La Marca: Algunas deudas no pueden borrarse (Nahdir 2) El punto
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El punto

Liam se unió a ellos dos calles después.

Los esperaba junto a una parada de autobús, con las manos en los bolsillos y la vista puesta en la avenida.

Airen lo miró al acercarse.

—¿También vienes?

—Logan me ha avisado.

Kai se volvió hacia Logan.

—¿Por qué hace falta Liam?

—Porque Nico tendrá que concentrarse en el rastro y no sabemos si lo están vigilando —respondió Logan—. Liam y yo cubriremos la retaguardia.

—Eso sí podías haberlo explicado antes.

Continuó delante, atento al rastro. Cada pocos metros se detenía para comprobar la dirección. Airen y Kai caminaban en el centro, mientras Logan y Liam cerraban el grupo unos pasos por detrás.

Los llevó hasta un barrio que Airen no conocía. Las calles eran más estrechas, los edificios más antiguos y la mayoría de los comercios estaban cerrados.

—¿Cuánto falta? —preguntó Kai.

—Una o dos calles.

—¿Qué notas? —preguntó Airen.

Nico tardó un poco en responder.

—El rastro es más denso aquí.

—¿Qué significa?

—Que Noa pasó bastante tiempo por esta zona.

Nico se detuvo en una esquina y comprobó las dos calles que salían de ella.

—Días, quizá más.

Kai dejó de caminar.

—¿Pasó varios días aquí?

—Eso parece.

Airen se volvió hacia Logan.

—¿Lo sabías?

—No.

—¿Seguro?

—Si hubiera sabido dónde estaba Noa, te lo habría dicho.

Airen quería creerlo, aunque cada vez le costaba más.

Nico giró por la calle más estrecha y avanzó hasta una pequeña plaza entre los edificios. Había un banco de piedra, un árbol, una papelera llena y una farola junto a uno de los edificios.

Se detuvo en el centro.

—Aquí.

Kai miró alrededor.

—¿Aquí qué?

—Aquí se corta el rastro.

La deuda pulsó débilmente bajo las costillas de Airen. Quedaba algo en aquel lugar, aunque no sabía distinguir qué era.

Nico se arrodilló.

—No te separes —dijo Logan.

—Estoy a dos metros.

—Pues quédate ahí.

Nico apoyó las manos en el suelo y cerró los ojos. Kai permaneció junto a Airen, pendiente de las calles que daban a la plaza. Logan se acercó al banco y Liam vigiló los portales.

Después de unos segundos, Nico habló.

—El rastro se concentra alrededor del banco. Noa volvió varias veces.

—¿Durante esos días? —preguntó Airen.

—Sí.

—¿Estaba sola?

Nico mantuvo los ojos cerrados.

—La primera capa es solo suya. Después aparece otro rastro mezclado con el de ella.

Logan se volvió hacia él.

—¿De quién?

—No puedo distinguirlo. Está tapado.

—¿Rael? —preguntó Airen.

—No pesa igual.

Liam miró a Logan.

—Puede ser uno de los otros.

—O un portador —dijo Logan.

Airen se acercó un poco más.

—¿Noa se fue con esa persona?

Nico abrió los ojos, pero mantuvo las manos en el suelo.

—Su rastro termina aquí. El otro continúa.

—¿Se la llevaron?

—No puedo saberlo. Solo sé que no dejó un recorrido que pueda seguir desde la plaza.

Airen guardó silencio mientras Nico volvía a concentrarse.

—Hay algo más —dijo él.

—¿Qué?

—Quien tapó el rastro no lo borró del todo. Quedó una parte sin cubrir.

—¿De Noa?

—Sí. Es demasiado regular para ser accidental.

Logan se acercó.

—¿Cómo es?

Nico cerró los ojos otra vez.

—Se repite. No forma un camino, sino una señal.

Logan observó el lugar donde Nico tenía apoyadas las manos.

—Noa la dejó a propósito.

—¿Cómo lo sabes? —preguntó Airen.

—Porque conozco el patrón.

—Ya conocías a Noa.

—Sí. Nos conocíamos desde antes de que tú la conocieras. Noa viene de una de las líneas anteriores a los Nahdir actuales y conserva algunas de sus señales. Debería habértelo contado antes.

—Ya hablaremos de eso. ¿Qué significa esta?

—Indica un refugio antiguo.

—¿Antiguo cuánto?

—Es anterior al sistema actual.

Kai soltó una risa breve.

—Claro. Porque aquí nada puede tener menos de quinientos años.

—Tiene más —dijo Liam.

Kai se quedó callado un segundo.

—Era una forma de hablar.

Airen volvió a mirar a Logan.

—¿Sigue existiendo?

—Sí.

Nico retiró las manos del suelo y se sentó sobre los talones.

—Ahora que sé qué significa la señal, puedo distinguir una dirección. Hay una prolongación muy débil hacia esa calle.

Señaló una de las salidas de la plaza.

—¿Puedes seguirla? —preguntó Logan.

—Sí, aunque no sé durante cuánto tiempo.

—Si Noa dejó esa señal, es porque quería que alguien encontrara el refugio —dijo Airen.

—O porque quería advertirnos sobre él —respondió Liam.

Las dos posibilidades encajaban.

Nico se levantó. Kai le ofreció una mano, pero él negó con la cabeza y se incorporó solo.

Airen volvió a mirar el banco. Antes de desaparecer, Noa había conseguido dejarles una señal.

—¿Crees que sigue en el refugio? —preguntó.

—No lo sé —respondió Logan.

—Pero es el único hilo que tenemos.

—Sí.

Airen sintió otro pulso. Esta vez iba acompañado de un frío leve cerca del lugar donde Nico se había arrodillado.

Se llevó una mano al pecho.

—¿Qué pasa? —preguntó Nico.

—Aquí queda algo que no es de Noa.

Logan dio un paso hacia ella.

—¿Qué notas?

Airen observó el suelo y el banco.

—La otra presencia. Es muy débil, pero sigue aquí.

Kai comprobó la calle por la que habían llegado.

—Entonces será mejor que nos vayamos.

—Sí —dijo Logan.

Airen se volvió hacia él.

—¿Es peligroso ir a ese refugio?

—Sí.

—Me refería a si es más peligroso que todo lo demás.

—También.

—Pero si Noa dejó esto, quería que fuéramos —dijo Nico.

—O quería avisarnos de que no fuéramos —respondió Liam.

Airen volvió a mirar el banco.

—No sabremos qué intentaba decirnos si nos quedamos aquí.

Logan asintió.

—Iremos esta noche.

Kai lo miró.

—¿Ahora?

—Antes de que Rael tenga tiempo de moverla o de borrar lo que queda del rastro.

—Rael ya se está moviendo.

—Por eso.

Nico volvió a comprobar la dirección.

—El rastro es débil. Si esperamos, puedo perderlo.

Nadie puso más objeciones.

Nico se dirigió hacia la calle que había señalado. Kai fue detrás con Airen, mientras Logan y Liam cerraban el grupo.

Antes de salir de la plaza, Airen miró una última vez hacia el banco.

—Gracias, Noa —dijo en voz baja.

La deuda pulsó una vez y Airen siguió a los demás.