Otro sitio
Salieron del piso de Logan en cuanto reunieron lo imprescindible: la caja con los registros, los móviles, agua y una chaqueta para Noa.
Kai ayudó a ponérsela. Ella se dejó hacer sin reaccionar.
Él caminaba mejor que antes y había recuperado claridad en la mirada, pero Airen seguía viendo la conexión que intentaba fijarse a su rastro. Todavía era fina, aunque avanzaba.
—¿Dónde vamos? —preguntó Ethan mientras bajaban las escaleras.
Logan iba delante.
—A un lugar antiguo.
—Últimamente todos los sitios lo son —murmuró Kai.
—Este más.
Nico ayudaba a Noa a bajar los escalones.
—¿Más que el sótano?
—Sí.
—Eso no suena bien.
—El sótano se utilizó durante décadas. El lugar al que vamos se abandonó mucho antes.
Airen caminaba junto a Kai, detrás de Noa y Nico. Liam y Ethan cerraban el grupo.
—¿Por qué lo abandonaron? —preguntó Airen.
—Porque no era un refugio —respondió Logan—. Era un lugar de contención. Se utilizaba cuando todavía no sabíamos resolver algunas marcas y solo podíamos mantenerlas aisladas.
Miró a Noa y después a Kai.
—¿Y allí quieres que volvamos a intentarlo?
—Quiero hacerlo en un sitio donde Axel no pueda entrar derribando una puerta.
—¿Los Orath no lo conocen?
—No deberían.
—Eso dijiste del sótano.
Logan se detuvo al llegar al portal y comprobó la calle.
—El sótano podía encontrarse siguiendo las señales adecuadas. En este lugar no basta con saber que existe. También hay que saber abrirlo.
Kai bajó el último escalón con dificultad.
—¿Estás bien? —preguntó Airen.
—Me ha fallado la pierna un segundo.
—Eso no es estar bien.
—Estoy mejor que antes.
No tenían tiempo para discutir.
Salieron a la calle. Logan evitó las avenidas principales y cambió varias veces de dirección para que el recorrido no resultara previsible. No podían impedir que la conexión de Noa indicara su movimiento, pero sí dificultar que los Orath supieran adónde se dirigían.
Nico guiaba a Noa. Si dejaba de hacerlo, ella se detenía.
Kai caminaba junto a Airen.
—¿Cómo estás? —preguntó él.
—Bien.
—No te he preguntado eso.
—Pregunta mejor.
Kai estuvo a punto de sonreír.
—¿Puedes volver a llegar hasta Noa?
—Creo que sí.
—Eso no es un sí.
—Es la respuesta que tengo.
Kai asintió.
—Yo noté algo antes de que entrara Axel.
Airen lo miró.
—¿Qué?
—Cuando tenía la mano sobre el hombro de Noa, sentí que intentaba responder desde dentro.
Aquello confirmaba que no había sido únicamente la primera deuda acercándose a su rastro. Noa también había empujado.
—Entonces no empezamos de cero —dijo Airen.
—No.
—Esta vez no pueden interrumpirnos.
Kai miró hacia Logan.
—Por eso vamos al lugar antiguo número mil.
—Más o menos.
—Me tranquiliza la precisión del plan.
Llegaron a una zona de edificios estrechos y fachadas oscuras.
Logan se detuvo delante de una construcción encajada entre dos bloques. No tenía cartel, timbre ni cerradura visible.
—Es aquí.
Kai miró la fachada.
—Muy acogedor.
Ethan se acercó a la pared.
—No veo la entrada.
—No está hecha para verse.
Logan apoyó la mano sobre un punto concreto de la piedra. Un mecanismo respondió desde el interior y una parte de la pared se desplazó hacia dentro.
Nico observó la abertura.
—¿Cómo funciona?
—Reconoce el rastro de quien intenta abrir.
—¿Solo el tuyo?
—El de cualquiera que haya utilizado este lugar antes.
—¿Y nosotros?
—Entraréis conmigo. Después también os reconocerá.
Logan pasó primero. Ethan y Liam lo siguieron. Después entraron Nico con Noa, Kai y Airen.
La puerta se cerró detrás de ellos.
El interior era una estancia larga y baja, con paredes de piedra, mesas, bancos y varias estanterías vacías. Algunas vigas obligaban a Ethan y Liam a agacharse.
Examinó el lugar.
No percibía ninguna presencia reciente. Solo quedaban rastros muy antiguos, debilitados por el tiempo.
—Está limpio.
Nico cerró los ojos.
—No hay rastro de los Orath.
Sentaron a Noa en uno de los bancos. Kai se acomodó a su lado.
Ethan y Liam comprobaron el mecanismo de la entrada mientras Nico recorría el fondo.
Airen se acercó a Logan.
—¿Cuánto tiempo llevas sin venir?
—Décadas.
—¿Por qué dejasteis de utilizarlo?
Logan miró hacia Noa y Kai.
—Esperaba no tener que volver.
Ethan regresó desde la entrada.
—No se ve cómo abrir desde dentro.
Logan señaló una zona de la pared.
—Presiona ahí y tira hacia ti.
Ethan lo probó. La puerta respondió.
—Bien.
Nico regresó del fondo.
—No hay más salidas.
Kai alzó la vista.
—Eso no me encanta.
—Depende de quién intente entrar —dijo Logan.
Airen volvió a concentrarse en la conexión de Noa. Seguía atravesando el lugar, pero había perdido fuerza.
—Aquí funciona de otra manera.
Se acercó.
—¿Qué notas?
—La conexión sigue activa, pero está más débil.
—El lugar no la corta ni la oculta. La contiene.
—Entonces tendremos más tiempo.
—Eso espero.
Kai intentó levantarse, pero volvió a sentarse.
—No te muevas —dijo Airen.
—Solo quiero agua.
—Te la llevo.
—Puedo caminar.
—Y yo puedo acercarte una botella.
Kai la observó y decidió no discutir.
Airen cogió agua de una de las bolsas y se la dio.
—¿Cuándo empezamos? —preguntó él.
La primera deuda todavía no se había recuperado por completo del intento anterior. Airen seguía alterada por la entrada de Axel y por el avance de la conexión de Kai.
No podía acercarse a Noa en ese estado.
—Necesito unos minutos.
Kai y Logan asintieron.
Airen se sentó en el suelo cerca del banco y apoyó la espalda en la pared. Cerró los ojos y se concentró en su respiración hasta que las voces y los movimientos de los demás dejaron de distraerla.
La primera deuda seguía activa, pero comenzaba a estabilizarse.
Tenía que encontrar otra vez el rastro de Noa, reconocer el tirón y sostenerlo hasta que ella consiguiera empujar la conexión.
Abrió los ojos.
Noa seguía inmóvil. Kai permanecía a su lado y su anclaje continuaba intentando fijarse.
Airen volvió a cerrar los ojos.
La próxima vez no podía detenerse a mitad.