Capítulo 16 Carrie
Carrie
E ra el atardecer y la famosa puesta de sol de Oia estaba a punto de teñir el cielo de tonos rojos, naranjas, dorados y ámbar.
El entusiasmo inicial de Nell por haber encontrado la foto se había transformado en desconsuelo, empañado por la incapacidad de Kris de proporcionar una respuesta inmediata al enigma de Andreas.
Como la mayoría de los adolescentes, era patológicamente impaciente.
En el trayecto hacia Oia, Carrie se había percatado de que Nell tecleaba sin parar en el móvil, pero al preguntarle con quién se comunicaba tan asiduamente, Nell se había limitado a responder «papá» y no había dado más detalles.
Por mucho que Carrie se muriese de ganas de saber qué le estaba contando su hija, no podía interrogarla.
Tenía que admitir que el consejo de su madre de dejar a Jack mantener el contacto con su hija había sido positivo, pero, aun así, a Carrie no le gustaba que fueran tan íntimos.
Era mezquino y vulgar por su parte, pero prefería que Jack sufriera las consecuencias de sus actos de tantos años atrás.
Una vez en el hotel, Nell se animó al ver la piscina.
Pronto entabló conversación con otra chica de su misma edad, cuya familia se alojaba allí, y, en poco tiempo, las dos estaban chapoteando alegremente en el agua.
Carrie se alegró al ver que había hecho una amiga.
Se suponía que estas vacaciones eran un regalo agradable para Nell después de sus exámenes, pero Carrie era plenamente consciente de que a la joven se le debía hacer aburrido pasar todo el tiempo a solas con su madre, especialmente después de haber manifestado su insatisfacción generalizada en su primera noche en la isla.
Carrie comprendió de golpe que lo más probable era aquello, que estaba aburrida y hastiada, lo que Nell le estaba contando a su padre.
No quería que Nell expresase aquel sentimiento tan abiertamente con nadie, mucho menos con Jack.
Xanthe llegó. Aunque estaba tan ocupada, siempre estaba disponible para tomar algo.
También Elena, la madre de Kris, estaba sentada a la mesa debajo de la pérgola.
Se ocupaba de dirigir a los cocineros y a menudo se ponía al frente y preparaba la comida ella misma.
Como hoy era su día libre, había venido a hablar de la historia familiar con su hijo y Carrie.
—Me dejas completamente perpleja —reconoció Elena—. Siempre había creído que mi madre era hija única, nunca dio a entender que tuviera un hermano. Tampoco mi abuela, la madre de Vassia, mencionó nunca que tenía un hijo además de una hija.
—Si no te molesta, ¿me podrías decir cómo murió su marido, es decir, tu abuelo? —preguntó Carrie con cierta aprensión. Nunca era fácil estimar cómo de delicados eran estos temas.
Elena hizo una mueca y frunció el labio.
—Fue durante la guerra, pero nunca me contaron toda la historia. Era uno de esos temas que, ya de niña, notas que es mejor no tocar, ya me entiendes.
Carrie frunció el cejo.
—Lo siento.
—No lo sientas. Es bueno poder hablar ahora. Deberíamos conocer estas historias, aprender de ellas. Pero parece que al mundo no le interesa aprender de sus errores en cuanto a la guerra, ¿no?
—Supongo que no —asintió Carrie.
—¿Sabéis? —intervino Kris, pensativo—. A pesar de haber vivido un tiempo tan oscuro, todos mis recuerdos de la abuela Vassia son felices.
Era tan amable y cariñosa, tenía una paciencia infinita y una curiosidad genuina por nuestros triunfos y quejas infantiles.
Mis hermanas y yo pasamos tanto tiempo con ella mientras papá y mamá trabajaban, nos mimaba mucho, pero también nos obligaba a hacer tareas de casa.
Nunca olvidaré las tardes que nos pasábamos fregando los escalones de piedra que conducían a su casa.
Tenían que quedar limpios como una patena; si no, ¡teníamos que volver a empezar!
Incluso tracé un plan para convencer a mis hermanas de que yo debía ir a por el agua mientras ellas frotaban el suelo, pues el agua era más pesada y, por lo tanto, mi tarea era más difícil, aunque en realidad era mucho más fácil.
—Hizo una pausa antes de concluir—: Nunca lo había confesado.
Supongo que esto me convierte en un tramposo.
Todo el mundo se rio. Carrie se formó la imagen mental de un pequeño Kris riéndose con disimulo y sin ningún tipo de pudor, tapándose la boca con la mano, mientras sus dos hermanas trabajaban diligentemente.
—Y quería mantener las viejas tradiciones de Santorini —añadió Elena con una sonrisa nostálgica por el recuerdo—.
Estaba tan orgullosa de la isla y de su historia marítima, además de su industria vinícola y su agricultura.
Cuando era pequeña, casi nadie venía de visita, a diferencia de los millones de turistas que recibimos hoy en día.
