La Intérprete PRIORIDADES
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PRIORIDADES

La videollamada entró casi al instante. La pantalla se dividió en dos.

Claire apareció primero. Seria. Tensa. A su lado, Sebastián, con esa calma precisa que no abandonaba ni en los peores escenarios.

—Sofía —dijo Claire—. Hemos rastreado todo.

El estómago se me cerró.

Sebastián asintió.

—Paraísos fiscales. Sociedades. Propiedades. Cuentas activas y dormidas. Incluso movimientos antiguos.

Claire continuó, sin variar el tono:

—No hay respuesta. Ningún contacto. Ningún intermediario. Es como si se hubiera evaporado.

Guardé silencio. Respiré.

—¿Habéis considerado un secuestro? —preguntó Sebastián.

Negué.

—No.

Claire frunció el ceño.

—¿Por qué estás tan segura?

—Por cómo se fue —dije—. Por cómo dejó todo. No hubo violencia. No hubo rastro. Fue… una decisión.

El silencio fue breve.

—¿Has hecho algo por tu cuenta? —preguntó Claire.

—No. Pero tengo un contacto. Es fiable.

—¿Fiable cómo?

—Lo suficiente para descartar un secuestro.

Claire suspiró, contenida.

—Basta ya de hacer las cosas sola.

Me moví en la silla.

—Claire…

—No —cortó—. Esto es precisamente lo que nos ha traído aquí. Elías trabajaba así. Solo. Confiando en su instinto por encima de cualquier estructura. Y míranos ahora.

Sebastián asintió.

—Para eso estamos nosotros. Para anticipar, proteger y contener. Si quieres que podamos hacerlo, tienes que dejar de ir por libre.

Bajé la mirada.

—Lo entiendo.

—Bien —dijo Claire—. Porque ahora el foco eres tú.

Levanté la cabeza.

—¿Yo?

—Sí. La desaparición ya es pública. Y tú eres el vínculo directo. A partir de ahora, sigues nuestras indicaciones. Sin excepción.

—De acuerdo.

—Y otra cosa. Se acabaron los acuerdos informales. Las lealtades sin respaldo. Ya sabes cómo termina eso.

Tragué saliva.

—Sí.

Claire respiró antes de continuar.

—Han congelado más cuentas de Elías. Y han abierto revisiones sobre varias propiedades.

—¿Y las mías?

Sebastián no dudó.

—Bloqueadas. Temporalmente. Procedimiento estándar. No es una acusación.

El golpe fue seco.

—Entonces… ¿cómo se supone que gestiono todo esto?

—¿Tienes efectivo?

Asentí.

—Algo.

—Entonces prioriza —dijo—. Seguridad. Personal esencial. Compromisos estratégicos. Lo demás puede esperar.

Claire añadió:

—Intentaremos desbloquear lo antes posible. No hay nada contra ti. Pero, hasta entonces, el margen es mínimo.

El pecho se me tensó.

—No entiendo nada.

—Nosotros tampoco —dijo Claire—. Pero estamos aquí.

Sebastián sostuvo la mirada.

—No estás sola. Aunque ahora lo parezca.

—Gracias.

La pantalla se apagó. Me quedé inmóvil.

El mundo se había estrechado.

Y, esta vez, no había nadie detrás sosteniéndolo.