Capítulo 15 - Sin nombre #4
—Me la has apostado tú.
—Eso diría un ladrón.
Marc extendió la mano un poco más.
Lo fulminé con la mirada.
Después desaté la pulsera.
—Te odio.
—No parece.
—Muchísimo.
La dejé caer sobre su palma.
Marc cerró los dedos.
—Gracias.
—Que te den.
—También.
Volví a sentarme.
Adrián seguía riéndose.
—No tiene gracia.
—Tiene muchísima.
Miré la púa que Marc todavía sostenía en la otra mano.
—Quiero revancha.
—No.
—Cobarde.
—Ya no funciona.
—Porque tienes miedo.
—Porque quiero conservar mis cosas.
—Pues devuélveme la mía.
Marc miró la pulsera.
—No.
—Entonces revancha.
—Otro día.
—Eso significa que sí.
—Significa otro día.
—Perfecto.
Marc guardó la púa. Después miró la pulsera. La sostuvo un momento entre los dedos.
—¿Dónde coño me pongo esto?
—Ese ya no es mi problema.
—Me queda pequeña.
—Qué pena.
Intentó rodearse la muñeca con ella.
No llegaba.
Me eché a reír.
—Pareces gilipollas.
—Cállate.
—Te está bien por robarme.
—La he ganado.
—Con ayuda del arquitecto guapo.
Carlos levantó la cerveza.
—De nada.
Marc lo miró.
—Por una vez has servido para algo.
—Encantado de ayudar.
Marc volvió a mirar la pulsera. Después se la metió en el bolsillo.
No pensé nada especial al verlo hacerlo.
Era una apuesta. Una pulsera vieja. Una estupidez.
Nada más.
—La próxima vez apuesto algo tuyo mejor —dije.
Marc me miró.
—Primero tendrás que ganar.
—Voy a ganar.
—Claro.
—Y quiero esa púa.
La sacó otra vez. La sostuvo entre dos dedos.
—¿Esta?
—Esa.
—Pues vas lista.
—Ya veremos.
Marc sonrió.
—Ya veremos.
Marc miró la hora.
—Me voy.
Adrián levantó la cabeza.
—¿Ya?
—Son casi las dos.
Miré el reloj.
Hostia.
—¿Cuándo ha pasado eso?
—Mientras discutíais por una púa —dijo Gabriel.
—No hemos discutido por una púa.
Gabriel me miró.
—Habéis apostado objetos personales por una discusión sobre Slash.
—Cultura.
—Retraso.
—Envidia.
Marc se levantó.
—Yo me voy antes de que vuelva a empezar.
—Cobarde —dije.
—Pesada.
Cogí el bolso.
Carlos me miró.
—¿Tú también?
—Sí.
—Te llevo.
—Vale.
Gabriel empezó a recoger botellas. Me levanté y fui a ayudar.
—Déjalo —dijo Adrián.
—Puedo llevar dos vasos a la cocina sin supervisión.
—No estoy seguro.
—Qué poca fe.
Llevé los vasos.
Cuando volví, Marc ya estaba junto a la puerta.
Me acordé de la pulsera.
—Eh.
Se giró.
—Qué.
Señalé su bolsillo.
—No la pierdas.
Marc bajó la vista.
—¿El qué?
—Mi pulsera.
Metió una mano en el bolsillo y la sacó.
—¿Esta?
—Sí.
La sostuvo entre los dedos.
—No es tuya.
Lo miré.
—No empieces.
—La he ganado.
—Temporalmente.
—No había temporalidad en las condiciones.
—Habrá revancha.
—Y volverás a perder.
—No la pierdas.
Marc dejó de sonreír un momento.
Cerró los dedos alrededor de la pulsera.
—No la voy a perder.
—Más te vale.
Volvió a guardarla.
—Buenas noches.
—Bona nit.
—Bona nit.
Salió.
Adrián cerró la puerta detrás de él.
—Cuatro trozos de pizza y una pulsera.
Lo miré.
—¿Qué?
—Nada.
—Pues cállate.
—Estoy callado.
—Acabas de hablar.
—Ahora.
—Imbécil.
Carlos apareció detrás de mí.
—¿Nos vamos?
—Sí.
Me despedí de los otros dos.
Cuando salimos a la calle, el calor seguía pegado al asfalto aunque fueran casi las dos de la mañana.
Carlos puso una mano en mi espalda mientras caminábamos hacia el coche.
—Has perdido tu pulsera.
—No me lo recuerdes.
—Te avisé.
—Apoyaste al enemigo.
—Apoyé la verdad.
—Peor.
—Lo superarás.
—No sé.
—Era una pulsera.
Me detuve.
Carlos también.
—No es la pulsera.
—¿Entonces?
—He perdido.
Se quedó mirándome.
—Ah.
—Eso es lo grave.
Carlos soltó una carcajada.
—Ahora lo entiendo.
—Gracias.
