La Invitada CAPÍTULO 46
66%

CAPÍTULO 46

LORENA

Excitada

El vuelo de vuelta no me sirve para aclarar muchas cosas, solo para corroborar que Carlos está mucho más simpático y atento de lo que lo estaba ayer y, por supuesto, de lo que lo estaba hace unos días.

Le digo amablemente que me duele bastante la cabeza, que prefiero estar en silencio, él no se opone.

Ladeo la cabeza sobre el respaldo del asiento y trato de poner mi cabeza en orden.

Pienso en mi vida, en la maldita crisis de los cuarenta que me está sentando como una patada en mis partes íntimas.

A la situación en casa con Javier y con las niñas, se ha unido mi situación personal en el trabajo, con David, con Carlos.

Con la niñata esa de Verónica que no sé qué le pasa.

Y me digo que no me reconozco. No sé qué narices hago tonteando tanto con David.

Porque para qué engañarnos, eso es lo que he estado haciendo.

En el momento en el que un hombre te manifiesta abiertamente que le atraes, que le gustas, y tú no solo no haces nada por cortarlo, sino que le sigues el royo, estás tonteando de un modo peligroso.

Y en esta vida hay que andarse con cuidado con esas cosas.

Porque de la fantasía a la realidad, hay una gran diferencia que solo aquellos que han dado el paso lo saben.

Llega una azafata y nos pregunta si necesitamos algo. Carlos pide un café, me pregunta si a mí me apetece algo. Le digo que otro café.

⸺Te sentará bien, ya verás ⸺dice con amabilidad.

⸺Eso espero.

⸺De aquí un par de semanas tenemos otro viaje, esta vez será en Madrid, dos noches en lugar de una, ya te confirmaré la fecha.

Me quedo mirándolo mientras pienso que él ya da por hecho que voy a ir. Me sonríe.

⸺Te parece bien, ¿no? Esta vez nos alojaremos en un cinco estrellas que conozco que te va a encantar.

Estos viajes vienen fenomenal para desconectar de la vida y de la rutina diaria.

En cuanto descanses un poco lo verás todo de otra forma.

No sientas remordimientos por pasártelo bien y disfrutar, Lorena, recuerda, la vida es un juego en el que hay que pasárselo bien. Si te lo pasas bien, todo está bien.

Trago saliva. Asiento tratando de ser cortés. No sé cómo no puedo acordarme de casi nada. Me digo si no debería preguntarle directamente qué pasó exactamente. No sé si eso procede o no. En cualquier caso, mejor ser inoportuna que vivir siempre con la duda.

⸺¿Puedo preguntarte algo, Carlos?

⸺Claro, ¿cuál es tu duda?

La mirada serena y tranquila con la que me mira me calma. Fuese lo que fuese lo que pasara, al menos no me juzga, ni me culpa, ni se siente decepcionado.

⸺Me da un poco de vergüenza preguntarte esto, pero ¿pasó algo entre nosotros anoche? Iba bastante mareada y no consigo recordar casi nada.

Carlos suelta una pequeña carcajada. Está disfrutando con la lucha interna que tengo en estos momentos.

⸺¿Te preocupa si pasó algo entre tú y yo?

⸺Me preocupa no ser consciente de mis actos.

Carlos vuelve a reír.

⸺Lo que pasó es que te lo pasaste de maravilla, y te vi disfrutar como nunca.

⸺Vamos, Carlos, no te rías de mí, ¿pasó algo o no pasó algo?

La azafata llega con los dos cafés, que nos los sirve con mucha delicadeza. Carlos se echa el azucarillo con una sonrisa de satisfacción en la cara.

⸺Vamos a ver, Lorena, lo que te preocupa es si mantuvimos sexo, ¿verdad?

⸺Sí.

⸺¿Y por qué te preocupa tanto?

⸺Carlos, por favor, no me hagas sufrir más, soy una mujer casada, y tú también estás casado, creo que no hace falta explicarlo.

Se toma uno segundos más para responder. Remueve su café y le da un pequeño sorbo. Se limpia los labios con la servilleta de papel que le ha dejado la camarera.

