de tus asentamientos. A nivel 15, esto funcionará en cualquier asentamiento.
Aviso: Como es probable que ya hayas deducido, invocar a los guardias no significa necesariamente que harán lo que quieras, aunque seas el líder del lugar. Además, aunque esta habilidad no tenga tiempo de recarga, no deberías abusar de ella. Los tipos son unos gruñones de cuidado.
Dónut resopló y se cambió los colgantes sin dejar de murmurar entre dientes.
—Muy bien —dije—. Ahora mismo los guardias están enfadados con nosotros, así que tenemos que encontrar la manera de tranquilizarlos.
—Yo la ayudaré —comentó Mordecai—. No es nada complicado, pero a veces tardan un poco en reiniciarse. Tendremos que salir, eso sí. Y será mejor que lo hagamos antes de que lleguen los cazadores.
—Hay que darse prisa —aseguré—. Vrah puede volar y es posible que venga directa hacia aquí.
Yo repartiré algunos misiles anticazadores a los guardias cuando vuelvan a estar bajo nuestro control, pero antes voy a necesitar fabricar más tubos de misiles.
Rodearemos el asentamiento con trampas y diremos a las caravanas que no las desactiven.
En ese momento, recibí varias notificaciones.
¡Una de las trampas que habías colocado ha matado a un cazador!
¡Has recibido una caja de asesino de cazadores de oro!
¡Logro desbloqueado! Insurgente.
Has dejado un dispositivo explosivo en un sendero muy transitado, por lo que ha detonado y ha matado al objetivo asignado. Una pasada. Es una pena que no hayas podido verlo, porque ¡eres un zorro que va por ahí dejando trampas y se larga!
Recompensa: ¡Has recibido una caja de trampero de oro!
—No me puedo creer que haya funcionado —dije después de comentar que había recibido la notificación—. Fue una trampa que coloqué cerca del asentamiento de los osgos. Vienen muy rápido hacia aquí. No tardarán en llegar, sobre todo si tienen vehículos.
Abrí ambas cajas de inmediato. La de asesino de cazadores de oro contenía 35.000 de oro y una mano rechoncha y con lunares grises de un cazador llamado JayGee. Alcé el trofeo.
—Hola —dije mientras agitaba la mano—, si algún amigo o alguien de la familia de JayGee está viendo esto, podéis iros a tomar por culo.
Y quizá la próxima vez que alguien quiera dar caza a inocentes para divertirse, le advirtáis que el tonto de vuestro amigo, vuestro hijo o vuestro padre intentó hacerlo en una ocasión y murió el primer día.
—No deberías hacer eso —dijo Mordecai un momento después—. La gente de ahí fuera jamás olvida esas cosas.
—Bien —dije—. Porque no quiero que lo olviden.
La caja de trampero contenía una modificación muy útil. Era un paquete de veinte complementos para trampas llamados Respaldo. Servían para enviar una notificación cuando la trampa que lo llevaba puesto se desactivaba o se disparaba.
—Vamos, Dónut —dijo Mordecai, que pegó un brinquito hacia la puerta—. Tenemos que reiniciar las normas del asentamiento y crear nuevos parámetros para los guardias. Te enseñaré a hacerlo.
—No soy una niña, Mordecai —dijo la gata al tiempo que seguía a la criatura achaparrada con forma de oso de peluche—. He abierto el menú y ya he quitado todas esas normas absurdas. He dejado la de los osgos, eso sí. Huelen fatal.
—No —insistí—. Tienes que borrar esa también.
—¿Por qué?
—Porque era una trampa. Ya viste lo que ocurrió cuando el osuno cayó por la pendiente. Lo arrastraron al agua. Si haces que todos los osgos se acerquen a la orilla para bañarse, les ocurrirá lo mismo. Sería lo mismo que matarlos.
—Bueno, vale. Pondré que los guardias les den un buen repaso con jabón allí mismo o algo.
—Tú date prisa y avísame cuando hayas arreglado a los guardias.
K ATIA : Los gremios son diferentes a los espacios personales.
Todos los integrantes del grupo pueden crear uno y convertirse en maestro gremial.
Vosotros habíais dicho que no queríais esa responsabilidad.
Imani tampoco, pero Elle cree que lo hará si se lo pedimos.
Tendremos que juntar algo de dinero si queremos compartir las mejoras y si queréis conservar la sala de entrenamiento.
Uno de los chicos de Bautista tiene una mejora de establos que a Dónut le encantará desde que la vea.
—Toma —dije mientras le entregaba un tubo de misiles a un guardia campana funeraria.
La criatura olía a tierra. Dónut le había puesto el nombre de Doctor El por alguna razón que se me escapaba.
Se había pasado un rato bautizando a oficiales y a sargentos, y hubiese seguido durante una hora más si no le hubiese parado los pies.
Había cincuenta y tantos guardias micónidos desperdigados por el asentamiento, pero el menú de gestión del pueblo marcaba a seis como sargentos y a tres como comandantes.
Los tres comandantes se encontraban dentro de la sede de la guardia, pero los seis sargentos estaban fuera con nosotros.
Yo no distinguía en su apariencia ni en sus estadísticas diferencia alguna que indicase que tenían dicho rango, pero Dónut dijo que veía tres galones sobre sus cabezas cuando los miraba.
Tampoco veía la diferencia entre los micónidos macho y hembra, pero al parecer también la había. Aún no había oído hablar a ninguno.
En la distancia, un grupo de osunos me vio entregarles las armas a los guardias.
Mordecai estaba entre ellos, hablando con un clérigo oso con túnica, quien no dejaba de gesticular y gritar junto a la silueta del kuma chiquito, que también les hablaba a gritos.
Dónut iba sentada sobre Mongo, flanqueada por dos de los sargentos campana funeraria, que al parecer eran mujeres.
A una la había llamado Dinallo y a la otra señorita Nance.
C ARL : Si Imani no quiere hacerlo, pregúntale a Li Na. O a Gwen. O, bueno, quizá puedas hacerlo tú.
K ATIA : No tengo tiempo. Y tampoco voy a permitir que lo haga Gwen. Aún no sabemos dónde están Li Na ni Li Jun. Empezaremos a prepararlo todo esta noche. Ya veremos.
C ARL : Entendido. Por lo demás, ¿todo bien?
K ATIA : Sí. En este grupo hay gente con mucho ego y no se llevan demasiado bien.
Florin se parece mucho a ti, muy pensativo siempre.
Gwen siempre insiste en asesinar a Louis y a Firas.
Britney pasa de todo y no sé qué hacer con ella.
Pero lo conseguiremos. Mañana iremos hacia el sudoeste, lejos de territorio élfico y en dirección a la espesura.
No hemos dejado de luchar contra unos pequeños guerreros tiki que gritan mucho.
Son rápidos y dan mucho miedo. Vamos a ponernos a grindear misiones mientras recupero a las antiguas Hijas.
C ARL : Ten cuidado.
K ATIA : Nosotros no hemos montado nuestras bases de operaciones justo en la frontera de la zona de cazadores.
Entregué otro de los tubos de misiles. En esta ocasión, a un micónido llamado Iceman.
C ARL : Ahora el piso entero se ha convertido en una zona de cazadores. Hablamos esta noche.