La joven de Santorini Capítulo 16 Carrie #3
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Capítulo 16 Carrie #3

Al cabo de un rato llegaron a las afueras de Vourvoulos.

Aparcaron y, una vez más, Kris las guio por un laberinto de calles estrechas y callejones en los que los gatos se escabullían hacia la sombra y las frondosas buganvillas caían por encima de los muros y las puertas como una cascada de rosa intenso.

En una pequeña plaza al lado de una diminuta capilla con cuatro campanas desmesuradamente grandes, dos ancianas reposaban en la sombra, acomodadas en sendas antiguas sillas de cocina marrones.

Mientras Kris las presentaba como Maria y Daphne, Elena emergió de un portal sombrío con una bandeja de agua fría y vasos con café griego, el cual repartió antes de volver al interior a por unas Coca-Colas para Nell y Amy, así como un enorme plato de empalagosos y dulces pastelitos de miel y frutos secos.

Consciente de las normas de hospitalidad griegas, Carrie se aguantó las ganas de hacerle preguntas a Kris para que las tradujese hasta que todos hubieron bebido y comido un poco.

Una vez resueltas las formalidades, empezó a tantear con delicadeza a las mujeres sobre la vida en Vourvoulos en los años cuarenta.

—Solo éramos unas niñas en aquella época, ¿puedes creerlo?

—Recordó Maria con una sonrisa desdentada—.

Unas pipiolas. La vida era difícil, mucho más de lo que los jóvenes de hoy en día pueden imaginar.

Pero también la recuerdo como una buena época.

El sol brillaba, el viento soplaba, el agua del mar era cálida en verano, y los viñedos, fecundos.

No teníamos mucho, pero teníamos lo que necesitábamos.

Cuando tienes a tu familia, con eso basta, ¿verdad?

Carrie se movió incómoda, pero asintió con la cabeza. Estaba segura de que Maria desaprobaría la decisión de Carrie de espabilarse como madre soltera. Pero en aquella época las cosas eran distintas, ¿no?

—¿Y de la guerra en sí? —preguntó Kris—. ¿Recuerdan algo de aquella época? ¿La incursión del SBS ?

Maria sacudió la cabeza, mientras que Daphne frunció el ceño en un gesto contemplativo.

—Éramos demasiado jóvenes —respondió al cabo de unos segundos—.

Tengo algún recuerdo vago de hombres siniestros con uniforme, el ruido de los aviones, las armas y las explosiones.

—Hizo una pausa y una mueca que indicaba que se estaba concentrando—.

Creo que pasó algo terrible en algún momento, algo que el pueblo tardó muchos años en superar.

Murió gente. Isleños. Pero más allá de eso, no sé…

«Maldición», pensó Carrie cuando la voz de Daphne se cortó a media frase, perdida en aquel oscuro pasado. Aunque las ancianas eran encantadoras, sus recuerdos no llegaban lo bastante lejos. Sin embargo, Kris insistió un poco más.

—¿Qué hay de mi abuela, Vassia Kourakis? —preguntó—. Creo que eran amigas suyas, ¿no es así?

—Todas las niñas éramos amigas —explicó Maria—.

En un pueblo tan pequeño, no había muchos críos y nos juntábamos todos, aunque no fuéramos de la misma edad.

Vassia era unos cuatro o cinco años mayor que nosotras, pero nos llevábamos muy bien.

Era una persona encantadora, cariñosa. Y valiente. No le quedaba más remedio.

Carrie se aguantó la respiración. Se estaban acercando a información real. Que Vassia había sido amable y cariñosa le parecía evidente por todo lo que ya le habían contado sobre ella. Pero el hecho de que también había sido valiente y no le había quedado otra, esto era nuevo.

Para su frustración, Kris charló con las ancianas unos minutos más sin interpretar sus palabras para ella.

Se mordió la lengua para contener las ganas de intervenir y exigir que le contara qué decían las mujeres.

Amy y Nell estaban sentadas detrás de ella, en los escalones de la capilla, pues no quedaban sillas libres.

Parecía que solo escuchaban a medias, ambas tenían el móvil entre las manos, para variar, como una extensión de sus brazos.

Kris se dirigió a Carrie:

—Le he preguntado a Maria qué quería decir con que la abuela no tuvo más remedio que ser valiente, pero ha respondido de una forma muy vaga, incapaz de explicarse.

Tampoco conocieron a los comandos, lo cual no me sorprende teniendo en cuenta que debió de ser una misión muy secreta.

Ahora les preguntaré si recuerdan a Andreas.

Se volvió hacia las ancianas y empezó a hablar.

Carrie se dio cuenta de que su tono de voz era más bajo, como si quisiera extraer los recuerdos de las mujeres con delicadeza.

Carrie apretó los puños y escuchó atentamente, aunque no entendía ni media palabra de lo que estaban diciendo.

Lo único que reconocía eran los nombres de Vassia y Andreas, pero aquello no le servía de nada.

Se dedicó a observar a las ancianas, intentando leer sus expresiones y deducir lo que decían. Lo que vio no le dio esperanzas.

Rostros impávidos y ojos sin el brillo del reconocimiento.

Al cabo de un instante agonizante, Kris se apoyó en su silla y miró a Carrie. Ella sabía lo que le iba a decir antes de que pronunciase las palabras.

—Lo siento, Carrie. Todavía no tenemos respuestas. —Se encogió de hombros con resignación—. No les suena que Vassia tuviera un hermano.