El hilo
Cuando amaneció, Airen seguía sentada frente a Noa.
No había dormido. Nico se había quedado en el suelo, apoyado contra la pared, y llevaba menos de una hora dormido después de insistir varias veces en que podía mantenerse despierto.
Kai se había marchado poco antes. Dijo que necesitaba caminar, aunque Airen sabía que quería alejarse antes de que volvieran a discutir.
Logan estaba en alguna habitación del piso. Airen no lo oía, pero dudaba que estuviera durmiendo. Liam y Ethan habían salido hacía horas para revisar otros puntos de la ciudad.
Noa continuaba en el sofá, respirando despacio.
Desde que la habían llevado allí, la primera deuda reaccionaba a su presencia. No como lo hacía ante un portador o un rastro corriente. Airen sentía una presión débil y constante que procedía del lugar donde Rael había fijado el anclaje.
Esperó hasta que el piso quedó en silencio y se concentró.
Los vínculos fueron apareciendo poco a poco.
Airen los percibía como hilos: algunos claros, otros oscuros y muchos tan finos que resultaban difíciles de distinguir.
Los había visto entre personas que se querían, entre personas que se hacían daño y entre desconocidos unidos por algo que ninguno comprendía.
No todos los vínculos eran buenos. Algunos sostenían y otros atrapaban.
Noa conservaba varios vínculos. Airen reconoció uno con Logan, otro con ella y algunos que se alejaban hacia personas que no conocía. El de Kai era más reciente, pero también el más firme. Incluso en aquel estado, su rastro parecía reaccionar cuando él estaba cerca.
Pero había algo más.
No era un vínculo natural. Nacía en el punto donde Rael había fijado el anclaje y atravesaba la pared hasta perderse fuera del edificio. Era una conexión oscura y ajena a Noa.
Contuvo la respiración.
El anclaje seguía unido a los Orath.
Eso significaba que podían localizar a Noa sin importar dónde la escondieran. Pero también abría otra posibilidad: si aquella conexión llevaba hasta ella, quizá Airen pudiera seguirla en sentido contrario.
Nico se movió en el suelo.
Airen dejó de concentrarse y lo miró.
Él abrió los ojos y tardó unos segundos en orientarse.
—¿No has dormido?
—No.
Nico se incorporó y observó a Noa.
—Has encontrado algo.
Airen miró hacia el pasillo. Logan no aparecía.
—Sí.
Nico terminó de despertarse.
—¿Qué has visto?
—Una conexión. Sale del anclaje de Noa y continúa fuera del edificio.
Se levantó y se acercó al sofá sin tocarla.
—¿Es uno de los vínculos que ves normalmente?
—No. Se parece, pero no pertenece a Noa. Los Orath la fijaron a través del anclaje.
—Entonces saben dónde está.
—Es posible.
Nico miró hacia la entrada.
—¿Desde que la trajimos?
—Sí.
—¿Por qué no han venido?
—Quizá no lo necesiten. Puede que estén esperando a que nos movamos o a que intentemos romper la conexión.
Nico se pasó una mano por la cara.
—¿Puedes ver adónde lleva?
Airen volvió a concentrarse. La conexión atravesaba la pared, pero fuera se mezclaba con todos los vínculos y rastros de la ciudad.
—No desde aquí.
—¿Qué necesitas?
—Salir a la calle. Quizá allí pueda distinguirla del resto.
Nico la miró.
—Eso es peligroso.
—Lo sé.
—Y Logan debería saberlo.
—También lo sé.
—Acabas de exigirle que no te oculte nada.
Airen bajó la vista hacia Noa.
—Solo quiero comprobar si puedo seguirla. Después se lo contaré.
—Eso sigue siendo ocultárselo.
—Durante unos minutos.
Nico no respondió.
—Si despierto a Logan ahora, hará un plan antes de que sepamos si la conexión puede rastrearse —continuó Airen—. Puede que para entonces los Orath la oculten o la corten.
—También puede impedir que hagamos una estupidez.
—Sí.
Airen no intentó negar la contradicción. Había exigido respuestas a Logan y ahora estaba a punto de marcharse sin avisarlo. Pero no quería perder la primera pista que podía conducirlos directamente hasta los Orath.
—Solo saldremos a la calle —dijo—. Si no consigo aislarla desde allí, volvemos y se lo contamos.
Nico soltó una risa breve.
—«Solo saldremos a la calle» no me tranquiliza.
—A mí tampoco.
—Pues imagínate.
Airen lo miró.
—No tienes que venir.
—No vas a salir sola.
Nico cogió la chaqueta del respaldo de una silla.
—Logan estará despierto —dijo mientras se la ponía—. Notará que nos hemos marchado.
—Volveremos antes de que tenga que buscarnos.
Airen se levantó. Le pesaban las piernas después de toda la noche sentada.
Cuando volvió a concentrarse, la conexión reaccionó. No fue un movimiento visible, sino un aumento repentino de la presión que sentía desde el anclaje.
Nico vio su expresión.
—¿Qué pasa?
—Creo que han notado que la estoy siguiendo.
—Entonces tenemos dos opciones: avisamos a Logan o salimos ahora.
Airen miró hacia el pasillo. Estuvo a punto de llamarlo, pero cada segundo podía darles a los Orath la oportunidad de ocultar la conexión.
—Salimos.
Se agachó delante de Noa y le tocó una mano.
—Voy a averiguar adónde lleva. Después encontraremos la forma de separarla de ti.
No reaccionó.
Airen se levantó. Nico la esperaba junto a la puerta del salón.
Salieron del piso sin hacer ruido.
La conexión continuaba allí.
Ahora solo tenían que encontrar el otro extremo.