Capítulo doce
Al día siguiente la presidenta Hera convocó el referéndum.
Se celebraría al cabo de una semana. En su discurso, argumentó a favor del «no».
La obligatoriedad genética podía reducir la diversidad de nuestra sociedad y blablablá.
Era un argumento débil. ¿Quién quiere tener un hijo psicópata?
¿O feo? ¿O idiota? ¿O con impulsos suicidas? ¿O con propensión a ser adicto?
Por si fuera poco, las investigaciones de Aquiles sacaron a la luz nuevas e inquietantes noticias.
Tras un exhaustivo análisis de la policía, se llegó a la conclusión de que había nueve agentes más con cerebros propensos a actuar de un modo psicótico.
Eso no significaba que hubieran hecho nada malo. Pero podrían haberlo hecho.
Se hizo el referéndum y salió el «sí». A partir de ese momento todos nuestros hijos tendrían que ser diseñados.
Entonces no comprendí la inquietante verdad.
Eso era exactamente lo que la abuela quería.
Lo que ella había previsto.