La marca del psicópata Capítulo 48
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Capítulo 48

Cerró el ordenador tras terminar la sesión y salió deprisa.

Tenía muchísimo que hacer y poco tiempo.

Condujo dos horas y media hasta Milwaukee y localizó el barrio de Walker’s Point, donde estaba la armería, en West Washington Street.

Al entrar, la recibió el olor a metal y aceite lubricante.

Los estallidos amortiguados del campo de tiro, al fondo, se filtraban tenuemente hasta la zona de exposición.

Se acercó al mostrador e inspeccionó las armas un momento, hasta que un hombre amable, de mediana edad, con perilla blanca y una barriga enorme, se levantó del taburete y se aproximó para ofrecerle ayuda.

—¿Busca algo en particular? —preguntó con su acento cortés del Medio Oeste estadounidense.

—Sí —respondió ella de inmediato—. Quiero añadir una pistola a mi colección.

—¿Alguna en especial?

El modelo le vino a la memoria.

—Una Sig Sauer P365 Rose.

El hombre asintió.

—Es una excelente elección. Tenemos varias Sig Sauer en exposición.

—¿Podría probarla?

—Por supuesto. Tenemos una galería de tiro al fondo. Para poder empezar, solo necesitaría un documento de identidad con foto para hacer una verificación de antecedentes.

Ella asintió con una sonrisa, metió la mano en el bolso, sacó un carnet de conducir y se lo entregó. También sacó un permiso de armas que deslizó sobre el mostrador. El hombre cogió ambos documentos.

—Eugenia Morgan —leyó mientras tecleaba el nombre en el ordenador—. Bonito nombre.

—Gracias.

—Lo compruebo enseguida y le traigo la pistola de la trastienda.

Cuando regresó, ella llenó el papeleo necesario y veinte minutos después estaba en la galería de tiro. Vació un cargador entero, disfrutando la sensación de la P365 en su mano. No tuvo dificultad para controlar el leve retroceso, y supo que el arma cumpliría su propósito a la perfección.

Muy pronto tendría que usarla y quería asegurarse de que, cuando lo hiciera, acertara a la persona a la que apuntara.