⸺Antes de nada, te diré que me halaga que pienses en el hecho de que entre tú y yo podría haber pasado algo, no te voy a mentir, menos ahora que estamos cogiendo confianza, me atraes mucho Lorena. Me parece que eres una mujer increíble en muchos sentidos, no solo en el físico.

Noto cómo mi respiración se entrecorta. No hay que olvidar que estamos sobrevolando España a ochocientos kilómetros por hora y que a pesar de que el avión sea de Iberia, entre Carlos y yo apenas hay unos centímetros de distancia.

La forma en la me hace saber sus sentimientos, lejos de molestarme o incomodarme, me halaga, y otra cosa.

Me flagelo por ello. Pero también me excita un poco.

⸺Agradezco que me veas así, Carlos, pero si eres tan amable, dime por favor si pasó o no. Necesito saberlo.

⸺Está bien, no te haré sufrir más, que veo que lo estás pasando mal. No pasó nada entre nosotros, ¿más tranquila?

Asiento con una sonrisa de satisfacción. Puedo ser muchas cosas, algunas de ellas bastante malas, pero nunca he sido infiel.

⸺Perdona por insistir tanto, Carlos, pero ahora mismo tengo demasiadas cosas en la cabeza como para meterme en un lío más.

Él vuelve a sonreír, pero en esta ocasión lo hace de un modo un poco travieso.

⸺¿A qué viene esa sonrisa?

⸺Tu subconsciente, ¿recuerdas?

⸺¿Qué?

⸺Que ocupa gran parte de lo que hay en tu cabeza, el subconsciente toma el control cuando bebemos o estamos bajo los efectos de alguna otra sustancia.

⸺¿Qué quieres decirme con eso? Explícate.

⸺Que ayer tu subconsciente tomó el control, y se expresó.

⸺¿El qué? ¿Qué expresó?

Carlos suelta un pequeño suspiro cargado de suficiencia.

⸺Lorena, si ayer no pasó nada entre nosotros fue, precisamente, porque yo no quise. Tú sí querías, de hecho, me preguntaste si era marica por no querer follarte.

Escuchar eso hace que me ruborice por completo. De nuevo se me entrecorta la respiración. Miro de reojo hacia un lado y otro para ver si hay alguien escuchándonos. Aparentemente no lo hay. Aunque hay gente que disimula muy bien.

⸺No me lo creo, Carlos, mientes.

Él niega con una sonrisa.

⸺No, Lorena, no estoy mintiendo, y creo que en el fondo lo sabes.

Cuando descanses un poco y dejes de bloquear a tus recuerdos, tal vez lo recuerdes todo.

Lo pasamos muy bien anoche, pero cuando llegó el momento de irse, tú ibas bastante mareada, así que te acompañé amablemente a la habitación.

Tú no dejaste de provocarme en todo el camino, me dijiste cosas bastante calientes, de hecho, no sabía que escondieses una parte tan ardiente dentro de ti, Lorena.

Algo me dice que Carlos no está mintiendo, y lo pero de todo es que estoy empezando a sentirme excitada de nuevo. Qué demonios me pasa.

⸺Sí, claro, y me creo que te dije todo eso y tú desaprovechaste la ocasión.

⸺Lorena, que tenga muchas ganas de tener sexo contigo no significa que vaya a aprovechar la primera ocasión.

Quiero hacerlo, de hecho, tengo más ganas aún que ayer, pero quiero que cuando lo hagamos te acuerdes bien.

Anoche no estabas en condiciones, si lo hubiésemos hecho yo hoy me sentiría fatal, y tú también. Ya habrá más ocasiones.

Sin querer ni ser consciente, me humedezco un poco los labios. Respiro. Sigo excitada.

Recuesto de nuevo mi cabeza sobre el respaldo del asiento y mi cabeza vuela a si habrá más ocasiones, tal y como él afirma.

Hace un instante me decía que no podía seguir así, que tenía que reordenar mi vida, y ahora me estoy preocupando por si habrá más ocasiones con Carlos, como él dice.

Me sosiego pensando que primero de todo tengo que arreglar la situación de mi casa, con mi marido, con mis hijas, y solucionar de una vez el tema de Ana. De hoy no pasa.