CAPÍTULO 56
LORENA
Nos vamos
Este es con diferencia el peor sábado que recuerdo haber pasado.
Estoy muy nerviosa. Todo se va a echar a perder. Necesito huir, escapar de aquí con las niñas. O todo se sabrá.
Me es imposible centrarme. Pero necesito hacerlo. Tengo que hacerlo. Tengo que saber quién es la persona que se esconde tras ese mensaje.
Y luego está Ana.
Y el incidente de ayer con Natalia. O los incidentes previos de Martina en el colegio.
Y ese maldito dibujo en el que se ve el oscuro cuarto de las dos camitas.
Y por último está David. Bueno, David y Javier.
No sé qué hice con David. No sé qué me pasó, pero no estuvo bien.
Durante gran parte del día me planteo escribirle.
Preguntarle cómo está, no sé, ayer no vino a trabajar.
Sería lo normal. Después recuerdo las palabras de Carlos, lo que no era de fiar, y que lo iban a echar.
La primera vez que me lo dijo se me llegó a pasar por la cabeza que lo hacía por celos, porque se había enterado de que yo me llevaba bien con él y quería mantenerme alejada para tenerme más controlada, más para él.
Pero ahora estoy empezando a pensar que a lo mejor tenía algo de razón.
La última vez que hablé con él fue muy tajante, y parecía muy seguro. ¿Por qué iba a mentirme?
Mientras pienso en él, le escribo casi sin pensar. Le preguntó cómo está. Por qué ayer no vino a trabajar. Después le digo que si tiene un momento me gustaría que hablásemos de lo que pasó el jueves por la tarde.
Me quedo unos segundos mirando el móvil a la espera de que responda, normalmente no tarda más de veinte o treinta segundos. Pero en esta ocasión no es así. En esta ocasión no responde.
Me levanto y me planteo marcharme yo sola con las niñas. Algo me dice que están en peligro. Debo irme con ellas. Y debo hacerlo ya.
⸺Martina, Natalia, coged muda para dos días. Nos vamos a pasar el fin de semana a una cabaña.
Las dos niñas se me quedan mirando con cara de pasmadas. Pero tras una media hora discutiendo y convenciéndolas de mil maneras, consigo que hagan lo que les pido.
No es hasta que estamos las tres subidas al coche, cuando empiezo a respirar bien.