La Invitada CAPÍTULO 57
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CAPÍTULO 57

JAVIER

Por qué se fue así

El “amigo” de Lorena se llama Ángel Hurtado, y está domiciliado en Torrefiel, una de las zonas más humildes de Valencia, por decirlo de un modo amable.

Lo que me llama la atención es que la dirección que le dio a Lorena y en la que al parecer se vieron, no es una vivienda que esté a su nombre, sino al de otra persona que ya veremos si también tendré que investigar.

En realidad, aún tengo algunas dudas de que el tal Ángel Hurtado sea la misma persona que trabaja con Lorena.

Porque tanto ella como Verónica lo conocen como David.

Así que, o bien es un pájaro de mucho cuidado que, al igual que Ana, va por ahí con una identidad falsa, o bien mi amigo jubilado Matías se ha equivocado con la identificación de la persona que podía verse con Lorena en la foto que le di.

Me gustaría pensar que Matías se ha equivocado y que en la vida de mi mujer no se ha colado un bicho así.

Por experiencia profesional, y vital, la gente que adopta una identidad falsa, suele ser gente que arrastra grandes problemas.

Y la gente que arrastra grandes problemas suele dar grandes problemas.

En el caso de Ángel Hurtado, ha estado varias veces en la cárcel por delitos precisamente similares a los que parece que está cometiendo ahora: fraude documental, tráfico de información, delitos contra la protección de datos de carácter personal, y también algo de falseo de criptomonedas, hackeo de cuentas, y algo de tráfico de droga también.

Lo que más me preocupa es sin duda el delito del que también fue acusado y del cual fue declarado inocente: concretamente fue acusado de asesinar a sangre fría a una familia entera.

Matías no me ha pasado el expediente del caso por está clasificado, así que no puedo conocer los detalles ni hasta qué punto salió inocente porque lo era, o por un error de la acusación.

En cualquier caso, se me han puesto los pelos de punta.

Nunca he conocido a un asesino de familias, pero por lo que he oído, son la peor calaña que existe.

Ojalá Matías se haya equivocado y no estemos hablando de la misma persona.

Mi móvil suena. Es una notificación de la aplicación que me descargué para espiar a Lorena.

Acaba de enviarle unos mensajes al tal David.

Mierda. Se me revuelven las tripas por partida doble.

Por los celos y por el miedo a lo que pueda estar tramando esa persona.

Afortunadamente, de momento él no le contesta.

Apenas unos minutos después Lorena me envía un mensaje a mí en el que me dice que finalmente se va a la cabaña con las niñas, que me enviará la ubicación cuando llegue por si me apetece ir.

Que, de todos modos, me ha dejado una nota sobre el banco de la cocina con la que podré llegar, por si allí no hay buena cobertura y el navegador no se puede conectar.

Niego con la cabeza mientras leo el mensaje de mi mujer.

Estoy empezando a verlo todo de otro modo, con otros ojos.

Estoy empezando a pensar que tal vez Lorena haya descubierto algo de ese pájaro, el tal Ángel, y por eso está tan aterrada, por eso las ganas de salir corriendo.

Joder. ¿Por qué no me lo cuenta? Yo tampoco le he contado muchas cosas, vale, pero mierda, si estuviese en peligro o fuesen las niñas las que podrían en estar en riesgo se lo diría.

Le responde con un “vale, id con cuidado”.

A continuación, voy a casa de Verónica para que me eche una mano con la identificación de Ángel Hurtado.

Supongo que si le enseño todas las fotos que me ha pasado Matías no tendrá problemas en decirme a ciencia cierta si se trata del compañero de trabajo con el que Lorena se lleva tan bien.

Verónica me recibe dándome un fuerte abrazo. Realmente se alegra de verme, y yo a ella. Me siento fatal por cómo la he tratado durante las últimas dos semanas. A veces soy nefasto a la hora de mantenerme firme en ciertas posturas con ciertas personas. Soy lo que se dice un blando.

