La marca del psicópata Capítulo 78
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Capítulo 78

Ethan observaba por encima del hombro de Christian mientras tecleaba a velocidad apabullante; tres pantallas parpadeaban y mostraban el código blanco sobre un fondo negro.

—Ah, ya veo —susurraba Christian para sí mientras trabajaba con el código—. Es ingenioso, pero no demasiado sofisticado. Decididamente es algo aprendido en la universidad y no en la calle. Hay una forma de saltárselo, creo…

Sus dedos caían sobre el teclado como relámpagos, y Ethan no habría creído que semejante violencia pudiera producir algo comprensible de no ser porque el ordenador respondía cada vez que Christian golpeaba las teclas.

—¡Sí, lo tengo! ¡Voilà!

Se impulsó con las manos contra el borde del escritorio e hizo rodar su silla hacia atrás.

—Todo tuyo, campeón.

Ethan acercó una silla y se sentó frente al ordenador.

—¿Qué estoy viendo?

Ahora era Christian quien se inclinaba sobre el hombro de Ethan. Señaló la pantalla.

—Estas son todas las consultas de la doctora Larkin de los últimos tres meses. Están ordenadas por número de paciente. Antes estaban cifradas y protegidas, pero ahora basta con pinchar en el enlace y te mostrará todo lo que necesitas saber. ¿Tienes la fecha de la confesión anónima?

—Treinta de julio —respondió Ethan de inmediato, mientras se desplazaba hacia esa fecha. Ese día figuraban varias consultas. Hizo clic en el número de identificación del último paciente de la jornada. De inmediato aparecieron letras blancas sobre fondo negro.

Blake Jaxson Cordis

Fecha de nacimiento: 4 de septiembre de 1993

IP: 192.458.177.296

Negó con la cabeza.

—¿Qué pasa? —preguntó Christian.

Ethan se pasó la lengua por el labio inferior mientras miraba el nombre de Blake. Quizá, pensó, tantos años alejado del trabajo de investigador le habían embotado el instinto.

—No es lo que esperaba encontrar.

—Lo imaginaba —dijo Christian—. Solo quería asegurarme de que el señor Cien por Cien fuera por buen camino. Apártate.

Ethan movió la silla hacia un lado para que Christian retomara el control del ordenador, cosa que hizo de inmediato.

—Quienquiera que sea ese tal Blake Jaxson Cordis —dijo—, no es el cliente que se conectó el treinta de julio.

—¿No?

—No. Pero alguien quiere que parezca que lo fue.

Y, además, tiene muy buenas habilidades informáticas.

Pero veo lo que hicieron. Reconfiguraron la dirección IP a la inversa y luego la pasaron por el software de cifrado del portal en línea, de modo que, si mirabas al paso, sin profundizar, o incluso si profundizabas, pero no tenías ni idea de lo que hacer, que es lo habitual, parecería que el vídeo se había originado en el ordenador de Blake Cordis.

—¿Y no fue así?

—No.

—Entonces, ¿de dónde salió?

—¿Has visto la película Cuando llama un extraño ?

—No.

—¿En serio? Es muy buena. Deberías verla.

—Christian, no tengo ni un minuto.

—Perdona, me he ido por las ramas.

Christian volvió a teclear frenéticamente hasta que apareció el vídeo real de la sesión.

El rostro del cliente estaba difuminado, lo que lo hacía irreconocible, mientras que la imagen de Lindsay Larkin aparecía en una pequeña ventana en la esquina superior derecha del monitor.

En el centro de la pantalla se superponía un botón triangular de reproducción.

—Es sobre un acosador que aterroriza a una mujer con llamadas telefónicas —dijo Christian.

—¿Qué?

—La película. Cuando llama un extraño . El giro es que, cuando la policía rastrea las llamadas, descubre que proceden del interior de la casa. En fin, esto me recordó a esa película.

Christian pulsó el botón y el vídeo comenzó a reproducirse. Lindsay Larkin hablaba: “—¿Ella… la chica tiene nombre?

”—Sí. Usted la conoce”.

La voz del cliente estaba distorsionada y amortiguada con un tono digital artificial.

“—Se llama Callie Jones, y necesito que me ayude a perdonarme por lo que le hice”.

Christian volvió a apartarse del escritorio. Señaló el monitor.

—Pulsa la tecla Escape —dijo— y el filtro desaparecerá.

Ethan lo miró un instante antes de volver al teclado.

Pulsó la tecla y el filtro de cifrado se desvaneció.

La imagen del cliente anónimo apareció nítida en la pantalla.

Ethan parpadeó varias veces mientras intentaba despejar su desconcierto.

Estaba viendo a Lindsay Larkin confesando ante su propia imagen haber matado a Callie Jones.