BLOQUE 2
La prueba apareció en una estación de servicio situada a la salida de Burgos.
El segundo vehículo se detuvo allí poco después de abandonar la zona donde Pablo había muerto.
La grabación no permitía ver con claridad el rostro del conductor.
Sí permitía observar el interior del coche.
Clara detectó primero una forma rectangular sobre el asiento trasero.
Era gris.
En uno de los bordes se veía una zona clara.
Elena amplió la secuencia.
En otra toma, cuando el hombre abrió la puerta posterior, el objeto se distinguía mejor.
Carpeta gris.
Etiqueta blanca.
Y una banda elástica oscura alrededor.
Laura ya había mencionado aquella banda.
La coincidencia era mucho más fuerte.
A las 00:17, la carpeta que Pablo había llevado consigo durante el día estaba dentro del segundo vehículo.
Después de la muerte.
Antes de la entrada nocturna en su casa.
Elena añadió la hora a la cronología.
00:17 — CARPETA GRIS EN SEGUNDO VEHÍCULO.
Más abajo:
02:39 — ENTRADA EN LA VIVIENDA.
El sentido del registro cambiaba.
Quien volvió a la casa probablemente ya tenía la carpeta.
Por tanto, buscaba otra cosa.
Podía ser la caja cuatro.
El portátil.
O cualquier material que permitiera continuar el recorrido documental.
La carpeta, además, había estado más de dos horas en poder de quien viajaba en el segundo vehículo antes de la entrada en la vivienda.
Tiempo suficiente para revisarla.
Elena necesitaba saber qué podían haber encontrado dentro.
Reconstruyeron el contenido probable a partir de las copias conservadas.
Había fotografías de 2017 y documentación relacionada con la Colección Velasco. También referencias a genealogías divergentes, notas sobre la inscripción y el índice que marcaba las piezas localizadas y la segunda copia pendiente.
La fotografía de 1912 podía haber estado incluida.
No sabían si la determinación completa había formado parte del conjunto.
Todo indicaba que no.
El propio índice sugería que la pieza decisiva todavía no había sido localizada.
Eso explicaba el regreso a la vivienda.
La carpeta demostraba que Pablo había avanzado mucho, pero también señalaba lo que todavía le faltaba.
Quien la obtuvo podía utilizar sus notas para continuar la búsqueda.
Correspondencia.
Contactos.
Signaturas.
Archivos digitales.
El objetivo posterior podía ser seguir la ruta, no únicamente destruirla.
La investigación de Pablo se convertía, después de su muerte, en un mapa para otra persona.
Elena volvió a interrogar a Raúl.
Él reconoció la banda elástica.
Había visto la carpeta en casa de Pablo.
También reconoció haber visto allí cajas con documentación de Burgos, aunque decía no recordar específicamente la número cuatro.
Eso situaba a Raúl dentro del despacho con anterioridad y demostraba que conocía la existencia de un archivo personal de Pablo.
Según su declaración, incluso había comentado a Velasco que el restaurador conservaba fotografías propias.
No recordaba haber descrito la carpeta por su color.
Raúl también admitía conocer a Esteban Llorca.
Habían trabajado juntos en varias ocasiones.
Negaba haberle hablado de Pablo.
Llorca, por su parte, seguía negando conocerlo y no reconocía haber utilizado el vehículo visto aquella noche.
La empresa carecía de un registro formal capaz de identificar al conductor.
La investigación aún no tenía un nombre definitivo para el hombre del segundo coche.
Pero el margen de incertidumbre se estrechaba.