Seguro que, si Cristina viniese llorando y arrepentida diciéndome que se ha equivocado denunciándome, la perdonaría al instante.

⸺Es él, claro es él.

⸺¿Estás segura?

⸺Segurísima, Javier. Al cien por cien. Madre mía, ¿y dices que en realidad no se llama David?

Niego mientras sigo dándole vueltas a todo.

⸺Efectivamente, se llama Ángel, y al parecer no es muy buena persona que digamos.

Noto cómo el miedo se apodera de Verónica.

⸺¿Y por qué se supone que vino a nuestro trabajo? ¿Para qué?

⸺Eso quisiera saber yo. De todos modos, si por alguna de aquellas lo ves, no te acerques a él.

Verónica asiente.

⸺Por cierto, ayer no vino a trabajar.

⸺De acuerdo, Verónica. Gracias por todo. Tengo que dejarte.

Me doy la vuelta para marcharme, pero no he dado ni dos pasos cuando vuelvo a escuchar la dulce voz de Verónica.

⸺Javier, espera.

Al girarme percibo que quiere decirme algo, pero no sabe muy bien cómo.

Leí en un libro de psicología que la mayoría de malentendidos se producen por una inadecuada comunicación.

O bien alguien no se está explicando bien, o bien alguien no lo está entendiendo bien.

A veces se producen fallos de percepción y expresión al unísono y entonces la confusión ya es máxima.

El caso es que creo que con Verónica ha pasado algo así, puede que también me pase con Cristina, incluso con Lorena.

Con María ya fue demasiado. Estoy empezando a pensar que tal vez el problema sea yo.

⸺Dime.

⸺¿Te importaría darme un abrazo?

Volvemos a la senda de los problemas de comunicación. ¿Qué significa para ella un abrazo y qué significa para mí? Me acerco a ella y le doy un fuerte abrazo. A continuación, me dice lo que verdaderamente quería decirme:

⸺Javier, quería pedirte disculpas si en algún momento te he hecho sentir mal, o te he agobiado, siempre te has portado bien conmigo, y me da la impresión de que te he presionado sin razón, me he dado cuenta de que no llevo bien el rechazo, y también que, bueno, supongo que estoy un poco sola.

Busca las palabras adecuadas para responder sin dar a entender lo que no es.

⸺Todos estamos solos, Verónica, algunos lo dicen e intentan poner remedio, otros se callan y terminan solos. Yo también quería disculparme contigo por qué cómo te hablé. No debí bloquearte, lo siento.

⸺No pasa nada, solo una cosa más.

⸺Dime.

⸺¿Crees que podríamos seguir siendo amigos?

Cojo aire. Uno de los aprendizajes que todavía tengo pendiente es sin duda este. La relación con las mujeres.

⸺No lo sé, Verónica, lo cierto es que no sé si eso va a ser posible.

Ella se encoge de hombros, las lágrimas le empiezan a resbalar por los ojos.

⸺¿Por?

⸺Porque por experiencia, la amistad entre un hombre y una mujer, suele acabar mal.

Ella baja la mirada. Asiente.

⸺Si es lo que piensas, lo respeto, aunque no tiene por qué ser así.

Vuelvo a darme la vuelta. Mejor no añadir nada.

No tiene por qué ser así, pero generalmente es así.

Con la seguridad de que el amigo de Lorena, no es quien dice ser, pongo rumbo al domicilio que Matías me dio, el que está en Torrefiel.

Llamo a su casa, pero nadie responde. Escucho cómo una vecina despasa la mirilla. Solo espero que cuando Ángel vuelva a casa no le diga que ha visto a un desconocido llamando a su puerta.

Volveré en otro momento, entretanto, seguiré intentando buscar al hombre del bigote en el centro comercial. Me sigue martilleando en la cabeza qué vio ese hombre en Ana, y no puedo evitar seguir preguntándome por qué se fue así, sin decir nada.