La Invitada CAPÍTULO 11
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CAPÍTULO 11

JAVIER

Casa

La expresión de asombro de Lorena lo dice todo, de entrada, la presencia de Ana no solo no le ha caído en gracia, sino que le está haciendo sospechar cosas raras.

Martina, en cambio, parece alegrarse de que haya alguien de visita en casa.

Lo que está claro es que lo mejor es que me muestre lo más natural posible.

A más raro me encuentre y me comporte, más sospechará Lorena de que algo extraño hay detrás.

Ella tiene esa sensibilidad. Y porque la realidad es que, obviando que cuando atropellé a Ana estaba acompañado por otra mujer, no hay nada más que ocultar, así que, por mi parte, de momento tranquilidad.

⸺Os presento, estas son Lorena, mi mujer, y esta la pequeña de la casa, Martina, faltará Natalia, que es la mayor, por cierto, ¿dónde está? ⸺pregunto mirando a Lorena, que continúa en modo asombrada. Tarda un par de segundos en responder. No me gusta nada cuando pone esa cara.

⸺Se ha ido a comer a casa de Vega, después su madre las llevará a gimnasia, a la salida habrá que ir a recogerla.

⸺Ah, estupendo. Mirad, esta de aquí es Ana, y bueno, como ya sabéis, ayer tuve un pequeño accidente con el coche que me tuvo unas cuantas horas en urgencias ⸺Espero a que Lorena asienta antes de continuar.

Lo hace, pero manteniendo los ojos de sorpresa que tan poco me gusta⸺.

El caso es que a mí no me pasó nada, pero Ana sí sufrió un golpe bastante fuerte en la pierna, en principio no parece nada grave, pero podría serlo sino guarda un reposo estricto durante los próximos días.

El problema es que Ana vive en Francia, estaba aquí por una entrevista de trabajo y, bueno, estaba teniendo algunos problemas con el alojamiento y yo me he ofrecido a que se quede con nosotros, en cierta manera, el hecho que esté así es en parte por mi culpa, así que qué menos que mostrar un poco de hospitalidad. ¿Qué os parece la idea?

Veo que a Lorena no le hace ninguna gracia.

Normal, no entiende nada, es la primera vez que traigo a una huésped a casa de forma totalmente imprevista.

Repasa el cuerpo de Ana de esa forma que tan bien conozco y que tan poco me gusta.

Es la mirada de celosa de mi mujer, una mirada que todavía me gusta menos que la mirada de sorprendida.

⸺A mí me parece estupendo, Ana me cae bien ⸺dice Martina muy sonriente. Agradezco el capote que me está echando la pequeña. Veo cómo Lorena la mira con algo de perplejidad.

Ana, que está percibiendo la tensión que mi mujer está creando sin ni siquiera haber hablado, dice:

⸺De verdad, Javier, has sido muy amable, pero no eres responsable de lo que me pase, me buscaré otro lugar, creo que no ha sido muy buena idea aceptar tu invitación.

⸺De eso nada, Ana, eres la invitada de mi marido, te quedas en esta casa los días que hagan falta ⸺dice Lorena mostrando por fin esa vena educada y elegante que tanto me gusta de ella.

Le tiende la mano a nuestra invitada, que se la da apoyando su cuerpo sobre la muleta que sujeta con su mano izquierda⸺.

Lo que no termino de entender es por qué Javier dice que se siente responsable, según me contó, un coche que salió de la nada se le cruzó y eso hizo que tuviese el accidente.

Las palabras de Lorena me caen como una bofetada.

Ana se queda mirándola boquiabierta, después me mira a mí con cierta cautela.

No tengo más remedio que improvisar sobre la marcha y esperar a que el resto de cantantes de la banda, en este caso, Ana, sepa seguir mis acordes y no se distancie mucho de la melodía central.

⸺Sí, bueno, así fue, un coche se me cruzó, pero Ana se encontraba cruzando un paso de peatones en el momento en el que yo y el otro coche colisionamos y fue mi coche el que impactó sobre ella.

Lorena se queda boquiabierta y se tapa la boca con ambas manos.

⸺Dios mío, Javier, ¿atropellaste a esta mujer? ¿Y por qué no me dijiste nada ayer?

Respiro con profundidad y cojo aire tratando de tranquilizarme. Me encojo de hombros. Niego.

⸺Supongo que porque me sentía tan avergonzado y tan aterrado por si le había pasado algo, que no tuve fuerzas para contarlo anoche. Lo siento, no sé qué decir.

Lorena entrecierra los ojos. A pesar de sus expresiones de celosa y de sorpresa, le veo algo distinto, una especie de brillo que la hacen más atractiva de lo que últimamente está. Supongo que algo habrá tenido que ver el polvo que pegamos ayer.

⸺Tranquilo, Javier, no pasa nada, lo importante es que al final no ha pasado nada grave. Y por supuesto, si en cierta manera tú fuiste el causante de lo que le ha pasado a Ana, qué menos que ofrecerle tu casa si está teniendo problemas con el alojamiento.

⸺Gracias, Lorena, eres muy amable, y de verdad, si en algún momento mi presencia en esta casa es una molestia, dímelo con total confianza ⸺dice Ana con una sonrisa muy bonita.

Debe tener unos cuatro o cinco años que nosotros, pero son más que suficientes para que de ellos se desprenda ese aire juvenil que a nosotros nos falta.

⸺Tranquila, no serás ninguna molestia.

Tras sortear este primer incómodo escollo, acompaño a Ana hasta la buhardilla donde va a quedarse la próxima semana.