Capítulo 19
Hoy voy a chantajear a mi jefa.
Es algo que nunca pensé que se me pasaría por la cabeza, y mucho menos que llegaría a hacer.
Sentada en mi despacho, trato de armarme de valor para lo que estoy a punto de hacer.
Apenas he podido dormir anoche, incluso con Evan en la cama conmigo.
Su presencia me reconfortaba, aunque técnicamente es por su culpa por lo que no puedo pegar ojo.
Su loca ex-prometida está intentando manipular mi carrera para llegar hasta él.
La idea me revolvía el estómago, aunque no estuviera enferma de verdad.
Anoche, a última hora, busqué una aplicación de grabación que pudiera abrir y poner en marcha rápidamente. En algún momento de hoy, entraré en el despacho de Nicole y le diré a la cara que no a su propuesta de chantaje a cambio de una cita con mi marido.
Grabaré la conversación. La usaré para demandarla si hace falta. La enviaré a todos los periódicos de Canadá. Una empresaria de alto nivel como Nicole seguro que genera suficiente expectación como para que quieran publicar la historia.
Si quiere jugar sucio, me aseguraré de que no pueda volver a estar limpia nunca más.
Después se lo diré a la cara, le hablaré de la grabación. La esperanza es que se retire por completo. Empezaré a buscar trabajo rápido. Encontrar otro puesto ejecutivo. Irme de LBS lo antes posible.
Podré conservar mi carrera y a mi marido sin que Nicole interfiera con ninguno de los dos.
Mi plan tiene sus fallos, como el hecho de que en realidad no quiero llevarlo a cabo. Nos expondrá a mi marido y a mí al juicio del público. Seré el tema de conversación en las cenas de mucha gente ese día.
—Oye, ¿te has enterado de lo de esa mujer a la que su jefa chantajeó para que se acostara con su marido?
Ya me lo imagino, y la idea me horroriza. Evan lo odiaría. No le he dicho exactamente lo que planeo. No voy a contarle nada de esto a menos que no me quede más remedio.
Él podría empeorar las cosas. Es mejor que me marche de LBS tan pronto como pueda.
Es casi la hora de comer y Nicole no ha pedido otra reunión conmigo ni me ha llamado a su despacho. Lo agradezco. Necesito tiempo para ganar confianza.
Lo cierto es que odio los enfrentamientos. Este tiene que ser el enfrentamiento más extremo que tendré jamás.
Si cometo un error, podría suponer el fin de mi carrera.
¿Qué pasa si intento grabar la conversación y la aplicación no funciona?
Debería funcionar. He pagado por ella. La probé en casa antes de venir a trabajar e incluso en el aparcamiento antes de entrar en el edificio. Sé que funciona y cómo usarla.
No le diré a Nicole lo de la grabación hasta que confirme que tengo nuestra conversación guardada y que el audio se oye con claridad.
Sin pruebas, sería mi palabra contra la suya.
Es cierto que una acusación podría dañar la reputación de una mujer como Nicole Barrett, pero en el tribunal de la opinión pública habría muchos que dudarían de si digo la verdad.
Eso solo en el caso de que lo hiciera público, algo que ruego no tener que hacer nunca.
De vez en cuando, miro hacia el despacho de Nicole. Ha estado allí todo el día. La he visto con su sonrisa falsa pegada a la cara mientras hablaba con el personal que entraba y cuando estaba al teléfono. Ver su rostro me pone enferma. No puedo creer lo que esta mujer me está obligando a hacer.
Es casi como si estuviera esperando a que fuera a darle mi respuesta. Como si supiera que tengo que decir que sí.
Saco el móvil. He estado enviando mensajes a Evan a escondidas todo el día. Mi último mensaje ha sido para preguntarle cómo van las reformas.
He sentido vibrar el móvil hace un rato, pero he esperado para mirarlo.
Evan: —Bien. Avanzando mucho hoy. Sigo esperando a que aparezca Tommy. No sé si vendrá. Dice que está ocupado con esa chica con la que está saliendo.
Respondo rápidamente: —¿Cuándo la conoceremos por fin?
Él contesta de inmediato: —Estoy casi seguro de que no existe. —Acompaña el texto con un emoticono de risa.
