CAPÍTULO 26 El rastro de la carpeta desaparecida
BLOQUE 1
La carpeta gris no había desaparecido de golpe.
Había dejado un recorrido.
Elena Salcedo lo comprendió cuando dejó de tratarla únicamente como un objeto robado y empezó a reconstruirla como cualquier otra pieza de evidencia física.
Importaba saber dónde había estado, quién la había visto y en qué momento había dejado de permanecer bajo control de Pablo.
La respuesta no estaba en una única cámara.
Se encontraba dispersa entre imágenes, testimonios y registros cotidianos.
La primera referencia segura seguía siendo la fotografía aportada por Laura diez días antes de la muerte.
La carpeta estaba en el despacho, encima de la caja cuatro.
Dos días antes del homicidio aparecía otra vez durante la videollamada de la mañana.
Horas después, Pablo la llevó a la reunión de la cafetería.
A partir de allí comenzaba el vacío.
Elena llegó a la Catedral con varias capturas impresas.
—Quizá llevamos demasiado tiempo suponiendo que desapareció durante la entrada nocturna.
Clara frunció el ceño.
—¿Crees que ocurrió antes?
—Es posible.
Las cámaras de la cafetería mostraban a Pablo saliendo con el bolso al hombro.
La carpeta no era visible bajo el brazo.
Eso no significaba que la hubiera dejado.
Las dimensiones del bolso permitían guardarla y, en una toma realizada unos metros después, se apreciaba una deformación rectangular en su interior.
El desconocido con quien se había reunido salió tres minutos más tarde.
No llevaba nada semejante.
La inferencia más razonable era que Pablo seguía teniendo la carpeta.
La siguiente cámara lo confirmó.
Había entrado inmediatamente después en una copistería.
Las imágenes interiores lo mostraban junto a una máquina multifunción con la carpeta gris abierta delante.
Sacaba hojas y las introducía una tras otra.
Permaneció allí veintiséis minutos.
No podían recuperar los archivos temporales porque el sistema del local los eliminaba automáticamente.
Sí podían comprobar que había reproducido varias páginas A4 y algunas imágenes impresas.
Aquello cambiaba el sentido de la reunión.
Pablo había salido y, casi de inmediato, empezó a duplicar parte de su material.
Podía haber quedado preocupado.
También podía haber visto o escuchado algo que le hizo comprender que necesitaba asegurar copias.
A las 18:42 abandonó la copistería.
Todavía no volvió a casa.
Su siguiente parada fue una oficina de mensajería.
Había enviado un sobre a Madrid.
El sistema solo conservaba las iniciales del destinatario:
A. V.
No sabían si correspondían a una persona, una institución o algún código usado por Pablo.
El paquete pesaba cuatrocientos treinta gramos.
Era compatible con documentación.
No con la carpeta completa.
La entrega se produjo al día siguiente.
Para entonces Pablo ya estaba muerto.
Eso demostraba que parte de su investigación había salido de Burgos antes del homicidio.
No confiaba en conservar un solo ejemplar.
La carpeta seguía con él después del envío.
Una cámara de la mensajería la mostraba con claridad cuando abandonó el lugar.
Gris.
Etiqueta blanca.
Era la última imagen completamente segura.
A las 19:27 su teléfono volvió a conectarse al wifi de su vivienda.
A las 20:11 Pablo salió otra vez.
Cuatro minutos después perdió la conexión doméstica y otra cámara lo registró caminando hacia su coche con el mismo bolso.
La carpeta ya no se veía.
Podía estar dentro.
Eso permitía que hubiese llegado con ella hasta la carretera secundaria.
El coche de Pablo presentaba después una guantera abierta, algo que Laura consideraba poco habitual.
No bastaba para demostrar que alguien lo hubiese registrado.
Sí permitía construir una secuencia posible.
Pablo podía haber llegado a la carretera con la carpeta.
Allí se produjo el encuentro.
Alguien pudo obtenerla.
Pero eso no significaba que hubiese conseguido todo lo que buscaba.
Clara recordó el índice recuperado.
Copia segunda.
Seguía sin marcar.
Si quien recibió la carpeta vio ese índice, habría sabido inmediatamente que la investigación de Pablo aún tenía una pieza pendiente.
La entrada nocturna en la vivienda ya no necesitaba haber tenido como objetivo encontrar la carpeta.
Podía haber sido la consecuencia de haberla conseguido.