CAPÍTULO 64
ANA
Deslumbrada
Pienso en el día en el que me dijeron que mi hermana había muerto.
Todo se empezó a torcer en ese momento. En realidad, supongo que ya llevaba años torciéndose, pero yo no lo supe o no lo quise ver.
El caso es que a partir de ese día todo fue a peor.
Pero ya no va a volver a suceder. Tengo que reconstruir mi vida, junto a las niñas, lo supe desde el primer momento en el que las vi.
El pasillo que encontré tras el armario que conseguí mover termina en unas escaleras que suben hacia arriba, estoy en una especie de sótano.
Llevo hora golpeando la puerta que tengo delante de mí y que no puedo ver porque este lugar es todo oscuridad.
Me sangra la cabeza, me sangran las manos, las rodillas, las uñas.
Pero si no consigo salir de aquí, no sé qué será de las niñas. Me da miedo que vuelvan a desaparecer. Que ya no las vuelva a ver. Me da miedo que Ángel haga algo malo. Es imprevisible. Si piensa que alguien me ha hecho algo, es capaz de cualquier cosa. Es capaz de…
No puedo pensar eso. Tengo que pensar solo en salir de aquí.
Golpeo la puerta con todas mis fuerzas. Sigo golpeándola durante no sé cuantas horas. Tengo las manos destrozadas. Estoy desfallecida. Apenas sin fuerza.
Milagrosamente, y cuando ya estaba a punto de abandonar, la puerta cede.
La luz me deslumbra por completo y no puedo ver nada durante unos cuantos segundos. Creo que no son segundos, son minutos lo que pasan hasta que consigo ver algo. Estoy como cegada.
Cuando mi vista se aclara un poco veo dónde estoy, dónde he estado todo este tiempo.
Estoy en casa de Javier y Lorena. He estado todo este tiempo encerrada en el sótano de su casa.
No hay nadie a mi alrededor. Voy hasta la cocina a por un vaso de agua, estoy deshidratada.
Allí encuentro una nota bien grande sobre el banco de la cocina.
La nota la firma Lorena, está dirigida a Javier, y pone claramente que se han ido a una cabaña que está junto al lado de Anna, en la nota explica cómo llegar.
Debo ir hasta allí como sea, debo ir hasta allí ya, antes de que sea demasiado tarde.
Antes de salir de casa busco algo con lo que defenderme, recuerdo que en la buhardilla había un arma guardada. Subo hasta allí y la cojo.
Después para al primer coche que veo y lo apunto con esa arma, le pido amablemente que baje, y que deje las llaves puestas. Después pongo rumbo al lago de Anna.