La Invitada CAPÍTULO 61
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CAPÍTULO 61

ANA

Tras el armario

No sé por qué no deja de sangrarme la herida de la cabeza.

He intentado cubrírmela con una prenda de ropa que he encontrado, pero no hay manera, la herida no se cierre.

Estoy muy mareada, pero tengo que salir como sea de aquí.

Si no salgo, va a pasar algo muy malo. Ángel me estará buscando, y no sé de lo que es capaz si cree que alguien me ha hecho algo.

Noto la garganta seca, como llena de tierra, noto el corazón palpitante, como si fuese a estallarme, noto las manos y los pies fríos, como si los tuviese hundidos en la nieve.

El recuerdo de Natalia y Martina es lo único que me mantiene despierta, que me mantiene con vida. Tengo que hacerlo por ellas, no puedo abandonarlas justo ahora. Me necesitan, ahora lo sé. Mi vida sí tiene un sentido, y es este. Estar con las niñas.

Recorro palmo a palmo una vez más el extraño lugar en el que me encuentro. Intento hacerme un mapa mental que me ayude visualizar las dimensiones de este sitio, qué forma tiene, cuántas paredes, las distancias entre unas y otras

Tropiezo una y otra vez con objetos que no reconozco.

Es como si estuviese completamente ciega.

En este lugar solo existe la oscuridad. Me pregunto dónde estará ahora Ángel, si habrá hecho algo malo.

Estará preocupado, y cuando está preocupado, es peligroso.

No debí meterlo en todo esto. Hace tiempo que debí alejarme de él.

Me pregunto si habrá algo con lo que hacer fuego y poder escapar.

Pero los incendios me traen malos recuerdos.

Hacer fuego no siempre es buena idea. Pienso en mi hermana, ella era lo único que tenía. Pero ella murió y solo quedó…

Recorriendo una vez más aquel lugar, tropiezo y me golpeo de lleno contra un armario.

Al golpearlo con la cabeza, cosa que hace que mi herida sangre todavía más, noto que se mueve un poco.

Me pongo en pie. Las piernas me tiemblan.

Lo empujo con ambas manos y percibo que cede un poco.

Lo empiezo a empujar con todas mis fuerzas y me lleno de ilusión al comprobar que se mueve, tras él percibo una de corriente de aire.

Descubro que hay un pasillo que hasta ahora no había recorrido.

Me adentro en él con la esperanza de poder salir de aquí de una vez.