DÍA 18VIERNES, 23 DE JUNIO #4
He incluido una cláusula especial en el testamento que te otorga expresamente el poder para usar mi riqueza con tal fin.
No pasa nada si me odias. No te culpo. Si te sirve de consuelo (y si crees en Dios), seguramente esté ardiendo en el infierno, con el diablo como mi eterno compañero.
Es lo menos que me merezco. Me he pasado la vida usando a otras personas para mi provecho.
Incluso tu contratación fue un acto egoísta, concebido para proporcionarnos una línea directa a los pensamientos más íntimos de Reed y poderlos usar en nuestro beneficio si era necesario.
Nuevamente, me avergüenza confesar que eso también fue idea mía.
Sin embargo, después de ir a verte, comprobé que eras un hombre a quien podía confiar lo que me queda.
Tienes la oportunidad de enderezar todo el mal que se ha hecho.
Convertir algo malo en algo bueno. Quizá ciertamente los caminos del Señor sean inescrutables.
Sobrevive, y cuenta lo ocurrido.
Brent cerró los ojos y respiró profundamente varias veces.
Luego, volvió a leer en diagonal aquella confesión.
Se le revolvió el estómago, notó náuseas en la garganta.
Ahora sabía lo que significaba la lista que había encontrado Hank.
La Southern Republic había utilizado el crimen organizado solo para mantener una empresa competitiva y asegurar que siguiera siendo rentable.
Resultaba incomprensible. Inconcebible. Y, sin embargo, allí estaba, en la confesión en el lecho de muerte de uno de los fundadores, el hombre que supuestamente había concebido aquella idea perversa.
La sensación de mareo que lo invadió enseguida quedó templada por la rabia.
Era evidente que lo habían utilizado. Solo lo habían contratado para tener a Hank vigilado.
Un mero canal de información. Pero había algo más.
Algo incluso más horrible. Casi no se atrevía a mirar.
Pero tenía que hacerlo. Releyó por encima las últimas páginas y volvió a leer las palabras.
«En los últimos años empecé a llevar un recuento informal, pero incluso eso está incompleto. El Anexo D contiene una lista parcial de nombres que puede servir como un buen punto de partida».
Algo en lo ocurrido hacía dos años siempre le había generado incertidumbre.
Su padre había entrado y salido de la laguna de Brooks centenares de veces.
¿Cómo podía haber calculado mal el hueco que dejaban las ramas?
, tal como había concluido la policía tan a la ligera.
Las dudas persistentes nunca le habían permitido creer del todo que su muerte hubiera sido accidental.
Sin embargo, había acabado descartándolas y aceptando la triste realidad.
Al fin y al cabo, a veces lo inexplicable priva a los vivos de sus seres queridos.
Como un accidente de coche, o de avión, o que te alcance un rayo. Y también ocurrían accidentes en barca.
¿O no?
Se desplazó hasta donde acababa aquel relato y pasó por alto los apéndices A, B y C, todos ellos largas listas de terrenos y empresas organizados en tres subdivisiones tituladas LEE, HUGHES y BOZIN.
El Apéndice D tenía el agorero título de LISTA PARCIAL DE LAS PRIORIDADES DE LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS.
Se deslizó por los nombres, listados cronológicamente por la fecha aproximada de su muerte y método.
Conocía a muchos de ellos. Eran padres de amigos de la infancia.
Vecinos. Conocidos. Clientes. No quería mirar.
Pero, a medida que los nombres ascendían por la pantalla, apareció, con una fecha de agosto de hacía dos años...
WALKER, brIAN – AHOGADO.
Dios Santo.
No.
13:30 h
Brent se quedó mirando su escritorio.
Había permanecido sentado en silencio unos minutos, con el estómago aún revuelto, como si hubiera subido tres veces seguidas a una montaña rusa.
Recordó aquel día de verano, hacía casi dos años, cuando su madre lo llamó a casa, en Atlanta, y le dijo que su padre se había ahogado en la laguna de Brooks.
«Se ha dado un golpe en la cabeza y ha caído al agua esta mañana».
Había hablado con su padre el día anterior.
Tenía previsto viajar a Concord al cabo de dos fines de semana y habían acordado ir a pescar el sábado.
¿Cómo podía estar muerto? Recordó preguntarse cómo era posible.
Ahora lo sabía. Su padre había sido asesinado.
Una víctima de una eliminación metódica y sistemática de personas seleccionadas simplemente para ganar más beneficios.
Una Prioridad. En un programa de Prioridades. Un nombre en una lista.
Clavó los ojos en la pantalla del ordenador. La entrada de su padre le devolvía una mirada funesta. Intentó recomponerse, agarró el sobre y sacó la hoja que debía leer al final.
Le quitó la cinta adhesiva que la mantenía cerrada.
Seguramente ahora mismo te invadan emociones que vayan desde la conmoción al odio.
¿Quién podría culparte por ello? Como probablemente sepas ya, tu padre fue asesinado.
Pensé que tenías derecho a esa información.
Y también que podía motivarte. Para ayudarte en esa lucha, el microcasete adjunto contiene una conversación reciente que mantuve con Lee y Hughes.
Es sumamente incriminadora y debería servirte ante las autoridades.
Con respecto a mi testamento, el abogado que redactó el documento es Mark Durham.
Su despacho está en Atlanta. Durham no sabe nada de todo esto.
Solo sabe que cambié ciertas cláusulas de mi testamento y espera tu llamada.
Él puede ayudarte a movilizar el fideicomiso, pero recuerda que solo tú conoces su verdadero cometido.
Y una última cosa. Lo que acabo de echar a rodar es injusto para ti.
Lo sé. Pero es necesario. Lee, Hughes y De Florio tomarán medidas.
No les quedará más remedio. Cuando lo hagan, atrápalos.
Tienes una clara ventaja, tal como he indicado en mi relato.
Sabes que van a por ti. Utilízala con inteligencia.