La Marca: Algunas deudas no pueden borrarse (Nahdir 2) El precio
65%

El precio

Airen había dejado que la primera deuda se estabilizara durante veinte minutos. No era suficiente para sentirse preparada, pero no podían esperar más.

Noa permanecía sentada en el banco. Kai ocupó el lugar a su lado y apoyó una mano sobre su hombro. Airen se arrodilló frente a ella.

Logan se quedó cerca. Nico se situó a un lado, atento a las conexiones, mientras Ethan y Liam vigilaban la entrada.

Cerró los ojos.

Esta vez no tuvo que empezar desde cero. Buscó directamente el punto en el que había sentido la respuesta de Noa antes de que Axel los interrumpiera.

Su rastro seguía bajo el anclaje, comprimido por la conexión de los Orath, pero no había desaparecido.

El tirón llegó antes que en el primer intento.

Airen acercó la primera deuda a ese punto. No trató de arrancar el anclaje ni de cortar la conexión. Utilizó la deuda para reforzar lo que todavía resistía dentro de Noa.

Al principio solo percibió una respuesta débil.

Kai apretó los dedos sobre el hombro de Noa.

—Estoy aquí.

El rastro de Noa reaccionó.

Airen sostuvo aquella parte de ella y sintió cómo empezaba a empujar desde dentro.

—Eso es —dijo Logan a su espalda.

No abrió los ojos.

La primera deuda aumentó la presión con cuidado. La conexión se tensó en el punto donde estaba sujeta al anclaje.

Noa seguía teniendo un espacio propio. Los Orath no habían conseguido ocuparlo por completo.

—Vuelve —dijo Kai.

Empujó.

La conexión cedió un poco. Después volvió a ceder.

Airen sostuvo su rastro mientras Noa separaba la conexión del anclaje desde dentro. El esfuerzo agotaba la primera deuda, pero no podía retirarla antes de tiempo.

El último punto de unión se soltó.

Airen abrió los ojos.

Noa parpadeó varias veces y recorrió el lugar con la mirada. Tardó en reconocer las paredes, a las personas que la rodeaban y el cuerpo en el que acababa de regresar.

Finalmente miró a Airen.

Su mirada ya no estaba vacía.

—Hola, Airen.

Tenía la voz ronca.

Airen tardó un momento en responder.

—Hola, Noa.

Kai dejó escapar el aire.

Nico se acercó.

—Noa.

Ella giró la cabeza y consiguió enfocarlo.

—Nico.

Logan avanzó despacio.

—¿Sabes dónde estás?

Noa lo miró.

—No.

—Está bien.

—No está bien.

Aquella respuesta sonó lo bastante parecida a ella para que Airen sintiera alivio.

Nico se volvió hacia Kai.

—Kai.

Lo miró.

Seguía sentado junto a Noa, pero había perdido claridad en los ojos. La conexión que intentaba fijarse a su rastro se había tensado.

Los Orath habían percibido la pérdida de Noa y estaban empujando a través de la conexión de Kai.

—Kai.

Él giró la cabeza hacia Airen.

—Ya lo sé.

—Voy a separarla.

—Lo sé.

—Necesito que la deuda se recupere un momento.

Kai intentó sonreír.

—Haz lo que tengas que hacer.

Noa miró a Kai y después sus propias manos. Movió los dedos y apoyó los pies en el suelo.

Intentó levantarse.

Las piernas le fallaron y Logan la sujetó antes de que cayera.

—Puedo —dijo ella.

—Todavía no —respondió Logan.

Noa aceptó volver a sentarse. Respiraba con dificultad y seguía desorientada. La conexión había desaparecido, pero el anclaje permanecía dentro de ella y su cuerpo sufría las consecuencias.

Miró a Kai y comprendió lo que estaba ocurriendo.

—No.

Kai consiguió enfocarla.

—Bienvenida.

—No hagas bromas.

—No era muy buena.

—No.

Noa se volvió hacia Airen.

—Mientras estuve dentro, podía oírlos.

—¿A los Orath?

—A veces. La conexión funciona en las dos direcciones.

Logan se tensó.

—Explícalo.

—No solo les dice dónde estamos. También pueden utilizarla como camino.

Ethan se acercó desde la entrada.

—¿Para controlar al portador?

—Para ocuparlo y llegar hasta él. En mi caso todavía encontraba resistencia. La de Kai está avanzando mucho más deprisa.

Logan miró la conexión.

—Rael está empujando desde el otro extremo.

Noa asintió.

—Si termina de fijarse, podrá llegar directamente hasta Kai.

Cerró los ojos.

Nico se agachó frente a él.

—¿Me oyes?

—Sí.

—¿Seguro?

—Nico.

—Vale. Sigues enfadándote. Eso es buena señal.

Kai respiró con dificultad, pero consiguió volver a enfocarlo.

—¿Cuánto tiempo tenemos? —preguntó Liam.

Noa miró la conexión de Kai.

—No lo sé. Cuando la mía estuvo casi completa, ya podían alcanzarme por momentos. La suya está avanzando más rápido.

Airen no podía esperar a que la primera deuda se recuperara del todo.

—Noa, necesito que te quedes con él.

Asintió y se acercó por el banco hasta Kai. Apoyó una mano sobre su hombro, repitiendo el gesto que él había tenido con ella.

—No llevas ni cinco minutos de vuelta y ya te están dando trabajo —dijo Kai.

—Cállate.

Esta vez Kai consiguió sonreír un poco.

Airen se arrodilló delante de él.

La primera deuda seguía agotada por el esfuerzo anterior, pero la conexión de Kai aún no había terminado de fijarse. Si esperaba, perdería aquella ventaja.

Logan se acercó.

—Si no puedes hacerlo…

—Puedo.

—No te pregunto si quieres.

—Y yo no te estoy contestando eso.

Nico se colocó a un lado.

—Vigilaré la conexión. Si cambia, te aviso.

—Hazlo.

Ethan y Liam permanecieron junto a la entrada.

Noa apretó la mano sobre el hombro de Kai.

—Estoy aquí.

Asintió sin abrir los ojos.

Airen respiró despacio y se concentró en él.

El vínculo que compartían seguía firme. No era una marca ni algo impuesto por los Orath. Pertenecía a los dos y le permitía reconocer el espacio que Kai todavía conservaba.

Airen cerró los ojos.

Tenía que encontrar la conexión antes de que terminara de fijarse al anclaje.