La laguna del ermitaño LA LAGUNA DEL ERMITAÑO — Capítulo 32 #3
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LA LAGUNA DEL ERMITAÑO — Capítulo 32 #3

—AMENAZA REGISTRADA.

—Registra esto también: si no abres, entraré por la fuerza y luego bajaré al núcleo cognitivo.

La pared del fondo emitió un chasquido. Las tablas se separaron sin ruido y dejaron ver la superficie lisa de la compuerta interior. Una línea azul recorrió el marco. Aurelia abrió los ojos al sentir la luz sobre la cara.

—Qué…

—No mires.

La puerta se abrió. Marcus entró con ella en brazos.

El ascensor descendió envuelto en una claridad azulada.

Aurelia parpadeó varias veces. Vio paredes lisas sin piedra ni madera.

Vio líneas luminosas que corrían bajo una superficie blanca.

Vio el techo moverse hacia arriba mientras el suelo se hundía bajo sus pies, aunque Marcus no caminaba.

Su mano se cerró débilmente sobre la ropa de él.

—Dónde…

—Debajo del lago.

Aurelia quiso incorporarse. El dolor la dobló contra él.

—Quieta.

—Voz…

La voz de Aletheia llenó el ascensor.

—TRASLADO DE INDIVIDUO NO AUTORIZADO A ZONA MÉDICA. PROTOCOLO DE AISLAMIENTO INCUMPLIDO.

Aurelia giró los ojos, aterrada.

—Hay una mujer.

—No puede hacerte daño.

—Marcus…

—Estoy contigo.

Las puertas se abrieron y Marcus salió al corredor principal. La luz blanca hizo que la sangre en la ropa de Aurelia pareciera más oscura. Varias compuertas se abrieron a su paso. No esperó órdenes. Conocía el camino a la sala médica.

—EL INDIVIDUO NO CONSTA EN EL REGISTRO DE TRIPULACIÓN.

—Actualiza el registro.

—NO TIENE AUTORIDAD PARA DESIGNAR TRIPULANTES.

—Primero que sobreviva. Luego ya veremos.

—EL SISTEMA MÉDICO DE LA NAVE ESTÁ RESERVADO A PERSONAL AUTORIZADO.

Marcus entró en la sala médica. Las luces se encendieron de golpe. La camilla principal emergió de la pared con un zumbido suave. Marcus colocó a Aurelia sobre ella y le apartó el cabello de la cara.

—Aurelia, escucha. Voy a soltar tu mano.

Ella movió la cabeza de un lado a otro.

—No. No me dejes.

La súplica le atravesó el pecho.

—No voy a dejarte.

Aletheia interrumpió desde los altavoces.

—EL USO DE RECURSOS MÉDICOS AVANZADOS SObrE POBLACIÓN LOCAL CONSTITUYE INTERFERENCIA DIRECTA.

Marcus se volvió hacia la pared.

—Directiva de preservación de vida humana.

—NO APLICABLE.

—Cítala.

La sala quedó en calma. Los sensores de la camilla comenzaron a desplegarse alrededor de Aurelia, pero aún no la tocaban.

—Cítala —repitió Marcus.

—DIRECTIVA PRIMARIA DE CONVIVENCIA EMBARCADA: TODA ENTIDAD ARTIFICIAL ASIGNADA A LA NAVE DEBERÁ PRIORIZAR LA PRESERVACIÓN DE LA VIDA HUMANA PRESENTE EN SU INTERIOR, SALVO CONFLICTO DIRECTO CON LA SUPERVIVENCIA GLOBAL DE LA NAVE.

Marcus señaló a Aurelia.

—Está en el interior.

—NO CONSTA COMO PERSONAL EMBARCADO.

—La directiva no dice personal. Dice vida humana presente en su interior.

—INTERPRETACIÓN DISPUTADA.

—Dispútala cuando siga viva.

—LA INTERVENCIÓN PUEDE ALTERAR DE FORMA IRREVERSIBLE LA PERCEPCIÓN DE LA POBLACIÓN LOCAL SObrE LA NAVE.

—Y la omisión la matará.

Aurelia gimió. La sangre seguía extendiéndose bajo su ropa. Marcus apoyó una mano sobre el borde de la camilla y bajó la voz.

—Si la dejas morir, incumplirás la directiva primaria. No yo. Tú.

Los brazos médicos se activaron.

—EVALUACIÓN INICIADA.

Marcus cerró los ojos un momento. Una luz recorrió el cuerpo de Aurelia desde la cabeza hasta los pies. La pantalla lateral se llenó de imágenes y datos.

—TRAUMATISMO ABDOMINAL PENETRANTE. EVISCERACIÓN PARCIAL DE ASAS INTESTINALES. HEMORRAGIA ACTIVA. SIGNOS DE SHOCK HIPOVOLÉMICO. RIESGO INMINENTE DE PERITONITIS Y FALLO MULTIORGÁNICO.

Aurelia volvió la cabeza hacia él. Sus ojos estaban abiertos, pero parecían mirar desde muy lejos.

—Marcus…

Él tomó su mano.

Aletheia desplegó más instrumentos sobre la camilla. Uno de ellos cortó la tela alrededor de la herida con precisión. Aurelia se estremeció.

—No la asustes —dijo Marcus.

—EL PROCEDIMIENTO REQUIERE ACCESO A LA ZONA LESIONADA. SEDACIÓN RECOMENDADA.

Marcus miró a Aurelia. Un inyector descendió junto al brazo de Aurelia.

Ella lo vio y trató de apartarse.

—¡Me ha picado!

Marcus se inclinó sobre ella para que solo lo mirara a él.

—Confía en mí.

Los ojos de Aurelia se llenaron de miedo. Aun así, dejó de moverse. Su respiración cambió. La tensión fue abandonando su cuerpo. Los dedos perdieron presión alrededor de la mano de Marcus, aunque no llegaron a soltarla por completo.

—Procede.

—INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA DE EMERGENCIA INICIADA.

La camilla se cerró parcialmente alrededor de Aurelia. Una superficie transparente descendió sobre su torso y proyectó líneas de luz sobre la herida. Marcus permaneció a su lado hasta que uno de los brazos médicos le apartó la mano.

—RETÍRESE DEL ÁREA ESTÉRIL.

Marcus miró a Aurelia. Dormida parecía más frágil, casi desconocida bajo aquella luz blanca. En la orilla, su cuerpo había sido barro, sangre y frío. Dio un paso atrás.

—Si muere —dijo—, no habrá protocolo que te proteja de mí.

—AMENAZA REGISTRADA.

Los instrumentos comenzaron a trabajar. Marcus se quedó inmóvil junto a la pared, con las manos manchadas de sangre y la mirada fija en el cuerpo de Aurelia.