Dejo el móvil sobre la mesa y me froto los ojos.
Tengo que acabar con esto de una vez. Basta de esconderme de lo que tengo que hacer. Nicole no va a ceder. Será implacable. Ya veo a qué se refería Evan con respecto a ella. Hará lo que haga falta para salirse con la suya.
Unos golpes en la puerta de mi despacho interrumpen mis pensamientos y dejo de respirar al ver que es Nicole, con una nueva sonrisa falsa en el rostro, mirándome fijamente. Antes de que pueda coger el teléfono y abrir la aplicación, abre la puerta.
—Buen día, Alice —dice. Se acerca un poco más a mí—. ¿Y cómo está hoy? Esperaba que pasara a verme.
Me quedo mirando el teléfono, con ganas de cogerlo rápido. Ya tengo la aplicación abierta. Solo tengo que pulsar el botón de grabar. La pantalla se volverá a quedar en negro mientras lo hace. No se notará.
—Estoy bien, Nicole, ¿y usted?
—Bueno, al igual que nuestro eslogan, realmente estoy teniendo un «Día Hermoso». —Se ríe.
El teléfono vibra sobre la mesa y lo cojo rápidamente.
Veo que es Evan. —Perdone —digo mientras abro el teléfono y pulso el botón de grabación.
Finjo que estoy leyendo un mensaje. La aplicación muestra un número rojo que va subiendo, confirmando que está encendida, antes de que la pantalla se apague.
—Perdone —repito—. Tenemos una emergencia con la reforma de casa. Evan se cree fontanero y ahora mismo se nos está inundando un poco todo.
—Qué horror —dice mientras mira mi teléfono—. Conociendo a Evan, estará convencido de que puede arreglarlo. —Se ríe de su propio chiste—. Por cierto, venía a preguntarle... ¿Ha pensado algo más sobre solicitar el puesto de vicepresidenta, Alice?
Sonrío. —Bueno, Nicole —me aseguro de decir su nombre claramente para la grabación—, he pensado en lo que está haciendo y...
—No pasa nada —dice ella—. Lo entiendo. Sé que es mucho. Acaba de mudarse a Toronto y ahora le pido que opte al segundo puesto más importante de aquí. Es que creo que encajaría de maravilla. Si alguna vez se lo replantea, dígamelo. Estoy... —Señala su despacho—. ...justo ahí mismo.
Esto no va como había planeado. Se suponía que Nicole iba a sincerarse conmigo. A alterarse. A repetir lo que dijo ayer. Mi teléfono no está registrando más que a una jefa amable aconsejándome sobre mi carrera.
Me levanto de la silla. —Lo que dijo sobre mi marido, Evan, es...
Me vuelve a interrumpir. —Alice —dice en voz alta—, sé que para ambas es violento que esté casada con un hombre que estuvo comprometido conmigo.
Ya se lo dije, no pasa nada. Me parece bien.
Tanto él como yo hemos pasado página. Me alegro de que haya encontrado a una persona tan encantadora como compañera de vida.
Han pasado años. No tiene por qué preocuparse por eso.
Y ahora, tengo que marcharme. Tengo esa reunión tan importante con Warner.
Mañana vendrán también para hacer una visita guiada.
Ese material de marketing del que hablamos, ¿lo ha terminado?
Vuelvo a titubear, intentando encontrar la forma de reconducir la conversación hacia su chantaje, pero fracaso estrepitosamente.
—Bueno... —Me quedo ahí, tropezando con las palabras.
—¿Puede quedarse hoy hasta tarde para terminarlo? —pregunta, y su sonrisa falsa se ensancha aún más.
Esta noche es mi cena de aniversario. Ella no lo sabe, por supuesto, pero no voy a dejar que me arruine la velada.
—No —digo en voz más baja—. Esta noche no puedo.
La sonrisa de Nicole desaparece rápidamente y se me queda mirando un momento antes de que su mueca perversa regrese a su rostro. —No hay problema. Gracias por la charla. —Se da la vuelta y sale de mi despacho a paso rápido.
Bajo la cabeza y me quedo mirando el teléfono, que ha grabado en secreto uno de los intercambios más agradables que he tenido jamás con la presidenta de una empresa.