La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 10 #3
16%

Capítulo 10 #3

Saqué unas pocas monedas más.

Elmer se acercó un paso más para coger el dinero.

Justo en ese momento, Dónut lanzó Pata astral para empujarlo hacia atrás y tirarlo por la pendiente.

El alcalde soltó un grito cuando cayó por el borde y rodó hacia el río. Empezó a rebotar como un muñeco de trapo mientras su cuerpo orondo emitía un ruido agudo cada vez que se golpeaba contra una roca.

Aquel era el momento en el que Katia disparaba un virote de ballesta en la nuca del objetivo, pero en lugar de eso saqué una esfera pelotazo y me preparé para lanzarla.

Pero no llegué a hacerlo. La criatura con forma de oso se las ingenió de alguna manera para chocarse contra todas las rocas de la pendiente, hasta que terminó por caer bocabajo contra una piedra, rebotó y se abrió la cabeza contra otra.

El peso le jugó una mala pasada. Murió antes de llegar a la orilla del río mientras su barriga prominente no dejaba de agitarse.

Todos nos quedamos muy quietos un buen rato.

—Vaya, eso ha sido muy inesperado —gruñí.

—Guau —dijo Dónut mientras los dos guardias se asomaban para mirar hacia el alcalde muerto.

Los puntos seguían blancos en el mapa. No me dio la impresión de que se hubiesen dado cuenta de que Dónut le había lanzado un conjuro.

O eso, o les daba igual porque lo había hecho desde fuera del asentamiento—.

Pues sí que era frágil para tener nivel 40.

—Baja ahí abajo, saquea el cuerpo y luego correremos hacia la estancia segura antes de que…

Apareció un punto rojo, que salió del agua con un chapoteo repentino.

Fue un movimiento tan rápido e inesperado que me eché hacia atrás por la sorpresa.

La criatura de piel azul con cuernos y colmillos agarró el cuerpo del alcalde y lo arrastró hacia el agua, para luego desaparecer antes de que me diese tiempo a examinarla siquiera.

Había estado fuera del río menos de un segundo.

La equis del cadáver y el punto rojo desaparecieron.

Los dos guardias se miraron entre sí, como si no supiesen muy bien qué hacer a continuación.

Estaba muy seguro de que esa cosa era una náyade.

—Un momento —dijo Dónut, que soltó un grito ahogado de repente—. Aquí dice que lo he matado yo. ¿Significa eso que…?

—Vamos, vamos —susurré al tiempo que le daba un golpecito a Mongo en la grupa.

El dinosaurio rugió y luego salió corriendo entre los dos guardias, que tardaron un poco en reaccionar.

Los puntos cambiaron a rojo mientras entrábamos a la carrera en el asentamiento y nos dirigíamos a la estancia segura más cercana.

Aviso: Se te ha registrado como alborotador en este asentamiento. Ahora los guardias te atacarán al verte.

Abrimos apresuradamente la puerta de la estancia segura, que era una especie de restaurante español. Pasamos a toda velocidad junto al bopca propietario y luego entramos en el espacio personal.

Solo quedaban unos pocos minutos antes de que liberasen a los cazadores. Creía que íbamos a tener más tiempo para prepararnos, pero tampoco pasaba nada. Me dirigí hacia el taller de fabricante de bombas, me hice con el carro y empecé a empujarlo hacia la puerta.

—Seguro que tienes una caja lista para abrir que te daría el control del asentamiento —le dije a Dónut tan pronto como dejé lista la bomba con ruedas—. Los guardias nos atacarán hasta que la abras, pero antes tenemos que hacer esto.

Dónut no dejaba de brincar de un lado a otro emocionada.

—¡Mi asentamiento! ¡Un asentamiento para mí, Carl!

Ahora podré cambiar las normas. —Soltó un grito ahogado—.

¿Crees que también podré cambiar el nombre del pueblo?

¿Y hacer que pinten las cosas de otros colores?

—Miró a Mongo—. Te dije que mami acabaría con esas normas estúpidas.

Mira que pensar que podían impedir la entrada de mi pequeño.

Bien merecido se lo tienen. Haré que bailar sea obligatorio.

—No hay tiempo —dije—. Tenemos que hacer esto ahora mismo y luego tendremos que dedicarnos a preparar a los guardias para que defiendan el lugar.

—Bueno, vale —dijo Dónut—. Atrás todos. Bomo tiene que abrir la puerta y quedarse bajo el umbral.

Después yo lanzaré Triplicado mecánico para que los secuaces aparezcan fuera de la habitación, en ese sitio tan raro donde están todas las puertas.

Bomo les entregará el carro y volverá dentro con nosotros.

Y luego, los Bomo mecánicos lo empujarán al exterior y podrás detonarlo.

—Eso es —dije mientras el corazón me latía a toda velocidad—. Bomo tendrá que salir hasta la estancia segura, para que nos avise de cuándo el duplicado mecánico está fuera del edificio.

Bomo gruñó y se dirigió hacia la puerta. Extendió el brazo y empezó a abrirla.

—Para —dije antes de que Dónut lanzase el conjuro. No había nadie en el espacio entre realidades, pero sí que había algo colgado por fuera de la puerta de nuestro espacio personal. Una nota. Estaba clavada en ella con un cuchillo.

—No toquéis el cuchillo —dijo Mordecai.

Estaba a punto de pedirle a Bomo que se hiciese con él, pero tuve un presentimiento y me acerqué a la nota para cogerla, con cuidado de no tocar el arma. Por suerte, pude hacerlo. También podía salir fuera si quería. Interesante. Me eché hacia atrás antes de que nadie me dijese nada.

Examiné el papel rápidamente.

—Mierda —gruñí—. Perdona, Bomo. Te guardaremos a ti y la bomba para otro momento.

Soltó un gruñido cargado de tristeza. El Mazo rugió de felicidad y se giró hacia la recreativa de Frogger .

—¿Qué? ¿Qué dice ahí? —preguntó Dónut. Le enseñé la nota.

C ARL :

No te molestes en matar a nadie más dentro de la ciudad con uno de tus absurdos explosivos. Todos los cazadores estarán protegidos de las explosiones de ahora en adelante. Solo te serviría para matar a tus queridos PNJ.

He ordenado a todos los guardias de la ciudad que se conviertan en adoradores de Emberus.

Voy a dar por hecho que sabes lo que eso significa y que no eres lo bastante estúpido como para ponerlo a prueba.

Por muy interesante que sea verte recibir un castigo divino de tu deidad, prefiero que sigas con vida.

El Enjambre te está dando caza y no podrás esconderte en ninguna parte.

Vamos a por ti. Yo voy a por ti. Tu muerte no será rápida.

Te abriré en canal y me beberé tus entrañas lentamente, órgano a órgano mientras todos los nervios de tu cuerpo blanduzco chisporrotean a causa de un dolor interminable.

El universo te verá sufrir y suplicar por una muerte que no llegará hasta el último momento.

Y luego me llevaré tu cabeza a casa y la colocaré sobre la tumba de mi hermana para que se dé un festín contigo en el más allá.

V RAH

—Qué educadita —dijo Dónut.

Saqué un bolígrafo del inventario y escribí:

«Te vas a enterar, zorra».

Arrugué el papel y lo tiré al otro lado de la puerta.

Mensaje del sistema. Atención. Atención. Las puertas se han abierto. Los cazadores son libres.

Corred, corred, corred.