BLOQUE 3
A media tarde, Elena pidió hablar con Clara a solas.
Se instalaron en una sala pequeña apartada del sector de trabajo.
La inspectora dejó una grabadora sobre la mesa.
Iba a tomar declaración formal.
Repasó los últimos días desde el principio.
Preguntó cuándo había aparecido la primera marca y quién estaba presente.
Después reconstruyó la llegada de Adrián, las consultas falsas y los intentos de localizar a Pablo.
Varias veces regresó sobre los mismos hechos utilizando formulaciones distintas.
Clara terminó preguntándole por qué.
Elena explicó que la memoria cambiaba de detalle cuando cambiaba la pregunta.
—¿Funciona?
—Más de lo que debería.
Después quiso saber quién conocía la dirección de Pablo y quién estaba al tanto de la visita.
La lista era corta, aunque no mínima.
Adrián y Marcos lo sabían con certeza.
Santiago, Ignacio, Álvaro y Teresa conocían que estaban intentando localizarlo.
Elena pidió también el registro de accesos a la zona de trabajo.
No afirmaba que alguien de la Catedral hubiera enviado el mensaje.
Solo que la información había salido de algún lugar.
Luego pasó a las relaciones personales.
Clara no tenía ninguna con Pablo.
Tampoco había mantenido correos ni mensajes con él.
La única comunicación desconocida era precisamente la advertencia recibida la noche anterior.
Clara consideraba improbable que perteneciera al propio Pablo.
Elena aceptó que era una inferencia razonable.
Nada más.
Después abrió otra página de la carpeta.
—El señor Mena tenía un ordenador portátil.
No estaba en su casa.
Laura había confirmado que existía.
Tampoco habían localizado su teléfono.
No aparecía en el piso ni había sido encontrado junto al cuerpo.
Clara permaneció en silencio.
El despacho revuelto, la ausencia de sus dispositivos y la muerte fuera de la ciudad no demostraban por sí solos un homicidio.
Sí justificaban plenamente una investigación criminal.
Elena seguía utilizando la expresión muerte sospechosa.
Clara preguntó qué había encontrado el forense.
La inspectora no respondió.
En cambio, le dio una instrucción clara.
No debía buscar por su cuenta a ninguna persona vinculada con las consultas falsas.
Cualquier contacto relacionado con la investigación histórica que pudiera cruzarse con el caso debía comunicarse antes.
Eso ralentizaría el trabajo.
Elena prefería eso a que asumieran un riesgo innecesario.
Clara terminó preguntando dónde habían encontrado a Pablo.
En una vía secundaria, a varios kilómetros de Burgos.
El coche estaba cerca.
—¿Parecía un accidente?
Elena la observó.
—No.
Fue la primera respuesta definitiva.
Clara no preguntó más.
Adrián la esperaba afuera.
Cuando supo que faltaban el ordenador y el teléfono de Pablo, su expresión cambió.
También supo que la muerte no parecía accidental.
Durante unos segundos no encontró una formulación.
—Entonces hay algo en el presente que todavía no entendemos.
Clara lo miró.
—Eso sí podemos decir.
Regresaron al sector de restauración.
Un agente permanecía junto al acceso.
Teresa había recogido parte del equipo.
Santiago trabajaba frente a un ordenador.
Ignacio no estaba.
Había ido a hablar con la policía después de encontrar una fotografía de 2017 que no figuraba en el conjunto revisado hasta entonces.
Santiago la abrió.
Mostraba a Pablo trabajando frente a la sepultura.
En el borde del encuadre, parcialmente oculto por el andamio, aparecía un hombre vestido de oscuro.
Solo podía verse parte de su rostro.
La zona estaba cerrada durante la intervención.
La fotografía había sido tomada el mismo día en que Pablo documentó por primera vez la incisión.
Marcos ya la había visto.
No reconocía al hombre.
Pero recordaba que había hablado con Pablo durante unos minutos.
No sabía qué se dijeron.
Tampoco podía asegurar que Pablo lo conociera de antes.
Eso bastaba para convertirlo en una pregunta.
Elena regresó al sector.
Pidió el archivo original con los metadatos intactos.
No una captura.
También ordenó que cualquier nueva imagen relacionada con Pablo fuera comunicada antes de realizar manipulaciones adicionales.
Clara aceptó.
Elena observó al desconocido.
No sabía quién era.
Marcos tampoco.
Pero había estado dentro de una zona restringida y había hablado con Pablo el mismo día en que apareció la incisión.
Adrián recordó que podía no tener ninguna relación con lo ocurrido después.
Elena estuvo de acuerdo.
—Y por eso vamos a identificarlo.
Clara volvió a mirar la fotografía.
La investigación acababa de incorporar a una persona que hasta ese momento no existía en ninguno de sus registros.
Un desconocido presente en 2017, dentro del área de trabajo, junto a Pablo el día en que comenzó todo.
Y ahora tenían que averiguar quién era.