La marca del psicópata Capítulo 87
80%

Capítulo 87

Ethan hizo descender la avioneta con una aproximación impecable: los flotadores se posaron sobre la superficie y el avión se deslizó sobre el lago.

El sol del atardecer proyectaba las largas sombras de los pinos sobre el agua.

Viró a la izquierda y avanzó a baja velocidad hacia el embarcadero frente a su cabaña.

No había llamado ni avisado de su llegada, pero, aun así, Kai lo esperaba en el muelle para saludarlo.

El anciano chippewa alzó la mano en un saludo cordial.

Ethan le respondió con un gesto desde la ventanilla.

Kai amarró el avión mientras Ethan abría la cabina y le lanzaba otra cuerda con la que aseguró el flotador trasero.

—Has llegado justo a tiempo. Se acerca una tormenta.

Ethan bajó al muelle.

—Mañana, ¿no?

Kai alzó la vista al cielo, evaluando lo que veía y sentía.

—Esta noche. Se levantará viento fuerte al atardecer. No habrías podido aterrizar si hubieras llegado a esa hora.

Kai levantó la barbilla hacia el este y luego miró hacia el río Heaven, cuya corriente rugía con fuerza.

—Los rápidos suenan furiosos. Hay que asegurar bien el avión. La tormenta será violenta.

Ethan había aprendido a confiar en Kai en todo lo que se refería al tiempo atmosférico. Desde que lo conocía, nunca se había equivocado en sus predicciones meteorológicas.

—Subiré el equipaje a la cabaña y luego amarraré la avioneta.

—¿También las provisiones? —preguntó Kai.

—No trajimos casi nada. Nos fuimos con mucha prisa.

Maddie abrió la compuerta de carga de la avioneta.

—Hola, Kai.

—Hola, Maddie —respondió él mientras cogía la bolsa que le pasaba—. ¿Os quedaréis pocos días?

—No —respondió Ethan—. Más bien un par de semanas.

—O más —añadió Maddie.

—¿Hay algo que deba saber? —preguntó Kai.

Ethan miró a Maddie, que asintió.

—Subamos las bolsas y aseguremos la avioneta —dijo él—. Luego hablamos.