La Marca: Algunas deudas no pueden borrarse (Nahdir 2) Dos cosas a la vez
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Dos cosas a la vez

Logan había apartado las dos primeras hojas antes de volver a los registros. En ellas figuraban Nadia y Erik como únicos nombres confirmados, además de otros cinco casos identificados mediante fechas, lugares y rastros interrumpidos.

La nave seguía vigilada, pero todavía no podían trasladar a los portadores.

Llevaban dos horas intentando comprender la tercera hoja. Logan la traducía despacio y Airen trataba de ordenar todo lo que habían descubierto sobre los anclajes y las conexiones.

Los registros explicaban qué había ocurrido, pero no cómo reproducirlo.

—Esto no es suficiente —dijo Airen.

Levantó la vista.

—No.

—Sabemos que consiguieron separar una conexión, pero no cuándo empujaron ni durante cuánto tiempo.

—Porque ellos tampoco lo sabían.

—Eso ayuda poquísimo.

—Quien lo hizo tenía años de experiencia. No siguió unas instrucciones. Reconoció el momento.

—Yo no tengo esa experiencia.

—No.

—Entonces seguimos igual.

Logan dejó la hoja sobre la mesa.

—Tú tienes algo que aquella persona no tenía.

Airen esperó.

—La primera deuda asentada. No gestionada ni contenida. Asentada. Eso te permite percibir cosas a las que otros no podían acceder.

Miró hacia el sofá.

Noa seguía inmóvil. Kai había salido hacía unos minutos a buscar comida. Nico dormía en una silla junto a la pared y Liam y Ethan estaban fuera, buscando cualquier señal de Rael.

—Si me equivoco, puedo hacerle daño.

—Sí.

—Y si no lo intento, también.

—Sí.

Airen agradeció que Logan no intentara suavizarlo.

Volvieron a los documentos. Logan revisó otras dos hojas sin encontrar nada útil.

Entonces se detuvo.

—Aquí hay una nota.

Airen se acercó.

Estaba escrita en el margen con una letra distinta.

—¿Qué dice?

Logan la leyó una vez antes de traducirla.

—La fuerza desde dentro no bastó.

—Continúa.

—El portador empujó en el mismo momento en que alguien importante para él sostuvo su rastro desde fuera. La conexión se soltó cuando ambas fuerzas coincidieron.

Airen volvió a mirar la nota.

—Entonces no estaba solo.

—No.

Noa no necesitaba únicamente fuerza. Necesitaba reconocer algo fuera del anclaje y utilizarlo como punto de referencia para regresar.

Airen levantó la vista.

—Kai.

Logan asintió.

—Es el vínculo más estable que Noa todavía reconoce. Cuando él está cerca, su rastro responde con más claridad.

—Entonces tiene que estar con ella cuando lo intentemos.

—Sí. Tú sostendrás su rastro con la primera deuda y Kai le dará un punto hacia el que empujar desde dentro.

Airen se apartó de la mesa.

—Tengo que explicárselo.

Cogió el móvil justo cuando vibró.

En la pantalla había un mensaje de Kai. Una sola palabra:

«Orath».

Airen se quedó inmóvil.

El teléfono volvió a vibrar. Esta vez era una llamada de Kai.

Intentó responder, pero la comunicación se cortó.

—Kai.

Volvió a llamarlo.

No contestó.

Lo intentó otra vez. El tono se interrumpió.

Airen miró a Logan.

—Han ido a por él.

Se levantó.

—Despierta a Nico.

—Primero tenemos que encontrarlo.

—Eso iba a decir. Pero no saldrás sin nosotros.

Airen guardó el teléfono.

—Esta vez no.

Tres calles más al norte, Kai había notado que algo iba mal antes de verlos.

Solo había salido a comprar pan, fruta y café. La tienda estaba a dos calles y había hecho el mismo recorrido varias veces.

Al llegar a una esquina, vio a un hombre detenerse al final de la calle. No parecía estar esperando a nadie, pero se había colocado justo en su camino.

Kai se giró.

Otro apareció detrás.

Los dos avanzaron al mismo tiempo.

Kai miró hacia el callejón de su derecha. Era estrecho y tenía varios contenedores al fondo. No sabía si tendría salida, pero quedarse entre los dos era peor.

Entró corriendo.

A los pocos metros encontró una puerta metálica cerrada y una pared demasiado alta.

—Joder.

Se volvió.

Los dos hombres entraron detrás de él. Kai reconoció enseguida que eran portadores. No eran Rael, Seth, Mara ni Axel, sino cuerpos controlados por ellos.

El primero atacó. Kai esquivó el golpe, pero la mano le rozó el hombro y lo hizo chocar contra la pared.

Respondió con un puñetazo en la mandíbula.

El portador apenas giró la cara.

No reaccionaba al dolor.

El segundo se lanzó hacia sus piernas. Kai cayó de rodillas, utilizó la pared para incorporarse y retrocedió hasta impedir que ambos pudieran atacarlo a la vez.

Golpeó, esquivó y empujó. Utilizó uno de los contenedores para separar a los dos y estrelló al primero contra la pared.

Durante unos segundos vio libre la salida.

Corrió.

El segundo lo alcanzó por la chaqueta y tiró de él. Kai cayó de lado y se golpeó el hombro contra el suelo. El dolor le llegó hasta la nuca, pero consiguió darle una patada y apartarlo.

Sacó el móvil.

No tenía tiempo para explicar nada. Tecleó una sola palabra:

«Orath».

La envió.

Después llamó a Airen.

Uno de los portadores le golpeó la mano antes de que ella respondiera. El teléfono cayó al suelo y la llamada se cortó.

Kai intentó levantarse. El primer portador ya se había recuperado y volvió a lanzarse contra él.

No tenía ninguna deuda, marca ni capacidad que lo protegiera. Solo podía seguir resistiéndose.

Consiguió ponerse de rodillas.

—Como le pongáis una mano encima a Airen…

No terminó la frase.

Uno de los portadores lo sujetó por la chaqueta. El otro recogió el teléfono y comprobó la pantalla.

El mensaje ya estaba enviado.

Dejó caer el móvil y lo pisó hasta romperlo.

En el piso, Airen tocó el hombro de Nico.

—Despierta.

Él abrió los ojos.

—¿Qué pasa?

—Kai.

Nico se incorporó demasiado rápido y tuvo que apoyarse en la silla.

Logan ya estaba junto a la puerta, llamando a Liam.

Noa permanecía en el sofá. Hacía apenas unos minutos habían descubierto que Kai podía ayudarla a regresar y ahora los Orath habían ido a por él.

Logan terminó la llamada.

—Liam y Ethan vienen hacia aquí.

—No podemos esperar —dijo Airen.

—No lo haremos. ¿Puedes localizarlo?

Cerró los ojos y buscó el vínculo con Kai.

No tuvo que esforzarse. Seguía allí, tenso y claro.

Abrió los ojos.

—Sí.

—¿Puedes localizarlo?

—Puedo sentirlo. Sigue vivo y sé en qué dirección está, pero no puedo localizarlo con precisión.

—Eso bastará para que Nico encuentre dónde empieza el rastro.

Cogió su chaqueta.

Logan abrió la puerta.

Airen miró una última vez hacia Noa y después salió con ellos.

Kai no iba a quedarse solo.