La Jefa Capítulo 20
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Capítulo 20

Nicole se ha ausentado durante el resto de la jornada laboral. Casi es la hora de salir y no la he visto desde nuestra conversación en mi despacho.

La aplicación de grabación ha funcionado a la perfección; al estar sobre mi escritorio, ha captado la voz de Nicole con facilidad. El problema es que no ha captado nada que valga la pena.

Me recuerdo a mí misma que habrá otras oportunidades.

Varias veces a lo largo del día, me insulto en secreto por mi mentira descarada sobre la rotura de la tubería de Evan.

¿He hecho que resultara demasiado obvio que estaba grabando la conversación?

No se me da precisamente bien intentar chantajear a mi jefa.

Me pregunto por qué a Nicole le sale de forma tan natural.

Esa sensación de malestar en el estómago ha regresado.

¿Qué narices hago ahora?

Evan necesita saber qué está pasando. Necesita saber por lo que me está haciendo pasar su loca ex-prometida.

Esta noche, en nuestra cena de aniversario, se lo contaré todo. Se acabaron los secretos. Estamos casados y tenemos que ser un equipo en esto.

Odio la idea de que, en un día en el que celebramos nuestro matrimonio, tengamos que pasarlo hablando de su ex-prometida. En lugar de tener un día feliz recordando nuestra historia de amor, nos centraremos en cómo una antigua amante está arruinando todo en mi vida.

Los preparativos para el enfrentamiento con Nicole han sido suficientes para que me sintiera físicamente mal. Pensar en tener otra conversación difícil hoy con Evan me produce náuseas.

Por suerte, el restaurante no está demasiado lejos de la oficina.

Hicimos la reserva para poco después de terminar el trabajo.

Veré a Evan pronto. Me desahogaré sobre todo lo que está pasando y el lío en el que me encuentro por culpa de ello.

Sé que él armará un escándalo. Me imagino que, si fuera él quien tuviera que enfrentarse a Nicole hoy, no se molestaría con un dispositivo de grabación.

Le gritaría y le daría voces delante de todos.

No haría falta ningún aparato de escucha porque todo el mundo sería testigo de lo que ocurre.

Suspiro, pensando en cómo debería haber gestionado mejor la conversación con Nicole.

Unos golpes en la puerta de mi despacho interrumpen mis lamentos. Medio espero que sea Nicole de nuevo, atormentándome más, pero en su lugar es Leigh. Me saluda con la mano antes de entrar.

—Oye, ¿qué pasa? —pregunta—. Ni café esta mañana, y apenas un saludo. —Me sonríe. Su sonrisa es mucho más auténtica que la de nuestra jefa. Cuando me ve la cara, su alegría se desvanece—. ¿Va todo bien?

—Bueno, no del todo, supongo —digo. Pienso en hablarle de Nicole. ¿Cómo reaccionaría si lo hiciera? ¿Estaría de mi lado? Nicole también es su jefa.

No, no involucraré a nadie más en este lío. Leigh se ha portado de maravilla conmigo. No voy a arrastrarla conmigo al fondo.

—Hoy es mi aniversario con Evan —digo.

—Oh —dice ella, confundida—. ¿No deberías estar contenta entonces?

Esbozo una sonrisa forzada. —Sí, lo estoy. Es que ha sido un día intenso, ¿sabes?

Leigh asiente, dándome la razón. —Nicole me ha tenido frita todo el día. Creo que está preocupada por esa reunión de hoy. Ha estado todo el día en el Warner Group, en la otra punta de la ciudad.

—Me han dicho que mañana también vienen a la oficina —comento.

Leigh suspira. —Sí, y me toca quedarme hasta tarde esta noche. Nicole necesitaba que hiciera algo de trabajo extra.

Me pregunto si el haber rechazado el trabajo fuera de horario que Nicole quería que hiciera tiene algo que ver con que Leigh se quede hasta tarde.

—Lo siento —le digo.

—No es culpa tuya —dice Leigh, restándole importancia con un gesto—. Unas cuantas noches trabajando hasta tarde no me van a matar. Al menos no me ha pedido que me quede hasta tarde un viernes por la noche.

—¿Por qué está Nicole tan preocupada por esa reunión con el Warner Group? Son abogados, ¿verdad?

Leigh se encoge de hombros. —Algo así. Ha estado inusualmente callada sobre el tema cuando le he preguntado.

Podría ser algo jugoso. La última vez que pasó esto, adquirimos el negocio de suministros de belleza de un competidor importante.

