8/ NEW SEOUL PARK
En el centro de capacitación de funcionarios de Seúl se respiraba un ambiente extraño. Los asistentes conversaban en pequeños grupos, entre emocionados y cohibidos. Entonces, una mujer preguntó:
—¿No os parece que esta vez hay demasiados candidatos de reserva admitidos? Normalmente no suelen fallar más de un par, pero en esta ocasión son bastantes más.
Todos centraron su atención en ella, que había sacado a colación un tema casi tabú sin pestañear. La mujer sonrió, pues lo había mencionado a propósito para recibir sus miradas.
—Tienes razón. Dicen que muchos están desaparecidos por culpa de lo que pasó.
En comparación con sus tonos de voz cautelosos, el ambiente alrededor de esa conversación era muy ligero. Un hombre que los escuchaba se unió:
—Yo soy uno de esos admitidos de reserva que está aquí gracias a lo que pasó. Conseguí por los pelos que me aceptaran. Si no, tendría que haber estudiado un año más.
—¿En serio? Yo también soy uno de los suplentes.
—Oh, ¿de verdad?
La sala pronto se llenó de júbilo, plagada de las risas de todos aquellos que soñaban con el futuro estable que se habían labrado gracias a su duro esfuerzo.
No quedaba lugar para ponerse a pensar en aquellos que no podían estar allí por causas inevitables, a pesar de haber aprobado también.
En la pared de enfrente había una pancarta:
«¡Felicidades a todos los nuevos funcionarios de Seúl!».
Los asistentes se tomaron una foto juntos con un brazo en alto y los rostros deslumbrantemente sonrientes.
¡Hola, aquí Haru! ¿Os habíais enterado de que nuestro canal ha subido al top de búsquedas en tiempo real por el tema de hoy? Y ya sabéis de qué tema se trata, ¿no? «¿Quién es la verdadera directora Yu Hyeonkyeong?».
La directora Yu Hyeonkyeong desapareció de la nada hace unos dos meses.
Muchos especulan que podría tener alguna relación con aquel suceso.
Yo, personalmente, estoy 100 % segura de que así es.
Pero, entonces, surge una pregunta. ¿Por qué había ido ese día la directora Yu Hyeonkyeong al parque de atracciones?
Además, sola. ¿Quería montarse en las atracciones y disfrutar de un día libre sin nadie que la acompañara?
¿Una CEO tan ocupada? ¿Y en fin de semana?
Pues la cosa es que hace unos días conseguí algo de información que os va a dejar boquiabiertos.
Os acordáis de ese día que fui a una redada en la base de una secta, ¿no?
Pues uno de los que estaba allí me contó algo sobre una página web, y yo, tan curiosa que soy, entré a ver de qué iba la cosa.
Si se trata de algún misterio, no me lo pierdo ni loca.
Para empezar, registrarse en la página fue supercomplicado.
Pero resulta que se trataba de una web de adoradores del diablo o algo así.
Raro, ¿no? En cuanto lo vi, me pareció una broma ridícula y de mal gusto. Mirad, es esta web. ¿La veis?
Pues echadles un vistazo a estos posts de aquí.
Si te pones a scrollear un rato, te das cuenta enseguida de que hay dos usuarios específicos a los que parecen tener en muy alta estima.
Son los más famosos del foro: Desinfección y Jellybean.
Hasta los id parecen cutres, ¿no creéis?
Pues resulta que estos dos se ponían a discutir que da gusto, pero, justo después de aquel incidente, se desvanecieron.
Y, obviamente, una no puede resistirse, así que me pasé la noche en vela buscando por todo el foro.
Entre uno de los posts de Desinfección… ¡Ah!
, aquí está. ¿Veis esta imagen? Es una foto de la habitación de un hotel, pero, si os fijáis, aquí en la esquina se puede ver el trozo de una pantalla de televisión y, si miráis con atención, se puede ver a alguien reflejado.
Ahora le hacemos zoom a ese trozo de la imagen…
y, vaya, vaya, ¿no se parece a la directora Hyeonkyeong?
La mujer estaba de buen humor por haber ido a una reunión de alumnos con sus antiguos compañeros después de tanto tiempo.
Abrió la puerta de casa con la lengua adormecida y la recibió su compañera de piso, una profesora de un instituto de la zona que había conocido en Noryangjin.
Ellas eran las únicas que habían mantenido su amistad en el tiempo, incluso después de terminar las oposiciones, cosa rara de ver, pues la mayoría perdía el contacto tras ello.
En Noryangjin, aprobar era sinónimo de despedirse del lugar, así que lo que todos deseaban, a fin de cuentas, era cortar raíces con el barrio.
En ese entonces, tenía un compañero de clase que estaba saliendo con una chica que preparaba las oposiciones a profesorado, y a la que le puso los cuernos nada más aprobar la primera fase de sus oposiciones.
¿Jaeyun se llamaba? Pero ese día no había podido verlo en la reunión.
¿Habría suspendido la entrevista? Quizá simplemente terminó en otra ciudad y no en la capital.
