La marca del psicópata Capítulo 34
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Capítulo 34

Ethan sirvió dos tazas de café, se sentó con Maddie a la mesa de la cocina y se pasó las manos por el cabello.

—¿Estaba embarazada? —preguntó Maddie.

—Según la enfermera de Planned Parenthood, sí. Fue a Chicago para abortar, pero cambió de idea.

—Entonces: tienes a una chica de diecisiete años embarazada que decidió tener el bebé. Si yo estuviera llevando el caso, tendría una larga lista de gente a la que no le habría gustado nada esa idea.

Ethan le había contado a Maddie todo lo que había descubierto durante la última semana de investigación.

—En la lista figuraría el padre del niño.

Tal vez era un compañero de clase que no quería ser padre adolescente.

Y la madre de Callie, aunque suene terrible.

Quería para su hija una vida perfecta en la que acabaría siendo una cirujana de fama mundial.

Tener un bebé de adolescente no encajaba en ese plan.

También el padre. Hoy es gobernador, pero en aquel entonces era senador estatal y una estrella política en ascenso.

Una hija desaparecida suscita más simpatía entre los votantes que una hija adolescente embarazada.

Y le pondría la lupa encima al padrastro.

Me aseguraría de que no hubiera nada turbio entre ellos.

Ethan arqueó las cejas.

—Son acusaciones bastante duras, detective Jacobson.

—Solo te digo cuál sería mi forma de abordar el caso si estuviera a cargo.

—Son líneas de investigación lógicas. Si la madre de Callie tuvo algo que ver con su desaparición, nunca lo sabremos. Se suicidó al año siguiente.

—Quizá la culpa la consumió.

Ethan entornó los ojos mientras pensaba.

—Es posible.

—¿Y su padre?

—El argumento de que quería salvar su carrera política tiene sentido, pero eso da por sentado que sabía que Callie estaba embarazada. Todo lo que he descubierto indica que no estaba enterado. Además, ¿por qué reabrir el caso diez años después si había salido impune?

—Es cierto —admitió Maddie—. Sería arriesgadísimo, sobre todo teniendo en cuenta que nadie lo estaba presionando para revisarlo.

—Lo del padrastro es una idea bastante siniestra. Tendré que pensar bien cómo abordar el tema.

—Entonces nos queda el padre del bebé —dijo Maddie—. ¿Alguna idea de quién era?

—Ninguna. Pero estoy convencido de que se comunicaba con Callie a través del Samsung de prepago.

—¿Has hecho analizar el teléfono?

Ethan negó con la cabeza.

—No de manera oficial, pero un amigo me está echando una mano.

—¿Aún no le has contado a Pete lo del teléfono? ¿Ni al gobernador Jones?

—No, todavía no.

—Te pidieron ayuda, Ethan. Has encontrado algo que nadie descubrió en aquel entonces: que Callie estaba embarazada. Y has dado con el teléfono de prepago con el que Callie hablaba y enviaba mensajes, que es muy probable que perteneciera al padre del bebé. Querrán saberlo.

—Sí. También querrán saber cómo Francis Bernard me condujo hacia ese teléfono. Y todavía no tengo explicación para eso.

—Entonces vuelve y pregúntaselo.

Ethan asintió y cerró los ojos un instante ante la idea de hablar otra vez con Francis.

—Hoy voy a reunirme con Lindsay Larkin para reconstruir los pasos de Callie la noche en que desapareció.

—¿Y Bernard?

—Estoy en la lista de visitas para mañana.

Ethan sabía que no tenía otra opción que regresar a Boscobel. Tenía que averiguar qué quería Francis Bernard de él y qué más sabía sobre Callie Jones.