La Invitada CAPÍTULO 58
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CAPÍTULO 58

ANA

Tengo que salir de aquí

Todo está oscuro a mi alrededor. No sé ni los días que llevo aquí ni quién me ha encerrado aquí, solo sé que, si no consigo salir pronto, moriré.

No tengo comida ni tengo agua. Estoy herida, lo último que recuerdo es estar en casa de Javier y Lorena, preparando mis cosas para marcharme, y después alguien me golpeó muy fuerte en la cabeza, haciéndome una gran herida que todavía no está cerrada.

Debí marcharme mucho antes, yo solo quería ver a las niñas, estar un poco con ellas. Ir conociéndolas. Pero no pude resistirme a la tentación de estar junto a ellas unos días más. Ahora sé que fue un error. La policía debe estar buscándome, y cuando me encuentre, mi situación todavía será peor.

Apenas me quedan fuerzas ni voz para gritar. Es como si estuviese encerrada en el inframundo. Al menos hay un par de camas en las que tumbarme. Pero lo que necesito ahora es salir de aquí, no descansar ni dormir.

Vuelo a gritar con todas mis fuerzas. Recorro este lugar buscando una forma de salir.

Pero todo es oscuridad. No veo nada. Y solo hago que tropezar.

Estoy desorientada. Y encima me ha dado por llorar.

Intento consolarme pensando en las niñas.

Visualizar sus caritas hace que me sienta mejor, que me sienta viva.

Eso no me sacará de aquí, pero impide que me vuelva loca.

Yo solo quería estar con las niñas. Y durante un momento cometí el error de pensar que éramos como una familia, una familia normal. Ahora sé que todo era una ilusión. Tengo miedo. No sé qué va a ser de mí. Ni de ellas. Tengo que salir como sea de aquí.