Me dijo que, si llegaba alguien importante en el ferri, la gente del pueblo lo recibía reflejando la luz del sol en espejos para que todo este lado de la caldera quedase iluminado.
—Qué bonito —dijo Carne con entusiasmo—. Santorini es un lugar verdaderamente especial.
—Tienes razón —intervino Kris—. Es exactamente por eso por lo que volví.
Dedicó una mirada a Carrie y la sostuvo durante unos segundos más de lo que era estrictamente necesario. Ella sintió un mariposeo en el estómago. En aquel breve instante, parecía que estuvieran ellos dos solos en el mundo.
—Me alegro de que le encuentres aspectos positivos a la isla, a pesar del turismo masificado. —Kris sonrió, y luego añadió—: Pero basta de cháchara, debemos descubrir quién es este tal Andreas e intentar establecer qué tipo de relación tuvieron Sol y Vassia.
Xanthe suspiró exageradamente.
—Y yo que pensaba que había invitado a Carrie a Santorini para que se relajase, y en lugar de eso el trabajo detectivesco se acumula cada día más.
—Parece que serán el tipo de vacaciones en las que el cambio de aires es tan productivo como descansar —aseveró Carrie con firmeza.
Elena pasó un cuenco de aceitunas al grupo y cogió una, se la comió entera y escupió el hueso con la máxima discreción.
—Tengo una idea —dijo—. Algunas de las ancianas de la isla son tan mayores que conocían a Vassia. Sé de cierto que un par de ellas recuerda los viejos tiempos, quizá también se acuerden de Andreas. Hablaré con ellas, a ver si se animan a conversar contigo.
—¡Eso sería maravilloso! —exclamó Carrie—. ¡Muchísimas gracias!
Mientras charlaban, habían presenciado el último fulgor del sol, que ahora se hundía bajo el mar, dando paso a la oscuridad de la noche.
—Vamos al restaurante a cenar —sugirió Kris—. Sois mis invitadas, y la amiga de Nell también, si le apetece. Se pueden sentar en una mesa aparte y hablar de sus cosas de chicas.
Carrie rio.
—Sí, creedme que no queremos escucharlo. A esta edad, no dicen más que tonterías.
Al decir aquello, se dio cuenta de que Kris era muy atento y considerado con Nell, aunque no tenía ninguna obligación de comportarse así.
Al igual que Harriet se había preguntado por qué Sol no había tenido esposa ni familia, Carrie tenía curiosidad por saber lo mismo sobre Kris.
Era guapo y agradable, seguro que no debían faltarle oportunidades de tener pareja.
Quizá había sufrido una terrible decepción y nunca lo había superado.
Carrie se obligó a abandonar aquella línea de pensamiento en vez de dejarse llevar por su imaginación hiperactiva, que, por mucho que le sirviese para ser una buena escritora, a veces la ayudaba a sacar conclusiones injustificadas.
Lo cierto era que no tenía ni idea de por qué Kris estaba soltero.
Tendría que esperar a ver si descubría el motivo en algún momento durante las vacaciones.
Resultó que los padres de la amiga de Nell, que se llamaba Amy, estaban encantados de que su hija se uniera a Carrie, Xanthe, Kris y Elena para cenar, alegando que se alegraban por la oportunidad de cenar solos.
La madre de Amy explicó que el hermano y la hermana de Amy eran mucho mayores y ya estaban en la universidad, así que no se unían a las vacaciones familiares.
Aquello obligaba a Amy a entretenerse sola la mayor parte del tiempo.
Tanto para ellos como para Carrie era beneficioso que Amy y Nell se hicieran amigas.
Carrie sintió una familiar punzada de remordimiento al ver que Nell y Amy desaparecían hacia el vestuario de la piscina, riendo y charlando por el camino.
Si las cosas hubieran ido de otra manera, las chicas podrían haber sido Nell y una de las hijas de su hermana Jenny.
Ella y Jenny podrían estar aquí juntas, emprendiendo este viaje de descubrimiento como compañeras, como lo habían hecho cuando eran más jóvenes y estaban tan unidas.
A veces, le resultaba aún más doloroso echar de menos a Jenny que a Jack.
La ausencia de su hermana en su vida había dejado un enorme vacío que nadie más podía llenar.
Escuchar anécdotas de la idílica infancia de Kris con sus hermanas había enfatizado todavía más la naturaleza solitaria de las circunstancias familiares de Nell y la enorme sombra que planeaba sobre la vida de Carrie.
Pero, después de lo que había hecho Jenny, ¿cómo podían seguir siendo amigas?
Con un gesto cansado, se frotó la frente con la mano.
Habían sucedido tantas cosas hoy que casi se había olvidado de que aquella mañana ella y Nell habían hecho seis horas de viaje en barco antes de su encuentro casual con Kris, la visita a casa de Vassia en Vourvoulos y esta cena improvisada en Oia.
Carrie estaba muerta de hambre, pero también agotada, y deseaba poder volver pronto a casa y acostarse.