La Invitada CAPÍTULO 8
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CAPÍTULO 8

LORENA

El almuerzo

El día ha empezado de maravilla, pero a medida que han ido pasando las horas se ha ido ensuciando poco a poco.

Esta dinámica negativa ya se ha convertido en un clásico de mi vida diaria, es como si fuese imposible pasar un día completo bueno.

Me ha fastidiado bastante comprobar que Javier, a pesar de que ha empezado muy bien, se ha terminado comportando como siempre.

Ni un solo mensaje suyo en toda la mañana.

Como si fuese un fantasma. Para colmo, la niñata de Verónica mirándome con cara rara.

Es la típica mujer veinteañera que se cree superior a las mujeres como yo por el mero hecho de que atraen las miradas de hombres mayores que ella, concretamente de los hombres con la edad que tengo yo. Menos mal que Javier no es de esos.

⸺Voy a salir a tomar un café, ¿quieres algo, Lorena?

⸺David vuelve a sacarme de mis pensamientos desde el umbral de la puerta.

Levanto la cabeza de la mesa y me cuesta un poco enfocar la mirada.

Voy a tener que ir haciéndome a la idea de que yo también necesito gafas ocupacionales.

Lleva un polo gris ajustado que le favorece bastante.

Normalmente nunca salgo de la oficina durante mi jornada de trabajo, tampoco suelo responder afirmativamente cuando me pregunta si quiero algo.

⸺Pues mira, sí, pero si no te importa bajo contigo, así estiro un poco los brazos y las piernas.

Disfruto viendo la expresión de asombro de David, que durante los cuatro segundos que tardo en ponerme de pie y bloquear el ordenador apenas parpadea. Después observo cómo me mira las piernas de forma muy sutil.

⸺Creo que es la primera vez que bajas a tomar café.

Sonrío mientras caminamos hacia el ascensor.

Es un palmo más alto que yo y lo noto un poco nervioso cuando andamos el uno al lado del otro.

En algunas culturas eso ya significa algo.

Al caminar desprende un olor a perfume amaderado con bastante personalidad.

Parece que venga de haber estado torneando un mueble de madera de roble con sus propias manos.

En algunas culturas, eso también significa algo.

⸺Antes bajaba más, eso es verdad, últimamente siempre encuentro algo que hacer que termino anteponiendo a tomar un café.

⸺Pues yo si levanto un poco la cabeza del ordenador la mañana se me hace eterna, además de que últimamente la vista también se me cansa bastante.

⸺Vaya, no soy la única.

⸺¿A ti también te pasa?

⸺Desde luego, aunque lo mío es más bien una cuestión de edad.

⸺Lo dices como si fueses mayor.

⸺Soy mayor.

⸺Qué dices, pues como yo.

⸺No, tú eres más joven, y créeme, a estas edades la diferencia de edad se nota mucho.

⸺Va, tonterías, yo te veo igual que yo.

Sonrío ante la energía y el brillo de ojos con los que me mira de David. Que un hombre me mire no es algo a lo que esté acostumbrada últimamente, en mi día a día solo hay lugar para las malas caras y las malas contestaciones, por no hablar de las continuas discusiones con las niñas.

Llegamos a la acogedora cafetería a donde me conduce David, a unos cinco minutos más o menos de donde trabajamos, en plena zona universitaria, muy cerquita de la avenida Blasco Ibáñez. Ver el continuo trasiego de estudiantes universitarios todavía me hace sentir más mayor.

⸺¿Aquí es donde vienes todos los días a tomar café?

⸺digo fijándome en la decoración con un claro marcado bohemio que desprende cada rincón del local.

En las paredes hay cuadros con marcos ornamentados, las sillas están revestidas por acolchados color verde oliva y remaches de latón, la iluminación es tenue y depende de pequeños farolillos que cuelgan del techo y de las paredes.

