CAPÍTULO 9 El hombre que no regresó a su casa
BLOQUE 1
La noticia llegó a las seis y cuarenta y tres de la mañana.
Clara todavía no había salido del hotel cuando sonó el teléfono.
Era Laura Mena.
No saludó.
—Lo encontraron.
Clara se incorporó de inmediato.
Durante un segundo no supo qué responder.
—¿Dónde?
La voz de Laura temblaba.
—Fuera de Burgos.
Clara cerró los ojos.
—¿Está bien?
El silencio respondió antes que las palabras.
—No.
Clara sintió que el cuerpo se le quedaba inmóvil.
—Laura...
—Está muerto.
La habitación pareció perder profundidad.
Durante los últimos días habían considerado muchas posibilidades alrededor de la ausencia de Pablo. El teléfono apagado, el despacho revuelto, las copias que había decidido guardar fuera de casa y las preguntas realizadas por una persona que utilizaba identidades falsas.
Nada de aquello preparaba para escuchar esa frase.
Clara preguntó qué había ocurrido.
Laura apenas sabía que habían encontrado el coche y que después localizaron a Pablo cerca de una vía secundaria.
No pudo continuar.
Clara dejó de hacer preguntas.
Laura le dijo que una inspectora quería hablar con ella aquella misma mañana.
Antes de cortar añadió:
—Pablo no se habría ido sin decirme nada.
Clara no intentó responder.
Llamó a Adrián.
Atendió casi inmediatamente.
—Encontraron a Pablo.
Hubo un silencio.
—¿Vivo?
Clara tardó un instante.
—No.
Adrián dijo que iría al hotel.
Veinte minutos después estaba allí.
Clara le contó todo lo que Laura había podido decirle.
Después miró el mensaje que aún conservaba en el teléfono:
“Dejen la intervención de 2017 donde está.”
La frase había adquirido otro peso.
Eso no la convertía automáticamente en una amenaza relacionada con la muerte.
Clara lo sabía.
Adrián también.
—Esperemos a conocer las circunstancias —dijo él.
—No voy a afirmar algo que no sé. Pero tampoco voy a fingir que ese mensaje dejó de importar.
Adrián asintió.
Por primera vez desde que se conocían, la precisión no produjo una discusión.
Pablo ya no era solamente el restaurador que había visto una incisión años atrás.
Era el hombre que había continuado investigando cuando aquella marca parecía insignificante, que encontró una referencia suficiente para cuestionar la explicación de la lápida reutilizada y que después empezó a guardar parte de su documentación lejos de casa.
Cinco días atrás había dejado de volver.
Ahora estaba muerto.
La inspectora Elena Salcedo llegó a la Catedral poco antes de las nueve.
No llevaba uniforme.
Vestía pantalón oscuro y abrigo gris. Tendría unos cuarenta y cinco años y se movía con rapidez sin transmitir prisa. Al entrar en el sector de restauración observó primero el espacio y después a quienes estaban allí.
Álvaro hizo las presentaciones.
Elena estrechó la mano de Clara y la de Adrián.
—Necesito hablar con ustedes por separado.
Clara fue directa.
—¿Pablo fue asesinado?
Elena sostuvo su mirada.
—Todavía no voy a afirmar eso.
La respuesta habría podido pertenecer a Adrián.
Clara preguntó cómo había muerto.
Elena no dio detalles.
Solo confirmó que lo habían encontrado fuera de Burgos y que el coche estaba cerca.
Clara resumió entonces lo que consideraba indispensable: Pablo había investigado aquella sepultura, alguien había utilizado identidades falsas para acceder a documentación relacionada y después había preguntado específicamente por él.
Además, Clara había recibido un mensaje pidiéndole que dejara de revisar la intervención de 2017.
Elena escuchó sin interrumpir.
—Precisamente por eso estoy aquí.
Eso no significaba que creyera demostrada una conexión.
Significaba que tenía que comprobarla.
Preguntó por Adrián.
Era historiador y había llegado para estudiar la fase epigráfica anterior.
Nunca había conocido a Pablo.
Clara tampoco.
Sí habían intentado localizarlo y habían ido hasta su domicilio, aunque no entraron.
Marcos Villalba les había proporcionado la dirección.
Elena anotó el nombre.
Quería hablar con él.
Después cerró la carpeta.
—Ahora muéstrenme la sepultura.
Clara se sorprendió.
Elena señaló el problema con sencillez.
Todos le estaban diciendo que la historia podía comenzar allí.
Necesitaba entender por qué.