—Quieres que te compre otra.
—¡No!
—Vale.
—No quiero otra.
—Era una pregunta.
—Quiero recuperar esa.
—Pues tendrás que ganar.
—Voy a ganar.
Carlos abrió el coche.
—Eso decías antes.
—Qué poco apoyo recibo en esta relación sin nombre.
La frase salió sola.
Carlos se quedó quieto.
Solo un instante.
Mierda.
Entonces sonrió.
—Pensaba que era el arquitecto guapo.
—También.
—Tenemos que organizarnos.
—Haz unos planos.
—Mañana.
Subí al coche.
Carlos cerró mi puerta.
Y la conversación murió ahí.
O eso pensé.
***
Agosto terminó un lunes.
Lo supe porque el calendario decía treinta y uno. No porque hubiera cambiado nada.
Seguía haciendo calor. Seguía trabajando. Seguía viendo a Carlos. Seguía hablando con los demás casi todos los días.
Y Raven seguía consiguiendo que mis dedos parecieran pertenecerle a una señora de noventa años con problemas articulares.
Aquella tarde llevaba casi una hora tocando. Había un cambio que se me resistía desde hacía días.
Marc me lo había explicado. Adrián también. Incluso había visto vídeos.
Nada.
Siempre llegaba tarde. O rozaba una cuerda. O colocaba mal un dedo. O directamente mi mano decidía que no quería participar.
Paré.
Sacudí los dedos.
—Venga.
Volví a colocarme.
Otra vez.
Mal.
—Joder.
Otra.
Mal.
Me levanté. Fui a beber agua. Volví.
Miré Raven.
Ella me miró a mí.
Bueno.
No.
Era una guitarra.
Pero noté juicio.
—No me mires así.
La cogí.
Una vez más.
Empecé.
Primer acorde. Cambio. Segundo. Otro.
Llegué al que siempre fallaba.
Moví la mano.
Sonó.
Seguí.
No paré.
Llegué al final.
Silencio.
Me quedé quieta.
—Hostia.
Volví a hacerlo. Esta vez mirando mis dedos.
Salió.
—¡HOSTIA!
Cogí el móvil. Abrí WhatsApp.
Impresentables.
Tenía un mensaje de Adrián. Un meme de Gabriel. Carlos había contestado algo.
Puse los dedos sobre el teclado.
Los quité.
Salí del grupo.
Busqué otro chat.
Marc.
ME HA SALIDO · Yo
Los dos ticks aparecieron casi inmediatamente.
Marc · Qué
EL CAMBIO · Yo
Marc · Cuál
EL PUTO CAMBIO MARC · Yo
Marc · JAJAJAJAJAJA
NO TE RÍAS · Yo
Marc · El que llevabas una semana haciendo mal?
SÍ · Yo
Marc · Hazlo otra vez
Miré Raven.
Ya lo he hecho · Yo
Marc · Y?
HA SALIDO OTRA VEZ · Yo
Marc · Pues ya está
PUES YA ESTÁ DICE · Yo
Marc · Qué quieres que haga
ALEGRARTE MÁS · Yo
Tardó unos segundos.
Marc · 🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉
Me eché a reír.
Idiota · Yo
Marc · Muy bien
Gracias · Yo
Marc · Ahora diez veces
Dejé de sonreír.
Te odio · Yo
Marc · Diez
Me acaba de salir · Yo
Marc · Precisamente
Quiero disfrutar de mi victoria · Yo
Marc · Disfrútala tocándolo bien
Eres insoportable · Yo
Marc · 9
Qué coño es 9 · Yo
Marc · Te quedan 9
Me quedé mirando el mensaje.
Hijo de puta.
Cogí Raven.
Lo hice.
Salió.
8 · Yo
Marc · 👍
Otra vez.
7 · Yo
Marc · 👍
—Te odio —murmuré.
Otra.
6 · Yo
Marc · 👍
Cuando llegué a cero tenía los dedos doloridos y una sonrisa de imbécil.
0 · Yo
Esta vez tardó un poco más en responder.
Marc · Sabía que te iba a salir
Me quedé mirando la pantalla.
Yo no · Yo
Marc · Ya
Sonreí.
Dejé el móvil junto a mí.
Entonces vi el grupo abierto entre los chats recientes.
Impresentables.
Podría haberlo escrito ahí. De hecho, seguramente Adrián habría celebrado aquello más que yo. Gabriel habría dicho alguna gilipollez. Carlos habría mandado un emoji.
Podría habérselo contado a los cuatro.
Pero no lo había hecho.
Cuando me salió, no pensé en los cuatro.
Pensé en Marc.
Miré el chat otra vez.
Marc · Mañana otra vez
No arruines el momento · Yo
Marc · 😂
Bona nit · Yo
Marc · Bona nit
Bloqueé el móvil.
Cogí Raven otra vez.
Y no pensé en por qué había escrito a Marc.
Todavía no.