La Llave de Santiago (El Código del Camino de Santiago 5) CAPÍTULO 10 — Sepulcro sin Nombre
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CAPÍTULO 10 — Sepulcro sin Nombre

BLOQUE 1

La búsqueda del sepulcro de Teodomiro los llevó, durante los días siguientes, de vuelta al propio archivo catedralicio, ahora considerablemente más ordenado y accesible tras la reciente reestructuración institucional, donde Bieito Lameiro,

ya completamente recuperado y firmemente instalado en su nuevo cargo, se convirtió en un colaborador entusiasta de aquella nueva fase de la investigación.

---Existen menciones dispersas a un "sepulcro del primer obispo" en distintos inventarios medievales de la catedral, sin especificar nunca su ubicación exacta con claridad suficiente ---explicó, mostrándoles varios documentos que había logrado localizar en apenas dos días de búsqueda intensiva---.

El problema es que la propia catedral se reconstruyó varias veces a lo largo de los siglos, especialmente después del ataque de Almanzor en el año 997, que destruyó buena parte de la construcción original,

y cada reconstrucción posterior probablemente alteró considerablemente la disposición original de cualquier tumba anterior.

Lucía, revisando los planos disponibles de las distintas fases constructivas de la catedral, sintió que la magnitud de aquella dificultad resultaba considerablemente mayor de lo que habían anticipado al principio.

---Entonces podríamos estar buscando algo que ya no existe en su ubicación original, trasladado o incluso destruido durante alguna de esas reconstrucciones sucesivas ---dijo, con una preocupación evidente.

BLOQUE 2

Daniel, coordinando el estudio geofísico preliminar que Patrimonio Nacional había autorizado semanas atrás, aportó una actualización que ofrecía cierta esperanza frente a aquella dificultad.

---Los primeros resultados del georradar muestran algo interesante bajo el propio claustro, en una zona que no corresponde a ninguna estructura documentada en los planos actuales de la catedral ---informó, mostrando las imágenes preliminares obtenidas---.

Una cavidad de dimensiones considerables, a una profundidad que sugiere que podría corresponder a un nivel constructivo anterior a la propia catedral románica actual, posiblemente contemporáneo a la primera capilla ordenada por Alfonso II tras el hallazgo original de Teodomiro.

Gabriel, examinando las imágenes con atención, sintió que aquel hallazgo preliminar encajaba de manera prometedora con todo lo que ya sabían sobre la propia cronología de la construcción catedralicia.

---Si esa cavidad corresponde efectivamente a un nivel anterior, existe una posibilidad razonable de que contenga restos de la construcción original, incluyendo, potencialmente, el propio sepulcro de Teodomiro,

protegido durante siglos precisamente por quedar sepultado bajo capas sucesivas de construcción posterior.

Vilanova, presente en la reunión con el mismo entusiasmo institucional que había mostrado desde la resolución del caso Bastos, confirmó que el comité de supervisión ya evaluaba formalmente la posibilidad de autorizar una excavación arqueológica limitada en aquel punto específico.

BLOQUE 3

---Va a requerir un permiso considerablemente más complejo que el simple estudio geofísico ---advirtió Vilanova---.

Cualquier excavación bajo un monumento de esta categoría patrimonial necesita, además de la autorización de Patrimonio Nacional, un informe de impacto estructural que garantice que no se compromete la estabilidad del propio edificio catedralicio, todavía en pleno uso litúrgico diario.

Padre Esteban, escuchando aquella explicación con la comprensión de quien conocía bien la complejidad de gestionar cualquier intervención sobre un monumento vivo, ofreció una reflexión que ayudaba a poner en perspectiva la magnitud del propio desafío institucional que enfrentaban.

---Es un proceso considerablemente más lento del que estamos acostumbrados, después de cuatro investigaciones marcadas siempre por la urgencia ---dijo---.

Pero también es, quizás, la primera vez que tenemos la oportunidad de hacer las cosas exactamente como deberían hacerse, sin ningún atajo forzado por el miedo o por la amenaza inmediata.

Gabriel, procesando aquella reflexión con una paciencia que todavía le costaba sostener del todo después de tanto tiempo acostumbrado a investigaciones urgentes, sintió sin embargo que aquella lentitud, por frustrante que resultara,

representaba también una oportunidad genuina de proteger correctamente cualquier hallazgo que finalmente encontraran.

---Entonces vamos a necesitar preparar ese informe con el máximo rigor posible ---dijo---. Cuanto más sólido sea nuestro caso, más rápido podremos avanzar hacia la propia excavación, sin comprometer nada en el proceso.

Lucía, ya empezando a esbozar los primeros elementos técnicos que aquel informe requeriría, sintió que la investigación entraba en una fase nueva, considerablemente más metódica que cualquiera de las anteriores, aunque no por eso menos apasionante para quien, como ella,

llevaba años dedicándose precisamente a este tipo de trabajo minucioso y paciente.