CAPÍTULO 63
LORENA
¿Cuándo nos vamos a casa?
No he pegado ojo en toda la noche. No he dejado de pensar en lo que hice, en lo que pasó aquella noche. He intentado repasar mentalmente todo lo ocurrido, pero mi percepción de la realidad y mi memoria no se llevan muy bien, una me dice una cosa y la otra me dice lo contrario.
He estado años leyendo la prensa en busca de una prueba de confirmación que dijese que lo que hice fue real, que no me lo imaginé. No encontré y llegué a creerme mi realidad, pero a lo mejor solo busqué lo que quise buscar, a lo mejor, subconscientemente, no quise encontrar esa realidad.
A las niñas también les costó mucho dormir.
Es normal, notan mi nerviosismo. Recuerdo la primera vez que las sostuve entre mis brazos.
La primera noche que pasaron en sus camitas.
Lo viene que dormían. Lo felices que éramos las tres.
Con el paso del tiempo me empecé a agobiar y pensé que necesitaban un padre de verdad, conocí a Javier, y no pude tener mejor ojo con él.
Supongo que al final todo se termina por estropear.
Reviso una vez más las puertas, las ventanas.
Vigilo el perímetro de la casa. Me pregunto si debería encender el teléfono móvil.
Me parece raro que Javier no haya venido.
Pero tampoco ha venido esa persona que dice saber lo que he hecho.
Supongo que, si aguanto aquí unos días, el peligro habrá pasado, después tendremos que mudarnos.
Ya veré cómo lo hago. Ahora lo importante es seguir aquí escondidas, sin que nadie nos vea.
Pienso en los altercados de Martina en el colegio, esos que tenían que ver con episodios violentos.
Tanto la jefa de estudios, como la directora como la psicóloga me preguntaron si había alguien en la familia con antecedentes violentos, eso o, o a lo mejor es que había algún tipo de sentimiento o rabia reprimida en la niña.
Pues eso.
⸺Mamá, ¿nos podemos ir ya a casa? ⸺pregunta Natalia desde la puerta del salón de la cabaña.
No sé cómo gestionar esto. Ojalá estuviera aquí Javier. Él sabría que hacer. Él me daría seguridad.
⸺Todavía, cariño, pronto nos iremos.
Luego se escucha claramente un ruido que parece proceder de fuera de la cabaña.