La Invitada CAPÍTULO 36
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CAPÍTULO 36

LORENA

Soy una impostora

Esta mañana ha sido todo tan extraña, incómodo y precipitado, que no he tenido tiempo ni de leer un poco la prensa, como hago siempre.

Eso ha hecho que salga de casa con esa intranquilidad que a veces se te mete en el cuerpo y que te hace pensar si has cerrado con llave, has dejado el gas encendido, o has olvidado poner la alarma de casa.

Es ese tipo de sensación de que has olvidado algo importante. Pero que no sabes que es.

Y la verdad es que no es para menos. Menos mal que Ana se marcha hoy, porque no iba a tolerar que pasase en nuestra casa con las niñas ni un solo día más.

Sospechaba que había algo raro en ella, que tenía malas intenciones relacionadas con apropiarse el cariño de las niñas o el de Javier, pero no que fuese una persona peligrosa, esa es la verdad.

Encontrar la pistola en la cajonera fue tan impactante que no tuve fuerzas ni para comentárselo a Javier, mucho menos a ella.

Lo último que necesitaba era montar una escena de semejante calibre delante de las niñas.

¿Quién no me dice que no se hubiese violenta?

¿Quién no me dice que no esconde alguna otra arma en algún lugar de esa buhardilla? ¿Y si es una criminal muy violenta?

Solo el hecho de saber que está sola en casa, ahora que sé lo que sé, hace que se me ponga toda la piel de gallina.

Menos mal que las niñas ya están en el colegio y que Javier ya se ha ido al trabajo.

Hoy irá a la revisión médica, le dirán que está todo bien y se irá de casa, si hace falta le pagaré yo misma el vuelo a Francia.

Ni fiesta de despedidas como querían las niñas ni nada que se le parezca.

La fiesta la haré yo en casa con mis hijas y con mi marido cuando nuestra “invitada” se haya ido.

⸺Enhorabuena.

Cuando escucho la voz de David a mis espaldas no puedo evitar sobresaltarme, cosa que a David le hace bastante gracia.

⸺¿Enhorabuena por?

⸺¿Por? ¿Desde cuándo sabías lo de tu ascenso? Qué calladito te lo tenías.

Aparto un poco la mirada de la pila de expedientes que tengo sobre la mesa y que estoy preparando para la reunión que tengo en unos minutos con Carlos.

Evalúo la expresión de David. No está enfadado, su sonrisa habla por él.

La verdad es que es una suerte contar con alguien como él por aquí, no sé cómo Carlos puede decir esas cosas de él.

⸺Perdona que no te dijese nada, David, pero ya sabes cómo son…

⸺Sí, tranquila, ya sé cómo son estas cosas, no puedes decir nada hasta que sea un hecho.

Cuestiones de lealtad más que nada, sé cómo funciona la jerarquía.

Lo que me extraña es que, verás, entiendo que no te hayas querido llevar a tu nuevo equipo a un tipo alto, guapo y simpático como yo, pero que hayas fichado a Pocahontas …

Nuevamente tengo que mirar a David a los ojos para saber si habla en serio o está de broma. Afortunadamente, está de broma, aunque eso no quita para que no sepa qué responderle. Me encojo de hombros como una tonta.

⸺Perdona, David, pero tengo un poco de prisa, Carlos me espera para una reunión, ¿hablamos en otro momento?

⸺Claro, doña importante, faltaría más. Robarle algo de su valioso tiempo es lo último que quisiera.

Paso frente a David tratando de establecer el mínimo contacto visual posible, algo que me resulta difícil por cómo me sigue con la mirada.

La verdad es que debe de estar pensando que estoy completamente loca, o al menos que soy una bipolar de mucho cuidado.

Un día estoy súper simpática con él y al día siguiente prácticamente ni le hablo. Me siento una persona horrible.

Antes de entrar en el despacho de Carlos recibo una inesperada llamada del colegio, la jefa de estudios otra vez, como la semana pasada.

Me dice que Martina ha vuelto a meterse en un lío.

Esta vez se ha peleado con una chica que estaba diciendo cosas sobre ella.

Durante unos segundos me digo que no puede estar pasando esto justo ahora, es como si las fuerzas ocultas del universo estuviesen reorganizándose para ir en conta mía.

⸺Tranquila, Lorena, no hace falta que vengas, no ha sido nada grave, afortunadamente no ha pasado de unos arañazos y unas patadas, nada que en unos días no haya quedado olvidado, pero he creído importante contártelo.

⸺Gracias, Arancha, no sé qué le habrá pasado a Martina, en casa no es así.

⸺Sí, lo sé, es una niña muy amorosa y madura para su edad, a mí también me extraña. Perdona que te lo pregunte otra vez, pero ¿está todo bien en casa?

Eso mismo me pregunto yo, y si hace unos días tenía la respuesta muy clara, ahora, ya no la tengo tanto.

⸺Bueno, hemos tenido un poco de estrés durante los últimos días, pero tampoco nada que se salga de lo normal.

⸺Los niños, y en especial las niñas tan sensibles como Martina, son muy sensibles a este tipo de situaciones, no olvidemos que el estrés desencadena las reacciones corporales primitivas de la supervivencia, esto se traduce en que, cuando una persona está estresada, el cuerpo la prepara para una reacción de huida o de lucha.

Al parecer el cuerpo de Martina reacciona frente al estrés preparándola para la lucha.

⸺Lo tendré en cuenta, Arancha, gracias por la explicación, ahora ya me quedo un poco más tranquila.

⸺¿Tranquila? Hay enseñarle a la niña a controlar sus impulsos ahora que estamos a tiempo, o de lo contrario crecerá pensando que cuando se presenta un contratiempo la solución es la violencia, y no queremos eso, ¿verdad?

⸺Claro, Arancha, por supuesto que no. Gracias otra vez.

⸺De nada, luego hablamos.

La conversación con Arancha me deja muy mal cuerpo. ¿Qué demonios le pasa a Martina? ¿Por qué está haciendo eso? Está claro que en casa se ha respirado la tensión entre Javier y yo, y tal vez también entre Ana y yo, pero tampoco me parece que haya sido como para ir por ahí peleándose.

Trato de templarme antes de entrar a la reunión a la que Carlos me ha convocado junto con mi nuevo equipo.

En estos momentos me considero una impostara total, más de lo que me he considerado toda la vida.

En estos momentos no tengo ni la menor idea de por qué Carlos me ha elegido para este puesto, ni por qué tuve que decir que sí.

Ahora mismo pienso que no voy a ser capaz, que lo voy a hacer fatal, y que todo mi equipo va a pensar que soy una completa inútil que no merece el puesto que le han dado.

⸺Ánimo, Lorena, no te preocupes por nada, lo vas a hacer genial.

Escucho la voz de David a unos pocos metros de mí, que me sonríe y me da el apoyo que necesito justo en el momento en el que lo necesito.

⸺Gracias, David.

Con algo más de confianza, entro al despacho de Carlos.