La marca del psicópata Capítulo 49
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Capítulo 49

Para su segunda compra, eligió la tienda Tactical Zone en Milwaukee. Entró en el local y buscó a un vendedor.

—Necesito un chaleco antibalas de Kevlar.

El hombre asintió.

—Tenemos varias marcas. ¿Alguna en particular?

—Prefiero que me enseñe los que tiene y me recomiende alguno.

—Por supuesto. Sígame.

Ella lo siguió hasta la zona donde se encontraba el material táctico.

Cuchillos de todas las formas y tamaños adornaban la pared, junto con brújulas, relojes, cantimploras y otros artículos esenciales para la vida al aire libre.

Incluso había un expositor en una esquina con fundas para latas de cerveza.

El hombre tardó veinte minutos en mostrarle los accesorios de Kevlar y al final ella eligió el chaleco Citizen Armor, después de que el dependiente le asegurara que, si alguien le disparaba al pecho, el chaleco frenaría la bala en seco.

El chaleco, le explicó ella mientras le entregaba la tarjeta de crédito, era para un programa de tiro deportivo en el que participaría y que exigía que todos los inscritos llevaran uno.

No dio ninguna explicación de por qué también compraba un cuchillo Victorinox de punta caída, pero coqueteó lo justo para que, cuando las autoridades acudieran a hacer preguntas —cosa que sin duda ocurriría en los próximos días—, el hombre recordara a la mujer alta, de cabello negro azabache y ojos color caramelo hipnóticos.

—Buena suerte —dijo el empleado, mientras le entregaba la caja con el chaleco.

—¿Con qué?

—Con el programa de tiro.

—Ah, claro. Gracias.

Sonrió y cogió el chaleco. Esperaba que ninguna bala le diera jamás en el pecho, pero si algo salía mal, estaría protegida. Esperar lo mejor y prepararse para lo peor, como suele decirse.

Le quedaban unas pocas tareas antes del lunes siguiente.

Subió al coche y ajustó bien el espejo retrovisor para que el vehículo policial sin identificación quedara dentro de su campo de visión.

Había averiguado que quien lo conducía —un hombre mayor que cojeaba— se llamaba Pete Kramer y era agente especial del Departamento de Investigación Criminal.

Siempre había sabido que Francis era inteligente. Pero empezaba a sospechar que era un genio y que la larga partida que estaba jugando rozaba la perfección.