La Marca: Algunas deudas no pueden borrarse (Nahdir 2) Dentro
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Dentro

Logan abrió la puerta. Ethan y Liam entraron primero para comprobar el pasillo antes de permitir que Airen cruzara.

El piso estaba casi a oscuras. Un corredor estrecho conducía hasta una habitación abierta al fondo. Airen reconoció la presión que los Orath dejaban en los lugares que utilizaban.

Nico entró siguiendo el rastro de Kai y Airen avanzó detrás de él. Logan cerró la puerta y se incorporó al grupo.

Un golpe sonó al fondo.

Ethan levantó una mano y todos se detuvieron.

Dos portadores salieron de una habitación lateral. Se movían con una rapidez impropia de sus cuerpos y no parecían sentir miedo ni dolor.

Ethan empujó al primero contra la pared antes de que alcanzara a Airen. Liam golpeó al segundo en una rodilla y lo hizo caer.

El portador intentó levantarse sin mostrar ninguna reacción.

—Pasad —dijo Ethan.

Nico avanzó pegado a la pared contraria y Airen fue detrás. Logan se colocó entre ella y los portadores mientras cruzaban.

Ethan volvió a golpear al primero contra la pared. Liam mantuvo al otro en el suelo y se quedó cubriendo el pasillo.

—Última puerta —dijo Nico.

Ya sentía a Kai al fondo. El vínculo entre ellos estaba tenso y transmitía una presión constante.

Logan llegó primero y empujó la puerta.

La habitación era amplia y apenas tenía muebles. Había una mesa contra la pared, una silla caída y las persianas bajadas.

Kai estaba de pie en el centro.

No estaba atado. Tenía los brazos caídos y la mirada fija en la pared.

—Kai.

Él parpadeó despacio y tardó unos segundos en girar la cabeza.

En las esquinas había tres portadores.

Logan se lanzó hacia el de la izquierda y Nico se interpuso ante el segundo. Ethan entró detrás de ellos y detuvo al tercero. Liam permaneció en la puerta, atento a los dos portadores del pasillo y preparado para impedir que entraran.

Airen fue directa hacia Kai.

—Mírame.

Sus ojos tardaron en enfocarla.

—Airen.

La voz le salió ronca, pero era la suya.

—¿Puedes moverte?

Kai bajó la mirada hacia sus piernas.

—Creo que sí.

Airen lo sujetó por el brazo. Él dio un paso, pero reaccionó con una lentitud que ella ya había visto en Noa.

—Mírame otra vez.

Kai obedeció.

Airen dejó que aparecieran los vínculos. El que compartían seguía firme, pero había una conexión nueva intentando fijarse directamente a su rastro.

Todavía era débil. El anclaje no había terminado de formarse, aunque ya comenzaba a ocupar espacio.

Sintió náuseas.

—Le están fijando un anclaje —dijo Logan mientras contenía a uno de los portadores.

—Todavía no está completo.

Kai la miró.

—¿Qué significa eso?

Airen apretó los dedos alrededor de su brazo.

—Que hemos llegado antes de que terminaran.

No podía asegurar cuánto margen les quedaba, pero no iba a explicárselo allí.

Uno de los portadores golpeó contra la pared. Ethan consiguió derribarlo y miró hacia Logan.

—Tenemos que salir.

—Ahora —ordenó Logan.

Nico se acercó a Kai.

—Puedo ayudarte.

—Puedo caminar —respondió él.

El tono ofendido sonó lo bastante parecido al Kai de siempre para que Airen sintiera algo de alivio.

Salieron de la habitación con Kai entre Airen y Nico. Logan abrió paso. Liam seguía controlando a los portadores del pasillo y se incorporó al grupo cuando todos hubieron cruzado. Ethan cerró la marcha, pendiente de los cinco cuerpos que intentaban levantarse.

Kai dio un paso inseguro.

Airen lo sujetó mejor.

—Estoy bien.

—No.

Kai no discutió. Eso volvió a preocuparla.

Bajaron despacio por la escalera. Logan iba delante. Nico vigilaba a Kai y Ethan descendió de espaldas durante parte del recorrido por si los seguían.

Ningún portador salió al rellano.

El portal continuaba vacío. Una vez fuera, Ethan se adelantó hasta la siguiente esquina para comprobar la calle.

Airen no soltó a Kai.

Su forma de caminar mejoraba poco a poco y su mirada parecía más centrada. La conexión, sin embargo, seguía buscando dónde fijarse.

—¿Qué me hicieron? —preguntó Kai.

Airen observó el anclaje antes de responder.

—Lo mismo que a Noa.

Kai guardó silencio.

—Pero en ti acaba de empezar. El anclaje aún no se ha fijado por completo.

Asintió.

Logan caminaba detrás de ellos, vigilando la calle. Liam habló brevemente con Ethan por teléfono hasta que este regresó desde la esquina. Nico permanecía junto a Kai.

—Puedo andar solo —dijo Kai.

—Ya lo sé.

—Airen.

—No voy a discutir contigo ahora.

Kai dejó escapar algo parecido a una risa.

—Eso sí eres tú.

—Cállate.

—Vale.

Aquella respuesta sencilla alivió parte de la tensión.

Logan se acercó.

—Volvemos al piso.

Airen pensó en Noa.

Ahora tenían dos conexiones que separar. La de Noa llevaba tiempo fijada; la de Kai todavía estaba buscando afianzarse.

—No podemos esperar días —dijo.

—Lo sé.

—Puede que no tengamos ni siquiera horas.

Logan miró a Kai y no respondió.

Siguieron caminando.

El móvil roto de Kai continuaba en el bolsillo de Airen, pero lo que de verdad le pesaba era la conexión que todavía intentaba fijarse dentro de él.