La Maldición Asimov CAPITULO 1 #3
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CAPITULO 1 #3

Por un instante, las abejas dudaron, luego descendieron. Se posaron sobre la superficie, formando una capa inquieta y vibrante. Debajo, Nikolai luchaba, sus pequeños brazos golpeaban el agua, intentando mantenerse a flote. Cada vez que lograba asomar, el enjambre volvía a caer sobre él, obligándolo a hundirse otra vez. No podía respirar, no podía escapar. Sus movimientos se volvieron inútiles… Desesperados.

Hasta que— Algo cambió, su cuerpo se tensó su grito se cortó de golpe, como si el agua fangosa le hubiera llenado la boca de una sola vez. Y sin más— Desapareció. Como si algo desde la profundidad, lo hubiera arrastrado hacia abajo.

El lago quedó en silencio, las abejas se elevaron casi al mismo tiempo, abandonando la superficie, disipándose en el aire como si nunca hubieran estado ahí. El agua, poco a poco, volvió a la calma.

Kristóf, jadeando, con la respiración descontrolada, giró hacia Dimitri.

—Hermano… cuida a Nastia.

No esperó respuesta. miró el lago con decisión y se lanzó. Su cuerpo cortó el agua con un golpe seco, alcanzando casi el punto exacto donde Nikolai había desaparecido. La superficie se agitó con violencia.

—¡Nikolai! ¡Nikolai! —gritó, girando sobre sí mismo, buscando, desesperado. Pero no hubo respuesta, solo el sonido del agua moviéndose a su alrededor.

El agua se empezó a alborotar a su alrededor y a teñirse con rojo tenue, que se expandía desde abajo.

Kristóf se detuvo confundido un segundo, hasta empezar a sentir un dolor muy intenso que llegó

de golpe.

Su rostro se contrajo. Su cuerpo se tensó. Y sin explicación alguna, sobre su piel comenzaron a aparecer marcas, una tras otra, como si algo invisible lo estuviera atacando desde todos lados. Ronchas que brotaban, inflamándose, abriéndose en heridas sangrientas… iguales a las de Nikolai.

Pero no había nada, no sabía de qué tenía que defenderse. Nada a la vista.

—¡Aaah—! —su grito se quebró, convirtiéndose en un sonido irreconocible. Comenzó a golpear el agua con desesperación, chapoteando, intentando defenderse de algo que no podía ver, que no podía apartar.

Dimitri no se movió, no pudo.

Se quedó ahí, paralizado, con la mano aferrada al borde del coche de Nastia, observando cómo su hermano se consumía frente a sus ojos.

Dentro del coche, Nastia no lloraba, tampoco se inquietaba. Solo miraba. Fija, Atenta, como que entendiera, como si estuviera esperando

Kristóf fue tirado hacia abajo, no con fuerza visible.No con violencia aparente, simplemente… cedió. Su cuerpo se hundió de golpe, como si algo desde el fondo lo hubiera jalado.

Su cabeza desapareció bajo la superficie y no volvió a salir.

Dimitri cayó de rodillas en la orilla, se tomó la cabeza con ambas manos, los dedos hundiéndose en su cabello, tirando con fuerza, como si pudiera arrancarse lo que acababa de ver.

El llanto le salía sin control. Se inclinó hacia adelante, hundiendo las manos en la tierra húmeda del borde del lago, apretándola con rabia, con desesperación. No podía pensar, no podía entender Hasta que— Abrió los ojos, algo cambió, alzó la vista, respiró y entonces miró hacia atrás. A Nastia

el coche, la quietud…

Dimitri retrocedió un paso, Luego otro. Y sin pensarlo más— Se lanzó al rescate de sus hermanos

Su cuerpo cayó al agua con un golpe fuerte…

Chapoteó, se incorporó de inmediato, manteniéndose a flote con movimientos torpes pero firmes.

—¡Nikolai!

—¡Kristóf!

Su voz se quebraba entre el eco del lago, pero no hubo respuesta, solo agua, solo silencio.

Por un instante… todo parecía normal, muy normal. Pero de pronto elc olor cambió

El agua a su alrededor comenzó a oscurecerse, tiñéndose lentamente de rojo.

Dimitri se quedó inmóvil, abrió apenas la boca, miró hacia abajo, luego a los lados muy asustado y

confundido.

El rojo del agua se expandía, más rápido, más denso… Miró hacia atrás y el agua se comenzó a agitar otra vez. Primero leve, luego con violencia, como si hirviera, o algo se moviera por debajo. Roja, demasiado roja y viva a la vez

Y de pronto— se hunde bruscamente, un tirón brutal lo desaparece de la superficie y se lo lleva desde las profundidades. Algo lo tomo. El agua, teñida de rojo, burbujeó por unos segundos, pero luego se calmó.

Nastia no lloro, no se agito, no parecía asustada.

Después de todo lo ocurrido, permanecía en su lugar, envuelta en una calma extraña, con la mirada fija en la superficie del lago, ahora completamente inmóvil.

Observaba, sin apartar la vista. Por un momento, alzó los ojos hacia el cielo, luego miró a su alrededor, y volvió al lago, como si esperara algo.

El tiempo pareció detenerse. Y entonces—

El agua se movió a penas.

Tres formas emergieron desde la superficie. Primero Dimitri , luego Cristof. Por ultimo Nikolai, al medio y más adelante que sus hermanos

Las cabezas de Dimitri, Kristóf y Nikolai asomadas, rompiendo el espejo del lago.

Sus rostros no eran los mismos, estaban deformados, la piel tensa, pálidas, las ojeras profundas, oscuras…

sus ojos… completamente blancos, vacíos, pero pegados en Nastia, fijos y sin parpadear.

Nastia sostuvo la mirada, sin miedo, sin sorpresa. Solo observándolos

Ellos empiezan a hundirse lentamente y al mismo tiempo, sin despegar la blanca mirada hasta hundirse y desapareciendo por completo de la superficie.

Nastia después de mirar fijamente el agua en calma ya, se hecho para atrás en su coche y solo a la espera de que alguien fuera por ella

El lago volvió a quedar en calma.