⸺No siempre, voy variando. En esta zona tengo fichados varios locales que están bastante bien. Es lo bueno de esta zona, que hay mucha variedad.

La camarera se acerca. El pide un café y un cruasán, yo un cortado.

⸺¿Qué tal ha ido con el jefe? Según me han dicho te ha secuestrado a primera hora.

⸺Bien, quería que le pusiera al día con algunos expedientes que quiere cerrar cuando antes.

⸺¿Qué opinas de Carlos? ¿Te cae bien?

⸺Bueno, ni fu ni fa, ¿y a ti?

⸺Ni fu ni fa. Pero me da que tú a él sí le caes bien.

⸺¿Yo? Qué dices, pero si es justo lo contrario, creo que me tiene manía.

⸺¿Manía? Lo que te tiene es puesta la vista encima.

⸺¿Qué dices?

⸺Lo que oyes. A Carlos se le van los ojos cada vez que pasas, lo tienes loco.

Los comentarios de David, pero, sobre todo, cómo se expresa, me arrancan una sonrisa.

⸺Qué tontería es esa, a mí ya no me mira nadie.

⸺Por favor, Lorena, eres la mujer más atractiva de toda la planta, claro que te miran, y no solo Carlos.

Me sonrojo un poco ante las palabras de David, no imaginaba que fuese tan directo, tampoco imaginaba que salir un poco de mi cubículo y pensar en otras cosas, como, por ejemplo, el mundo de las relaciones y de la atracción, me fuese a evadir tanto.

⸺¿Y tú en qué situación sentimental estás ahora? Oí que te habías separado ⸺pregunto mientras le doy un sorbo al cortado.

⸺Vaya, qué directa, ¿estás acaso interesada? ⸺dice David con una sonrisa llena de picardía que me arranca una carcajada que a punto está de hacer que escupa todo el café.

⸺¡No! ¡Qué dices! Es solo que escuché que te habías separado y tal, y, en fin, no sé si ya habías hecho todo el papeleo, si ya habías rehecho tu vida, me refiera a eso. Mal pensado.

⸺¿El papeleo? ¿No estarás pensando en separarte? Porque te adelanto que es una real mierda.

⸺¿Sí?

⸺Es algo que te tritura por completo.

⸺¿En qué sentido?

⸺Bueno, para empezar en el emocional, pero a lo mejor puede que también en lo económico, en lo social, a lo mejor también en lo profesional.

No digo que siempre pase, pero hay veces que cuando la gente se separa no lo lleva nada bien, se transforman por completo, se dejan influir y asesorar por gente muy resentida, y convierten un proceso que podría ser un mero trámite en una carnicería.

⸺Vaya, se le quitan a una las ganas siquiera de imaginárselo.

⸺Y tanto, pero, como digo, no siempre es así, también hay gente muy sensata que solo quiere seguir su camino sin más.

⸺Entonces, ¿tu separación fue de las buenas o de las malas?

David le da un buen mordisco al cruasán que se está comiendo. Asiente mientras mastica y traga.

⸺Como ya te habrás podido imaginar, de las malas.

⸺Vaya, lo siento, debió ser horrible.

⸺Prefiero no recordarlo.

Mi móvil empieza a sonar. Estoy tan evadida que casi me sobresalto. Es del colegio de las niñas. Es la directora del colegio, me dice que ha habido un altercado en el que una de mis hijas se ha visto implicada, que tengo que ir cuanto antes.

La sangre se me hiela al pensar en las posibilidades. Después me despido de David, que se hace cargo amablemente de la cuenta y me desea que no sea grave, que, si no me importa, después me escribirá para preguntarme.

⸺Claro, no hay problema, y gracias por el almuerzo, a la próxima invito yo.

⸺Ni te preocupes, que no sea nada lo de tu hija.

Con una mala sensación en el cuerpo, pongo rumbo al colegio para qué ha hecho exactamente mi hija pequeña. De Natalia me lo hubiera imaginado, pero ¿Martina?