BLOQUE 2
Elena no tenía formación histórica.
Eso quedó claro muy pronto.
También quedó claro que no le preocupaba.
Clara comenzó por la restauración.
Explicó la pérdida superficial que había dejado visible una incisión, la documentación de 2017 y las zonas rebajadas antes de grabar el texto posterior.
Cuando llegó a Fernando, Elena la detuvo.
—Explíqueme esto sin lenguaje técnico.
Clara señaló la piedra.
—Debajo de la inscripción actual hubo otra.
Parte del texto anterior había sido físicamente eliminada, probablemente durante una intervención del siglo XVI.
No podían leerlo completo.
La identificación de Fernando se sostenía por la combinación de documentos y restos materiales.
Adrián insistió en que no existía una lectura íntegra del nombre sobre la piedra.
Elena pareció valorar aquella precisión.
La inscripción posterior representaba a Diego.
Los documentos anteriores, en cambio, situaban a Fernando como hijo dentro de la rama original de la fundación.
Diego aparecía como sobrino perteneciente a otra rama.
La inspectora preguntó algo que ninguno de ellos habría formulado primero.
—¿Eso podía afectar dinero?
Adrián respondió que podía relacionarse con propiedades, derechos sucesorios o con el control del patronato.
No sabían todavía en qué medida.
Elena anotó.
Eso era lo que buscaba.
No el valor artístico del hallazgo.
Un motivo contemporáneo posible.
Preguntó si la modificación histórica podía tener hoy consecuencias patrimoniales.
Todavía no lo sabían.
Adrián recordó que un cambio ocurrido cinco siglos atrás podía ser históricamente importante aunque ya no produjera ningún derecho económico.
Elena estuvo de acuerdo.
Pero una muerte sospechosa obligaba a preguntar también por intereses actuales.
Clara se detuvo.
—Entonces ya consideran sospechosa la muerte de Pablo.
—Sí.
Era la primera vez que Elena lo decía con claridad.
No quiso explicar todavía por qué.
Clara le mostró el mensaje anónimo directamente desde el teléfono.
No habían recibido otros.
Nadie había advertido seguimientos.
Pero las consultas con identidades falsas estaban documentadas.
Elena pidió ver los registros.
Se detuvo especialmente en el acceso realizado con los datos de una persona fallecida.
La falta de una denuncia previa le llamó la atención.
Álvaro explicó que estaban verificando los hechos cuando apareció la muerte de Pablo.
Elena no discutió.
Preguntó por la carpeta visible en la grabación.
Oficialmente no faltaba ningún documento.
Por tanto, la carpeta podía haber pertenecido al visitante.
También podía contener material no registrado.
La grabación no permitía decidirlo.
Adrián lo reconoció.
Elena pareció apreciar que nadie intentara convertir la posibilidad más grave en hecho.
Después preguntó qué había encontrado Pablo.
Clara habló de los correos enviados a Marcos, de la referencia que Pablo afirmaba haber localizado y de la documentación que decía no guardar en su casa.
Cuando mencionó el archivo privado, Elena dejó de escribir.
—Vuelva a eso.
Según Marcos, Pablo había tenido acceso a documentación ajena a los fondos habituales.
No sabían dónde estaba ese archivo ni quién le había permitido consultarlo.
Tampoco conocían el documento exacto.
Solo sabían que después de verlo Pablo quedó convencido de que la piedra había sido modificada para representar una identidad distinta.
Laura sabía además que su hermano conservaba copias fuera de casa.
Para Adrián y Clara, aquellas copias podían resolver el problema histórico.
Para Elena podían explicar por qué alguien se había interesado en Pablo.
La inspectora observó la fotografía encontrada en el piso, marcada con la palabra FERNANDO.
Preguntó si confirmaba la identidad.
Adrián respondió:
—Confirma que Pablo había llegado a esa identificación. No demuestra que fuera correcta.
Elena lo miró.
—Usted y yo vamos a entendernos.
Clara casi sonrió.
La inspectora quería saber quiénes conocían aquella posibilidad antes de esa semana.
Pablo, con seguridad.
Marcos conocía una parte.
Laura había oído el nombre.
El investigador de las identidades falsas parecía conocer, como mínimo, los fragmentos que debía buscar.
Por tanto, no estaban ante un secreto totalmente desconocido.
La cuestión era determinar quién poseía aquella información y qué había hecho con ella.
Elena pidió después todos los datos de la intervención de 2017.
Fechas, nombres y accesos.
Todo aquello que para el equipo era contexto histórico, ella intentaba convertirlo en oportunidades contemporáneas.
La pregunta decisiva llegó al final.
Clara quiso saber cuándo había muerto Pablo.
Elena respondió con cuidado.
La estimación preliminar situaba la muerte antes de que Clara y Adrián fueran a su domicilio.
Clara miró el mensaje anónimo.
—Entonces cuando lo recibí...
—No sabemos quién lo envió —dijo Elena—. Pero Pablo probablemente ya había muerto.
Aquello eliminaba una posibilidad importante.
El mensaje difícilmente podía haber sido una advertencia enviada por Pablo después de enterarse de que lo buscaban.
Alguien más conocía la intervención de 2017.
Clara pidió seguridad en el área de restauración.
Elena confirmó que ya la estaban organizando.
Nadie consideró exagerada la medida.