Interludio I-5
Interludio
M. OTERO — RESTAURACIÓN
Cera virgen, no barniz. La abuela decía que el barniz es mentir: tapas la madera para que parezca otra y a los diez años se cuartea y se ve todo. La cera deja pasar el aire. Se estropea antes y se arregla siempre.
Los cercos del tablero NO se quitan. Son de ella. Un cerco de vaso es un sitio donde alguien dejó un vaso.
El tirador central no aparece. He mirado en las quince cajas. He encontrado: dos llaves de nada, un dedal, once fotos y la ficha del ambulatorio de mi abuelo de 1974. El tirador, no.
Opciones: (a) poner cuatro tiradores nuevos y que no cante; (b) poner uno parecido y que cante; (c) dejar el hueco.
La abuela habría dicho (c). Que se note dónde falta algo.
Presupuesto total: 26 horas. Para vender no compensa. Nadie paga 26 horas por una cómoda de castaño con la pata injertada. Un local vacío se enseña mejor sin muebles.
Entonces, ¿para qué la estoy arreglando.
Cosas que he comprado esta semana y que no necesito: crema de rozaduras (no tengo rozaduras), algo para el hipo (no tengo hipo), catorce cepillos interdentales (tengo veintidós espacios, como todo el mundo).
Gasto total: 41,80 €.
Horas de conversación conseguidas: 1,25 aprox.
Precio por hora: 33,44 €.
He pagado más por menos.
La farmacéutica dice que el hipo se cura solo. Que siempre. Que salvo casos que no son el mío.
No tengo hipo.
Ya no sé ni lo que compro.
Llamar a la agencia. Cambiar el billete otra vez (5.ª).
Decidir si quedarme