La Marca: Algunas deudas no pueden borrarse (Nahdir 2) La entrada
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La entrada

La primera deuda seguía agotada después de recuperar a Noa, pero la conexión de Kai avanzaba demasiado rápido para esperar.

Airen buscó el punto donde se estaba formando el anclaje.

No podía actuar igual que con Noa. Su rastro llevaba tiempo resistiendo y la primera deuda solo había tenido que reforzarlo. En Kai, el anclaje todavía no estaba completamente fijado y no había una resistencia previa sobre la que apoyarse.

Tendría que separar la conexión antes de que terminara de afianzarse.

Empujó.

La unión resistió.

Aunque la conexión de Kai era más reciente, todo el esfuerzo recaía sobre Airen y sobre una deuda que todavía no se había recuperado.

Noa permanecía junto a Kai, con una mano en su hombro.

—Estoy aquí.

No contestó, pero Airen percibió que seguía luchando por conservar su espacio.

Volvió a empujar.

La conexión cedió un poco.

Nico, que seguía el rastro desde un lado, abrió los ojos y se levantó.

Logan lo vio.

—¿Qué ocurre?

Miró hacia el centro de la estancia.

—Viene.

Ethan y Liam se colocaron junto a la entrada. Logan se interpuso entre Airen y el espacio vacío frente a ella.

Airen no abrió los ojos. Si perdía el punto de unión, quizá no pudiera encontrarlo de nuevo.

La conexión de Kai se tensó.

Una presión fría ocupó la estancia.

Rael apareció frente a ellos.

No había utilizado la puerta. La conexión de Kai le había abierto un camino hasta el interior, aunque todavía era demasiado débil para permitirle entrar con toda su fuerza.

Logan dio un paso hacia él. Ethan y Liam se abrieron a ambos lados. Nico permaneció cerca de Kai y Noa no retiró la mano de su hombro.

Rael examinó el lugar y después miró a Airen.

—Interesante.

Ella siguió concentrada.

Rael avanzó un paso.

Logan le cerró el camino.

—No.

—Todavía no he hecho nada.

—Todavía.

Ethan y Liam se movieron para impedirle acercarse desde los lados.

Rael no pareció preocupado.

—Puedo detenerla.

Airen sintió cómo la conexión se aferraba con más fuerza al anclaje.

—O puedo dejarla terminar —añadió Rael.

Logan sostuvo su mirada.

—Quieres comprobar si es capaz.

—Sí.

—¿No te preocupa que aprenda?

Rael miró a Airen.

—Está aprendiendo a liberar. No a utilizar la deuda contra nosotros.

No permitió que aquellas palabras la distrajeran.

Kai respiró con dificultad.

—Quédate —dijo Noa.

Él abrió un poco los ojos.

—Estoy.

Airen empujó una vez más, concentrando la presión en el punto exacto donde la conexión intentaba fijarse.

La unión cedió.

Como el anclaje todavía no estaba formado por completo, se soltó junto con la conexión. Ambos se deshicieron antes de llegar a ocupar el rastro de Kai.

No quedó ninguna marca ni residuo.

Kai inspiró hondo.

—Ya está.

Airen abrió los ojos.

Rael seguía frente a ellos, con Logan interpuesto. Su presencia había perdido consistencia desde que desapareció la conexión de Kai. El camino por el que había entrado se estaba cerrando, pero todavía podía mantenerse durante unos instantes.

Kai estaba agotado y tenía la cara golpeada, pero su mirada volvía a estar limpia.

La primera deuda continuaba dentro de Airen, aunque apenas respondía después de sostener a Noa y liberar a Kai.

Rael la observó.

—Lo has conseguido.

Airen se levantó. Las piernas le temblaron, pero logró mantenerse en pie.

—¿Qué quieres?

—Lo mismo que siempre.

—No lo tendrás.

—Eso no depende únicamente de ti.

Kai intentó levantarse detrás de ella. Noa lo sujetó hasta comprobar que podía mantenerse solo.

—Vete —ordenó Logan.

Rael continuó mirando a Airen.

—Lo que llevas dentro no sirve únicamente para liberar. Hoy has aprendido una parte.

—No voy a aprender nada contigo.

—No he dicho que lo hagas.

La primera deuda reaccionó a la presencia de Rael con un rechazo débil.

Él lo percibió.

—Todavía no sabes usarla contra nosotros.

—Acércate y lo comprobamos.

—Airen —advirtió Logan.

Rael estudió su reacción.

—Ahora no.

Ethan dio un paso hacia él.

—Entonces deja de hablar y márchate.

Rael miró las paredes.

—Seguís pensando en puertas, entradas y salidas.

Nico y Logan se tensaron.

Rael volvió la atención hacia Kai.

—Su conexión ha desaparecido.

—Sí —respondió Airen.

—La de Noa también.

—Sí.

—Entonces habéis ganado algo.

Nadie respondió.

—Pero ahora sé que puedes hacerlo.

Airen comprendió por qué no había intervenido. Rael quería confirmar hasta dónde llegaba la primera deuda y ella acababa de mostrárselo.

—No has ganado nada —dijo Logan.

—Todavía no.

La presencia de Rael comenzó a deshacerse. Sin la conexión de Kai, el lugar ya no podía retenerlo.

Antes de desaparecer, miró a Airen.

—Cuando aprendas a utilizarla contra nosotros, estaré esperando.

Rael desapareció antes de que el camino terminara de cerrarse.

Durante unos segundos nadie se movió.

Kai respiró hondo. Noa seguía a su lado. Nico bajó la mirada, agotado. Ethan murmuró una maldición y Liam comprobó que la entrada continuara cerrada.

Logan se volvió hacia Airen.

—¿Estás bien?

—No.

Él asintió.

Kai dio un paso hacia ella.

—Airen.

Ella comprobó las conexiones.

La de Kai había desaparecido por completo junto con el anclaje. En Noa ya no quedaba ninguna conexión, aunque el anclaje continuaba dentro de ella.

Los dos estaban allí.

—Ha funcionado —dijo Nico.

Noa miró a Airen.

—Sí.

Airen se llevó una mano a la frente. La primera deuda estaba exhausta, pero no había desaparecido ni se había roto.

Las palabras de Rael seguían inquietándola. Él hablaba de utilizar la deuda para atacar, pero su forma de entender el poder consistía siempre en tomar, ocupar y destruir.

La primera deuda había hecho lo contrario.

Había sostenido el rastro de Noa, expulsado la conexión y devuelto a Kai su espacio. Airen todavía no sabía cómo podría servir aquello para enfrentarse a los Orath.

Pero quizá la respuesta no fuera aprender a atacar como Rael esperaba.