La Intérprete SANTINI
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SANTINI

Aire.

Eso fue.

Lo vi cruzar el camino de arena. Elegante incluso en lo informal: camisa clara, gafas de sol, ese gesto suyo que parecía no alterarse nunca.

Al levantar la vista y verme, se detuvo. Se quitó las gafas despacio.

No dije nada.

Caminé hacia él.

Y le abracé.

Sin palabras.

El cuerpo cedió.

Lloré.

No intenté contenerlo.

—Gracias por venir…

La voz salió rota.

Me sostuvo sin apretar, sin prisa. Como si midiera el tiempo exacto que necesitaba.

—Habría venido antes —dijo— si me hubieras llamado.

Pausa.

—No tienes que cargar con todo esto sola, Sophie.

Asentí contra su hombro.

Respiré.

Salimos a caminar.

La arena estaba fría. El mar, quieto. El cielo limpio, como si no tuviera memoria.

—Me siento perdida —dije—. Traicionada.

Él no respondió enseguida.

—Estoy sorprendido —dijo al fin—. Y, al mismo tiempo, no del todo.

Lo miré.

—Conozco al Halcón desde hace tiempo —añadió—. Si se ha ido así, es porque creyó que no tenía otra opción. O quizá quiso protegerte, a su manera.

Negué.

—No se protege a alguien desapareciendo.

La voz volvió a tensarse.

—Me hizo creer en algo… y se fue.

Santini asintió levemente.

—En nuestro mundo, cuando todo se cierra, las salidas son pocas. Cárcel. Muerte. O desaparecer.

Me detuve.

—Yo habría elegido irme con él.

No dudé.

—Lo amaba.

Santini me observó en silencio.

—Es el primero —añadí—. El único al que he querido así.

Bajó la mirada.

Lo miré, con los ojos llenos de lágrimas.

—¿Crees que volverá?

—Je ne sais pas. Sinceramente, no lo sé.

Tragué saliva.

—Lo peor es que, a pesar de la rabia… lo cambiaría todo por verle entrar por esa puerta ahora mismo.

Tomé aire, intentando sostener la voz.

—Como lo cambiaría por volver a ver a mi madre. A mi hermana.

Santini no respondió.

—Lo he perdido todo, Santini.

Me sostuvo contra él.

—No.

Esperó un instante antes de añadir:

—Has perdido mucho.

Alzó ligeramente la cabeza para mirarme.

—Pero sigues aquí. Y mientras estés aquí… no estás sola.

Cerré los ojos.

No dijo nada más.

No hacía falta.