Pero bueno, a estas alturas no era necesario hurgar en el pasado de Noryangjin porque ella ya había aprobado.
Su compañera de piso últimamente bebía cerveza en casa todos los días porque estaba estresada y, ya que no aguantaba bien el alcohol, una lata era más que suficiente para dejarla achispada. Cuando la vio llegar, agitó la lata que tenía entre las manos en el aire, con la cara ya enrojecida:
—¿Te unes?
—Venga.
Una cerveza más no sería problema. Fue a la nevera a por una lata y la abrió con ese sonido tan refrescante de las bebidas carbonatadas, digno del romper de las olas.
Como de costumbre, chocaron sus latas y se pusieron a beber mientras charlaban sobre su día, lo que había pasado en la reunión y en el instituto.
La compañera se terminó la suya primero y procedió a quejarse de algo, molesta:
—Hoy ha pasado lo más absurdo que te puedas imaginar.
Una de mis alumnas se negaba a darme su teléfono.
Porque encima me toca ser tutora, cuando los profesores especializados en una materia no tendríamos que hacer eso.
Pero bueno, como una de nuestras profesoras de inglés está desaparecida, me ha tocado hacer de tutora a mí, que soy la que debe responder por los alumnos cuando ella no está.
Me trae de los nervios. A mí no me gustan los críos, tía, pero me toca pringar igual, ¿no?
Pues esta niña estaba con el teléfono toda la clase y entre risitas, así que le he quitado el móvil y me pongo a ver lo que le hacía tanta gracia, y resulta que estaba en un foro superraro.
Tenía unas fotos de fondo muy turbias y los títulos de las publicaciones también eran rarísimos, como lo que sale últimamente en las noticias de los satánicos o no sé qué.
Así que se me ha escapado la risa, en plan, ¿quién se va a poner a adorar al diablo en nuestro país?
Pues la niña se me queda mirando con los ojos así, para arriba, y casi que se le van y se le quedan todo blancos.
Me dio un miedo… que le devolví el móvil y ya.
Los niños de hoy en día son de otro mundo. ¿Y si hace algo raro?
—¿Hasta cuándo tienes que encargarte tú?
—Solo me queda esta semana. Ya tienen a alguien más para el nuevo trimestre —dijo, con cara de alivio, y sacudió la lata de cerveza sobre su boca para apurar hasta la última gota, a pesar de que no cayó nada.
La mujer se quedó mirando la televisión encendida en el salón y vio que estaban repitiendo el programa de temas actuales que había visto en el restaurante de carne a la parrilla.
—Qué raro…
—¿El qué?
—Antes también estaban poniendo el mismo programa durante la cena. Es un poco raro que lo repitan todo el día, ¿no?
—No sé, como son cadenas por cable, quizá es normal.
La mujer asintió. El productor del programa iba de camino hacia el New Seoul Park. El parque se veía lóbrego, situado en medio de la montaña. En la entrada había un letrero colgando que decía: «Reapertura en preparación». La compañera de piso cogió el mando y apagó el aparato.
Ambas se fueron a sus habitaciones. La mujer encendió su portátil en la oscuridad del cuarto y la web de la que hablaban en el programa de actualidad apareció en la pantalla.
Sobre un caldero negro que giraba, saltó la ventana de inicio de sesión.
La mujer introdujo su usuario y contraseña como de costumbre y se puso a revisar las publicaciones destacadas sin mucha ilusión. Había varias nuevas:
«¿En serio Desinfección era la directora de Gwangnan Clean? Alucinante».
«Hasta su ID es perfecto».
«Los nuevos usuarios tampoco ayudan. Últimamente, el foro es un caos. Casi ni hay publicaciones nuevas».
«Hoy estaba curioseando por el foro y casi me quitan el móvil. Mierda».
«Oye, pero, pasara lo que pasara con Desinfección, ¿qué hay de Jellybean?».
La última publicación estaba recibiendo comentarios en ese instante:
«Al final Jellybean tenía razón».
«Por favor, vuelve, Jellybean».
«¿Cuándo será el próximo sabbat ?».
La mujer dejó la web abierta en la parte inferior de su pantalla y abrió otra pestaña.
Se puso a buscar en internet un rato hasta que regresó a la web y empezó a escribir una nueva publicación.
Escribía y borraba constantemente, y por fin la subió al foro.
Encima de su pequeño escritorio, había una bolsita de gominolas abierta y granos de azúcar esparcidos.
«Hoy vi una cosa extraña en la alcantarilla de la estación X. Parecía que algo se movía, como una gominola enorme. Salí corriendo porque me dio mucho asco».
Nunca había visto nada similar. Una gominola enorme que se movía…
¿Cómo iba a pasar algo así? Pero por fin consiguió que una de sus publicaciones tuviera comentarios de nuevo.
La reacción fue mejor de lo que esperaba y le resultaba muy entretenido ver cómo la gente le decía que dejara de inventarse cosas. Se rio.