Lo fusionamos con el nuestro. Bueno, digo fusionamos , pero a la mayoría los acabaron despidiendo. Es un mundo implacable el de ahí fuera.

Asiento, comprendiendo la verdadera naturaleza de Nicole. Leigh se marcha y, para variar, termino mi trabajo a tiempo para salir a mi hora. Salgo de mi despacho y le deseo a Leigh buenas noches.

Está metiendo algunos productos de belleza en una maleta grande cuando se detiene y me sonríe. —Esto debe de tener mala pinta —dice—. Nicole me deja probar muestras de nuestros productos en casa a cambio de mi opinión.

—Bueno, eres un buen sujeto de pruebas para ellos —me río—. Hasta mañana.

Leigh me despide con la mano mientras recorro el pasillo y bajo en el ascensor con varios colegas. El gran tema de conversación es la reunión con el Warner Group de mañana. Parece que es de lo único que se ha hablado en todo el día y la mayor parte de la semana.

Camino hacia el aparcamiento, pensando en cómo le voy a contar a Evan lo que Nicole está haciendo. Sigo sin tener más respuesta que la pura verdad.

Mi jefa me está chantajeando con un ascenso para que me acueste contigo. Bueno, para que salga en una cita, como ella dijo. Para recordar viejos tiempos, en nuestro aniversario. La idea me sigue molestando.

¿Sabía ella de alguna manera que hoy era nuestro día especial?

Cuando llego a mi coche, abro la puerta y tiro el bolso dentro. Antes de cerrar, un gran arañazo en la puerta del conductor me llama la atención. Me echo hacia atrás y me fijo en que el rayajo recorre todo el lateral de mi vehículo.

Alguien me ha rayado el coche con una llave.

Antes de perder los estribos por completo, noto algo peor. El neumático del lado del conductor también ha sido rajado.

Miro a mi alrededor por el aparcamiento, como si intentara encontrar al culpable aún merodeando por allí.

Sé que esta zona no es la mejor, pero esto va más allá de lo que cabría esperar.

Observo los pocos coches que hay en el aparcamiento y están perfectamente.

Sin arañazos. Sin neumáticos rajados, excepto mi vehículo.

Pienso en Nicole. No parece el tipo de mujer que me rayaría el coche, pero, por otra parte, tampoco parecía alguien que fuera a chantajearme.

Qué cliché. Una exnovia rajando neumáticos.

Suspiro. No puede ser ella.

Llamo a Evan. Necesitaré su ayuda para poner la de repuesto. Como no lo coge, le envío un mensaje de texto.

Abro el maletero y busco dónde se guarda la rueda de repuesto. Después de un rato la encuentro, pero nunca he cambiado una rueda. Pienso en llamar simplemente a una empresa de grúas para que me ayuden.

Busco en Google el restaurante donde tenemos la reserva, pulso el número y llamo. Un hombre me atiende el teléfono de inmediato.

—Restaurante La Brezza. ¿En qué puedo ayudarle? —dice.

—Sí, hola —le digo—. Tengo una reserva para hoy.

—¿A qué nombre?

—Walker. Alice Walker. Hice la reserva para dos. Creo que mi marido puede estar allí, pero no consigo localizarlo. Esperaba que pudiera avisarle de que llegaré tarde. —Pienso en el neumático—. Bueno, quizá sería mejor hablar con él. ¿Podría pedirle que me llame, por favor?

El hombre no responde durante un momento. —¿Desea añadir a una persona más a su reserva de esta noche? —pregunta—. Lo lamento, pero estamos completos. No podré hacer ese ajuste por usted. Tal vez otra noche pueda ser.

Sé que este restaurante siempre está lleno. Leigh me dijo que hay que reservar con al menos una semana de antelación para entrar, y que suele estar a tope.

—No —digo—. Solo que llego tarde. —No puedo hacer que Evan venga a donde estoy y me ponga la rueda de repuesto.

Si lo hago, perderemos la reserva. Lo único que me hacía ilusión esta noche era una cena elegante—.

¿Puede simplemente avisar a mi marido de que voy de camino?

He pinchado, pero no están muy lejos. Puedo coger un taxi.

—Empiezo a mirar hacia la calle y veo uno que cruza una intersección.

—Lo siento, señorita, pero no me es posible añadir a una persona extra a su mesa —dice el hombre—. Estamos completos para esta noche.

—¿A qué se refiere? La reserva es para dos.

El hombre vuelve a hacer una pausa. —Así es, y ya hay dos personas sentadas a la mesa en este momento.