CAPÍTULO 11 — Mapa de la Vieja Necrópolis
BLOQUE 1
El informe de impacto estructural, elaborado a lo largo de casi tres semanas con la colaboración de un equipo de ingenieros especializados en patrimonio histórico contratado por el propio comité de supervisión, se completó finalmente con resultados que Vilanova calificó,
durante la reunión de presentación, como "excepcionalmente favorables" para los propósitos de la investigación.
---La cavidad detectada por el georradar se encuentra a suficiente distancia de los elementos estructurales críticos del edificio actual como para permitir una excavación controlada sin riesgo significativo para la estabilidad general de la catedral ---confirmó el ingeniero jefe del equipo,
presentando planos detallados que mostraban, con precisión considerable, la relación entre la construcción actual y la cavidad subterránea identificada---.
Recomendamos, eso sí, un proceso de excavación manual, lento y cuidadoso, con apuntalamiento preventivo en cada fase, para minimizar cualquier vibración innecesaria.
Con aquel informe favorable, Patrimonio Nacional autorizó finalmente la excavación arqueológica formal, asignando un equipo especializado bajo la dirección de una arqueóloga de considerable prestigio dentro del ámbito de la arqueología medieval gallega, la doctora Carmen Rúas,
con quien Gabriel y Lucía se reunieron por primera vez para coordinar los detalles prácticos del propio proyecto.
BLOQUE 2
---Vamos a proceder por niveles, documentando exhaustivamente cada estrato antes de avanzar al siguiente ---explicó la doctora Rúas, con la metodología rigurosa propia de su especialidad---.
Dado lo que ustedes ya me contaron sobre la posible relación con la necrópolis original de la catedral, es fundamental que registremos con precisión cualquier estructura funeraria que encontremos, no solo la que pudiera corresponder específicamente a Teodomiro.
Los primeros días de excavación, realizados con extremo cuidado bajo la supervisión constante tanto de la doctora Rúas como de un representante permanente de Patrimonio Nacional,
revelaron gradualmente los restos de lo que parecía ser un pequeño cementerio eclesiástico anterior a la propia catedral románica, con al menos una docena de tumbas identificadas, la mayoría correspondientes, según las primeras evaluaciones,
a clérigos de rango medio enterrados entre los siglos IX y XI.
---Esto confirma que estamos en el lugar correcto, al menos en términos generales ---dijo Lucía, examinando con Gabriel los planos que la doctora Rúas iba actualizando cada jornada---.
Una necrópolis eclesiástica de la época exacta que buscamos, con suficiente antigüedad como para incluir potencialmente el propio sepulcro original de Teodomiro.
BLOQUE 3
La propia doctora Rúas, tras casi dos semanas de excavación cuidadosa, encontró finalmente algo que generó una excitación considerable entre todo el equipo: una tumba considerablemente más elaborada que el resto, con restos de una losa decorada que, aunque muy deteriorada,
todavía conservaba trazas de una inscripción parcialmente legible.
---Esta no es una tumba clerical cualquiera ---anunció, convocando a Gabriel y Lucía al propio yacimiento con evidente entusiasmo profesional---.
La calidad de la talla, la propia ubicación central dentro de la necrópolis, sugieren que corresponde a alguien de considerable importancia dentro de la comunidad eclesiástica de su época.
Gabriel se arrodilló junto a la propia excavación, examinando con cuidado la inscripción parcial, apenas visible bajo capas de sedimento que los propios arqueólogos todavía trabajaban en retirar con extremo cuidado, usando herramientas de precisión que apenas rozaban la superficie de la piedra.
---¿Puede distinguir algo del texto? ---preguntó, con la voz cargada de una expectación que ya no intentaba disimular.
La doctora Rúas, ajustando la iluminación con cuidado para maximizar el contraste sobre la superficie desgastada, logró finalmente distinguir las primeras letras legibles de lo que parecía ser un nombre propio, tallado con la caligrafía característica de la epigrafía altomedieval hispana.
---T... E... O... ---leyó, despacio, letra por letra, mientras el resto del equipo contenía la respiración---. Doctor Llorente, creo que acabamos de encontrar exactamente lo que estaban buscando.